JACARANDÁ

“Donde hay un árbol, algo o alguien por aquí pasó”, es parte del folklore universal.


A elloparece confirmarlo la actitud de los primeros pobladores, compartida con personajes de la aristocracia, militares y miembros de la Iglesia, que contribuyeron a hacer de nuestra tierra un museo viviente.


Enrique Udaondo, en “Árboles históricos de la República Argentina” nos dice que: “Sobre cada gran hombre hay un gran árbol dándole sombra”.


La sabia naturaleza nunca deja de sorprendernos con las maravillosas creaciones del jacarandá.
 Este árbol de elegantes proporciones es también reconocido por los beneficios que brinda.


Su nombre es un derivado latinizado vernacular nativo brasileño en tupí, yakara'na, construido con los vocablos hakuã, que tiene perfume, y renda, lugar, sitio, o sea “fragante”.


Jacarandá mimosifolia, comúnmente llamado el jacarandá, la jacaranda o el tarco, es un árbol subtropical de la familia Bignoniaceae oriundo de Sudamérica y ampliamente cultivado por sus vistosas y duraderas flores violetas.


Antiguamente, el árbol además de ser considerado un preciado reparo natural, también fue “adorado” en rituales y personificó el mudo testigo de lo que sucedía “ahí nomás” de sus raíces.


El árbol adulto alcanza una altura de 12 a 15 metros, 5​ hasta 20 metros en condiciones favorables.


Puede alcanzar hasta veinte metros de altura y se caracteriza por sus llamativas flores de color lila y sus anchas hojas ricas en nitrógeno, las cuales aportan nitrógeno al suelo, permitiendo la regeneración de la tierra.


Las raíces, de desarrollo oblicuo, iguales y fasciculadas no son invasoras, por lo que cuando se presenta un periodo de escasez de agua el árbol se ve muy mal.


La copa del jacarandá no tiene una forma uniforme: algunas veces en forma de una sombrilla, algunas veces de forma piramidal, pero nunca densa. En general, forma una copa ovoide e irregular.


La estructura es de ramificación principal extendida. La copa, de forma natural, alcanza un diámetro de 10 a 12 m, proyectando una sombra de mediana intensidad.


El tronco principal tiene una forma algo torcida y tiene una altura de 6 a 9 m y un diámetro de 4 a 7 dm.


El jacarandá alcanza 8 a 12 m de altura. Es un árbol semideciduo, es decir que pierde parcialmente sus hojas, de crecimiento medio y una longevidad de más de 100 años.


Las hojas son grandes, de 30 a 50 cm de longitud; son completas, opuestas, bipinnadas, con hojuelas de 25 a 30 con pares de folíolos pequeños de forma oval-oblonga, terminados en punta (apiculados), de color verde claro y textura de su superficie lisa pubescente, es decir con pelos. La cara superior de la hoja es de color verde oscuro, la cara inferior pálida. La época de foliación ocurre a principios de verano.


Las flores, de 4 a 5 cm, están agrupadas en panículas terminales erectas, de 20 a 30 cm y son de color azul violeta.


Tiene la corola con tubo muy retorcido y los 5 pétalos soldados. Los lóbulos de dicha corola son algo desiguales y organizados en 2 labios, uno de 2 lóbulos arriba y el inferior de


Toda la corola es velluda, exterior y -sobre todo- interiormente. El androceo, como es habitual en las bignoniáceas, tiene el más largo de los 5 estambres estéril y 2 de los fértiles son más largos que los dos restantes.


 El pistilo o gineceo es largo, pubescente y es de color blanquecino. La floración se produce durante la primavera, antes que la foliación, y a veces tiene una segunda floración, más escasa, en el verano.
Frutos maduros todavía sin abrir.


El fruto leñoso, dehiscente (que se abre), plano, en forma de castañuela —y que en guaraní se llama (ka-í jepopeté) que significa algo así como "aplauso de mono" 8​ — es una cápsula loculicida de unos 6 cm de diámetro, orbicular y comprimida, de color verde que se torna pardo oscuro cuando madura, con semillas aladas. Los frutos aparecen a finales de otoño y permanecen todo el año.


Quienes trabajan y apuestan por un mundo más sustentable han encontrado en el Jacarandá un gran aporte, ya que otra característica distinta es que cuenta con la capacidad de consumir más CO2 y producir más O2 que el resto de las especies arbóreas debido a sus características metabólicas.


Todas las virtudes de este árbol se ven potenciadas en este prodigio de la naturaleza, que se adapta muy bien a suelos pobres, favorece la permeabilidad y la retención hídrica del suelo, consumiendo mucho menos agua que otras especies arbóreas.


Puede considerárselo el árbol del futuro, ya que, además de los beneficios que provee al ambiente, tiene la capacidad de resistir a agresiones extremas como el fuego y puede regenerar sus raíces y vasos de crecimiento de forma rápida, incluso como dije en terrenos casi estériles.


Es semideciduo de crecimiento medio y una longevidad de más de 100 años.


Este árbol en japonés recibe el nombre de Kiri, porque consideraban que debían podarlo con frecuencia para favorecer su rápido crecimiento aprovechando así su madera.

La escritora Nilda Mileo retrató las características del Jacarandá
“¡Jacarandá!
¡Hay azul en el cielo!
¡Es primavera!
Hay azul en el árbol
Hay azul en el suelo
¡Azul en la vereda!

 

Letra de la canción de  Palito Ortega “Él jacarandá”
Al este y al oeste,
llueve y lloverá,
una flor y otra flor celeste
del jacarandá.

La vieja está en la cueva,
pero ya saldrá, para ver
que bonito nieva
el jacarandá.

Se ríen las ardillas,
ja, jará, ja ja...
Porque el viento le hace
cosquillas al jacarandá.

El cielo en la vereda
dibujado está,
con espuma y papel de seda
del jacarandá.

El viento como un brujo
vino por acá,
con su cola borró el dibujo
del jacarandá.

Si pasa por la escuela
los chicos quizá,
se pondrán una escarapela
del jacarandá.


Tomado de Álbum Canción y Letra del cantante.

 

jacaranda.html


Bibliografía:
Artículo de la revista Vida y Salud de Sancor Salud. Número 125, diciembre, 2016. Pág. 12 y siguiente.

Jacarandá. Pasaje. Topografía.
Corre de Este a Oeste a la altura de Donado 700 Bis.
Carece de designación oficial.
Recuerda al Jacarandá como un árbol de múltiples utilidades considerado por muchos sólo como árbol de ador
no.