Abadie Iselda

Se inicio en el año 3000 a.C. los egipcios incrustaban piedras preciosas en los dientes. En el 700 a.C. los etruscos y los fenicios usaban bandas y alambres de oro para construir prótesis. Se usaban el marfil y las conchas de mar a modo de implantes.


Podríamos decir que comienza a sentar sus bases a fines de 1800 y a comienzos de los años 1900, épocas que serían fundamentales para ir consolidando la profesión.


Al principio la odontología estaba bajo la tutela académica y administrativa de las facultades de medicina.


En cuanto a nuestro país:
El Virreinato del Río de la Plata fue creado en 1776. El virrey Vértiz generó un hecho fundamental para la historia de la salud en la Argentina: la creación del Protomedicato de Buenos Aires.


Esta institución dio cuenta de una actitud propiamente ilustrada: el Protomedicato señaló el inicio de la profesionalización del ejercicio de la medicina en el territorio de lo que será más adelante la República Argentina.


En 1821 uno de los grandes ilustrados criollos, Bernardino Rivadavia, creó la Universidad de Buenos Aires. Hasta ese momento los altos estudios en la Argentina estaban centrados principalmente en torno al derecho o la teología y las universidades estaban bajo control religioso.


La fundación de Rivadavia sería histórica, no solo por dotar a Buenos Aires de una universidad, sino porque esta fue concebida como una casa de estudios moderna y sin sumisión a la Iglesia. Se trataba de un instrumento del naciente estado para producir sus propios cuadros.


En este periodo hay que tener en cuenta que toda la práctica médica en general y la odontológica en particular fue profundamente afectada por los grandes descubrimientos científico-tecnológicos derivados de la revolución industrial.


El siglo XIX, en particular la segunda mitad del mismo, ve aparecer grandes avances en ramas de la ciencia como la microbiología y la química, o de la tecnología como la electricidad que modificarán e impulsarán el desarrollo de la odontología.


Descubrimientos como la anestesia, los rayos X o el motor eléctrico revolucionaron la odontología y la volvieron una ciencia más específica y compleja, lo que aceleró en todo el mundo la profesionalización de la disciplina.


La odontología argentina ya estaba lo suficientemente madura como para reclamar un espacio propio dentro del universo académico de la UBA. En el año 1946 se produjo la fundación de la Facultad de Odontología cuyo primer decano fue el Dr. Ricardo Guardo.


Hasta el siglo XIX las mujeres permanecían excluidas de una educación científica formal, pero lentamente empezaron a admitirse en sociedades educativas de menor nivel. Recién en la última parte del siglo XIX, se observó un crecimiento en las oportunidades de formación para las mujeres.


De las cuarenta mujeres que se hicieron acreedoras de un Premio Nobel entre 1901 y 2010, tan solo diecisiete de ellas lo recibieron en un ámbito científico (física, química, filosofía y medicina).


En el campo de nuestra especialidad -la odontología-, la constancia oficial de la presencia de la primera dentista en Argentina procedió de la Escuela de Medicina de Córdoba y correspondió a Celina F. de Duval, francesa de 37 años, quien en julio de 1888 revalidó un diploma otorgado por la Escuela de Montevideo.

En marzo de 1892, después de la instalación de la Escuela de Odontología, egresó con estudios regulares supuesta la primera odontóloga. Fanny Blitz afirmó reiteradamente ser la “primera dentista diplomada”.


Sin embargo, de acuerdo al libro de exámenes de esta facultad, corresponde el mérito de ser la primera mujer habilitada a Cidanelia R. González.


Fanny Blitz fue, entonces, la segunda egresada que aprobó su examen veintiún días más tarde que Cidanelia. De nacionalidad rusa, comenzó a estudiar odontología a los 17 años. El padre, médico en ese entonces del Departamento Unión de la Provincia de Córdoba, debió autorizar su solicitud.


Al nacer el siglo XX, las primeras promociones de dentistas demuestran la participación femenina: en 1900 egresaron sobre quince odontólogos, cinco mujeres: Catalina Croce, Leontina Noel, Camila B. de Colombo, Amelia Paglieri y Maria Mautke.


En 1901 sobre doce varones, cuatro mujeres: Antonia Arroyo, Leonilda Menedier, Catalina Marini y Sara Justo. Ya en 1902 egresaron trece profesiones de los cuales cuatro fueron mujeres: Josefina Mendoza, Luisa Canseco, Magdalena Sozzani y María Serrá.


Lentamente se percibía un aumento del alumnado femenino a pesar de las nuevas exigencias: el bachillerato y el examen de ingreso. En 1915 fueron treinta y uno los egresados de los cuales diez fueron mujeres. Así la odontología fue transformándose en una profesión femenina, un fenómeno mundial, como se observa en muchos países europeos.

El ejemplo de la universidad porteña fue seguido en otras universidades, en el año 1917 la Universidad de Córdoba y en 1921 la del Litoral.


La primera egresada de la Universidad de Córdoba fue Ana María Corominas y la segunda María Giménez del Valle.
En la Escuela de Odontología de Rosario el mérito original fue para Iselda Abadie.

 

 

Bibliografía
Bagur D. “La mujer en la odontología argentina”. Revista Asociación  Odontológica, Argentina, pp. 64:143-151.
Bagur D. En el Libro del Centenario 1896-1996. Asociación Odontológica Argentina, pp. 265-276.

Abadie Iselda. Topografía:
Aún la Junta de Nomenclatura de la Municipalidad no le designó la ubicación del pasaje, a pesar de la propuesta de la investigadora Silvia Greco y la historiadora Guadalupe Palacio de Gómez.
Recuerda a Iselda Abadie, la primera mujer en tener el mérito original de graduarse en la Escuela de Odontología de Rosario.