IRIARTE TOMÁS de (1794 – 1876)

Tuvo una  larga y novelesca vida.


Nació en Buenos Aires 14 años antes de la Revolución de Mayo y fue un encumbrado militar de la época y protagonista de importantes hechos históricos.


Sus padres fueron Bernardo de Iriarte y Bárbara de las Nieves Hernández de Oropesa. Iriarte provenía de una familia muy culta, varios de cuyos miembros se distinguieron como escritores y humanistas, conocidos aristócratas españoles, cuyo apellido surgió por dinastías austriacas .


Se trasladó a Madrid a los catorce años junto con su tío Juan de Iriarte.


Iriarte fue sobre todo el prototipo del cortesano dieciochesco, elegante, culto, cosmopolita y buen conversador; hizo en Madrid una intensa vida literaria y social.


En 1770 había publicado su comedia Hacer que hacemos, comedia que retrata a un “fachenda”, el perfecto atareado que nunca hace nada en realidad.


Fue uno de los más asiduos a la tertulia de la fonda de San Sebastián, amigo de Nicolás Fernández de Moratín y, sobre todo, de José Cadalso. Con este último mantuvo una larga correspondencia.


Estudió bajo su dirección las lenguas griega y francesa y siendo ya conocedor del latín y estudioso de la literatura castellana, sucedió a su tío en su puesto de oficial traductor de la primera Secretaría de Estado, tras la muerte de este, en 1771.


A partir de ese año hasta 1774 fueron, para Iriarte, los más fatigosos de su vida, pues además de las tareas de su empleo, el arreglo de la biblioteca y papeles de su tío, la traducción o composición de los numerosos dramas que escribió, la traducción de aquellos apéndices y otras obritas (la mayor parte poéticas) que escribía por gusto propio, como fue un poemita latino y castellano que imprimió con ocasión del nacimiento del infante don Carlos (que sería con el tiempo, Carlos III).


En 1777, cuidó de las tres ediciones de la Gramática de su tío, que reconoció muy atentamente y de la recopilación y publicación de los dos tomos de obras sueltas de aquel literato, traduciendo muchos de los epigramas que allí se insertan, alguno de los poemas latinos y otros varios ensayos.


Tomás de Iriarte fue el primer dramaturgo que consiguió dar con una fórmula que uniese las exigencias de los tratadistas del Neoclasicismo literario con los gustos del público.

La literatura no era el único arte que Iriarte dominaba. También llegó a inclinarse hacia el ámbito musical, especializándose en tocar el violín y la viola. Fue también compositor de sinfonías (hoy perdidas) y de la música de su monólogo Guzmán el Bueno. Como consecuencia de esta afición escribió su poema didáctico La música (1779) en cinco cantos de silvas, traducido a varios idiomas y elogiado por el mismísimo Pietro Metastasio.


La librería, escrita en 1780, no se estrenó hasta 1798, comedia en un acto, con algo de sainete costumbrista pero con la peculiaridad de estar escrita en prosa, forma que no volverá a repetir su autor en las obras siguientes, que siguen el sistema de versificación típico de las comedias : romance octosílabo con una rima en cada acto.


Pero es más conocido por sus Fábulas literarias (1782), editadas como la “primera colección de fábulas enteramente originales” en cuyo prólogo reivindica ser el primer español en introducir el género, lo cual motivó una larga contienda con el que había sido amigo desde largo tiempo, Félix María Samaniego, ya que este último había publicado su colección de fábulas en 1781, hecho de sobra conocido por Iriarte.
 
Su fábula más conocida es la de “Los dos conejos”, de donde parte la popular expresión «son galgos o podencos», que censura el enredarse en discusiones de poca monta, dejando de lado lo principal de la cuestión.


En 1788 estrenó El señorito mimado. Iriarte repitió la fórmula y el éxito con La señorita malcriada, escrita y publicada en 1788 y estrenada en 1791. Con Guzmán el Bueno (1791) introduce la forma del melólogo o escena dramática unipersonal con acompañamiento de orquesta, subgénero teatral creado por Jean Jacques Rousseau.

Aparte escribió  la biografía de nuestros patriotas, obras que  resultan imperdibles, por lo menos para quienes se proponen conocer algunos hechos de la historia despojados de todo maquillaje como fue su propuesta: un relato puntilloso de cada escenario que descarna a los personajes para descubrirles virtudes y miserias.


Se publicaron en tres ediciones las cuales no se las tiene como una copia textual ni total de lo rubricado como Memorias del general Tomás de Iriarte. 

Nos explica Francisco N. Juárez: "En los doce frondosos tomos preludiados por Enrique de Gandía, encarados desde 1946 por la Sociedad Impresora Argentina, está la seguridad de objetividad final garantizada por la puntual autocrítica de sus errores políticos y el tesón puesto en no errar juicios. No fue un despistado, ya que sus dos personajes más sólidos sustentados por la esgrima de su pluma fueron Belgrano y San Martín. (...) Es cierto que nada dejó de decirlo (supo la intimidad de Alvear y otros notorios)".

Seguramente conocía la intimidad de Carlos María de Alvear porque fueron ambos enviados por sus padres al Real Colegio de Segovia y sería en la Península donde Iriarte se hizo militar.


 No vino como su compañero de estudios o como San Martín a poner la espada a disposición de la causa de Mayo, sino que desembarcó en Arica con las milicias que marcharon como refuerzo que pretendía frenar a los patriotas avanzados en el Alto Perú. Aún así, este hombre vehemente pero claro en sus objetivos avanzó hacia sus ideales de emancipación pasándose a las filas patriotas.

Después de conferenciar con Güemes, que estaba en Jujuy, siguió viaje a Tucumán, donde el general Belgrano lo recibió con suma distinción, permitiéndole bajar a Buenos Aires con el objeto de visitar a su familia, la que no veía hacía 14 años.

En sus Memorias, describió la vida cotidiana de las fuerzas en el Norte, tanto de godos como milicianos, las miserables posadas donde dormían y en las que las sabandijas atormentaban a los alojados, más las atrocidades que cometían algunos guerreros hispánicos, enfatizando el cambio de Belgrano desde su juvenil trabajo en el Consulado, muy afeminado su porte y sus modales, con la austeridad y la varonil decisión de un soldado en el frente.

El Gobierno central utilizó sus conocimientos y servicios nombrándolo jefe de la Escuela de Artillería.


En 1820 acompañó a Alvear en su campaña contra el Gobierno de Buenos Aires, hallándose a su lado en la famosa asonada del 25 al 27 de marzo, de quien más tarde sería también compañero de exilio en Montevideo. Por la Ley de olvido creada por Rivadavia, durante el gobierno de Martín Rodríguez regresó pronto a su patria.
En 1828 participó junto a Lavalle en el movimiento revolucionario que terminaría con la vida de Dorrego – aunque tendría alguna piedad par el condenado a muerte, porque lo había visto combatir en el norte junto a Belgrano) Acompañaría otra vez a Lavalle en el cruce del Paraná para tomar la ciudad.


 De Santa Fe. Iriarte intimaría la rendición de la plaza, hasta que Garzón capituló con todos los jefes y oficiales (1840).

Compuso sus memorias de 1835 a 1847, pero vivió hasta el 26 de mayo de 1876, después de padecer una larga y dolorosa enfermedad.

 

 


Bibliografía:
Juárez Francisco N: "Un combatiente en dos bandos de la Independencia". Las polémicas memorias del general son un puntilloso retrato de época que devela virtudes y miserias de sus protagonistas. Diario La Nación.


Iriarte. Calle . Topografía:
Corre de N. a S. desde 3600 hasta 4300.
Se le impuso ese nombre por D. 24. 464 del año 1960
Recuerda al guerrero de la Independencia Tomás de Iriarte ( 1794 – 1876) autor de sus famosas Tomás de Iriarte y Nieves Ravelo  nacido en Puerto de la CruzTenerife18 de septiembre de 1750 y fallecido en Madrid17 de septiembre de 1791).Fabulista, traductor, dramaturgo y poeta español de la Ilustración y originalmente autor de la biografía de nuestros patriotas
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