IRIARTE TOMÁS (1794 – 1876)

Tuvo larga y novelesca vida. 

Nació en Buenos Aires 14 años antes de la Revolución de Mayo y fue un encumbrado militar de la época y protagonista de importantes hechos históricos. Episodios que él mismo relató en su obra máxima. En efecto escribió 22.000 carillas de las que se guardan copias – algunas mecanografiadas después de los originales- en el Archivo General de la Nación. 

Se publicaron en tres ediciones las cuales no se las tiene como una copia textual ni total de lo rubricado como Memorias del general Tomás de Iriarte.  Resultan imperdibles, por lo menos para quienes se proponen conocer algunos hechos de la historia despojados de todo maquillaje como fue su propuesta: un relato puntilloso de cada escenario que descarna a los personajes para descubrirles virtudes y miserias.

Nos explica Francisco N. Juárez: "En los doce frondosos tomos preludiados por Enrique de Gandía, encarados desde 1946 por la Sociedad Impresora Argentina, está la seguridad de objetividad final garantizada por la puntual autocrítica de sus errores políticos y el tesón puesto en no errar juicios. No fue un despistado, ya que sus dos personajes más sólidos sustentados por la esgrima de su pluma fueron Belgrano y San Martín. (...) Es cierto que nada dejó de decirlo (supo la intimidad de Alvear y otros notorios)".

Seguramente conocía la intimidad de Carlos María de Alvear porque fueron ambos enviados por sus padres al Real Colegio de Segovia y sería en la Península donde Iriarte se hizo militar. No vino como su compañero de estudios o como San Martín a poner la espada a disposición de la causa de Mayo, sino que desembarcó en Arica con las milicias que marcharon como refuerzo que pretendía frenar a los patriotas avanzados en el Alto Perú. Aún así, este hombre vehemente pero claro en sus objetivos avanzó hacia sus ideales de emancipación pasándose a las filas patriotas.

Después de conferenciar con Güemes, que estaba en Jujuy, siguió viaje a Tucumán, donde el general Belgrano lo recibió con suma distinción, permitiéndole bajar a Buenos Aires con el objeto de visitar a su familia, la que no veía hacía 14 años.

En sus Memorias, describió la vida cotidiana de las fuerzas en el Norte, tanto de godos como milicianos, las miserables posadas donde dormían y en las que las sabandijas atormentaban a los alojados, más las atrocidades que cometían algunos guerreros hispánicos, enfatizando el cambio de Belgrano desde su juvenil trabajo en el Consulado, muy afeminado su porte y sus modales, con la austeridad y la varonil decisión de un soldado en el frente.

El Gobierno central utilizó sus conocimientos y servicios nombrándolo jefe de la Escuela de Artillería. En 1820 acompañó a Alvear en su campaña contra el Gobierno de Buenos Aires, hallándose a su lado en la famosa asonada del 25 al 27 de marzo, de quien más tarde sería también compañero de exilio en Montevideo. Por la Ley de olvido creada por Rivadavia, durante el gobierno de Martín Rodríguez regresó pronto a su patria.

En 1828 participó junto a Lavalle en el movimiento revolucionario que terminaría con la vida de Dorrego – aunque tendría alguna piedad par el condenado a muerte, porque lo había visto combatir en el norte junto a Belgrano) Acompañaría otra vez a Lavalle en el cruce del Paraná para tomar la ciudad. De Santa Fe. Iriarte intimaría la rendición de la plaza, hasta que Garzón capituló con todos los jefes y oficiales (1840).

Compuso sus memorias de 1835 a 1847, pero vivió hasta el 26 de mayo de 1876, después de padecer una larga y dolorosa enfermedad.

Antes había cargado con las carillas de su obra, al pasar a residir en Montevideo hasta 1849, que significaría un erial para su ideario antirosista.

Fue polémico irritando a muchos sus ácidas críticas, aunque a veces, verdaderas.

 

Bibliografía:

Juárez Francisco N: "Un combatiente en dos bandos de la Independencia". Las polémicas memorias del general son un puntilloso retrato de época que devela virtudes y miserias de sus protagonistas. Diario La Nación.

 

Iriarte. Calle . Topografía:

Corre de N. a S. desde 3600 hasta 4300.

Se le impuso ese nombre por Decr. 24. 464 del año 1960.

Recuerda al guerrero de la Independencia Tomás de Iriarte ( 1794 – 1876) autor de sus famosas Memorias.