IRAZUSTA JULIO (1889 – 1982)

Hasta la batalla de Caseros, en 1852, no hubo historiografía propiamente dicha en la Argentina. Había memorias, anecdotarios, esbozos históricos. Se explica fácilmente: el país se estaba construyendo y no había tiempo para hacer historiografía. Pero después de Caseros, y sobre todo de la batalla de Pavón, de 1861, se inició la historiografía nacional.


Los iniciadores fueron Vicente Fidel López y Bartolomé Mitre. La historia escrita en ese período fue orientada a explicar la ruta seguida hasta Caseros y Pavón.

Durante las décadas siguientes, por lo menos hasta principios del siglo XX, la historiografía siguió a los dos maestros, López y Mitre.


 Entre sus seguidores se contó uno de los más encarnizados antirrosistas y antifederales, Antonio Zinny, que publicó alrededor de 1880 su Historia de los gobernadores de las provincias argentinas.


Esta obra nada tiene de revisionista, pero resulta enormemente útil a los historiadores de esa tendencia para demostrar sus tesis sobre la supuesta falsedad de muchos de los artículos de fe de la historiografía clásica, liberal o académica respecto a las provincias.


Su actuación fue posteriormente muy criticada por los revisionistas como un modelo de falta de objetividad y por justificar sus propias actuaciones (en el caso de Mitre) y la de sus compañeros de actividad política.


El Revisionismo histórico en nuestro país combatía la historia oficial contada por los patriotas ya mencionados.


 Esta corriente historiográfica se orientaba a modificar la visión de la historia, enfrentando la tradicional que predominó en ese país desde mediados del siglo XIX. Consideraba la figura de los caudillos federales como símbolos de soberanía; entre ellos destacaron a Juan Manuel de Rosas y Estanislao López (gobernador de la provincia de Santa Fe).


Uno de los mayores exponentes de este movimiento histórico fue Julio A. Gustavo Irazusta, nacido en Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos, el 23 de julio de 1899.


Fue un político y periodista de orientación nacionalista y contradictoria en sus inclinaciones sociales y políticas, posiblemente influenciado por su hermano mayor Rodolfo Irazusta.


Era hijo de un productor rural y su familia era conocida como simpatizante de la Unión Cívica Radical.​


Estudió en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires en la que se graduó de abogado en 1922.


​Escribió notas en la revista literaria Revista Nacional en la que también colaboraba Ernesto Palacio y ambos simpatizaban con las propuestas del revisionismo histórico..​


Entre 1923 y 1927 Irazusta viajó por Europa, oportunidad en que estudió latín y filosofía en el Balliol College de Oxford, Gran Bretaña.


En Francia conoció al líder de Acción Francesa, Charles Maurras y fue seducido por sus ideas, en tanto en Italia también vio con simpatía al fascismo al conocerlo en forma directa.


De regreso a Argentina, colaboró en la revista católica Criterio,​Irazusta era crítico de la democracia y sostenía que la libertad de cultos era parte de una conspiración anticatólica que promovía el protestantismo, ​llegando a afirmar que era preferible para la Argentina una guerra civil antes que un gobierno izquierdista.​
Irazusta que desde muy joven se había familiarizado con la política de comité, se incorporó como redactor al periódico La Nueva República, cuyo primer número apareció el 1° de diciembre de 1927, que dirigía su hermano Rodolfo.


El encargado de la sección política y jefe de redacción era Ernesto Palacio. Además de ellos, otros redactores habituales fueron César Pico, Alberto Ezcurra y Tomás Casares, y más adelante integró la Corte Suprema de Justicia de la Nación.


La publicación -cuatro páginas con análisis de la situación política del momento además de notas en las que propagaba sólidos principios doctrinales- fue primero quincenal y luego semanal, llegando a editarse diariamente durante algún tiempo.


En su primer número el periódico fijó su posición ante la situación política, denunciando  que en la sociedad argentina había una profunda crisis de orden espiritual originada por las ideologías nacidas a partir de la Revolución Francesa que se habían difundido en las décadas anteriores, sobre todo en las clases dirigentes y en la universidad, que habían producido el desconocimiento de las jerarquías.


Atacaba en especial la forma en que se impartía la enseñanza como consecuencia de la ley 1420 y de la Reforma Universitaria y criticaba a los partidos avanzados y a la propaganda de la prensa populachera que había contribuido la difusión de la democracia, y al “obrerismo bolchevizante”, producto de la influencia de la Revolución Rusa.


El diario alentaba a organizar la “contrarrevolución”, había que recuperar el Orden y los modelos preferidos eran la España del general Primo de Rivera y la Italia de Benito Mussolini.


Irazusta se acercó junto con su hermano Rodolfo al general José Félix Uriburu en 1927,quien le propuso encabezar un golpe de estado contra Hipólito Yrigoyen, pero no aceptó.


​Junto con su hermano y Roberto de Laferrere crearon la Liga Republicana, una organización juvenil fascista antiyrigoyenista.


Cuando finalmente Uriburu derrocó al gobierno en 1930 Rodolfo Irazusta integró junto a Carulla, Ernesto Palacio y Bruno Jacovella el grupo de intelectuales que lo apoyaba y propiciaba medidas de corte corporativista.


​Menos entusiasta del general José Félix Uriburu que su hermano Rodolfo, Palacio y Carulla, Julio estaba en Europa cuando en setiembre de 1930 el militar encabezó el golpe de estado que derrocó al presidente Yrigoyen.​


La reforma auspiciada por los nacionalistas tenía características no totalmente delineadas.


Estaba claro que un elemento básico era un total distanciamiento respecto de la democracia de sufragio universal y presuponía una remodelación drástica de las reglas de juego político antes de cualquier elección.


​Los discursos mencionaban continuamente la necesidad de restaurar el orden, la propiedad y las jerarquías.


​Sin embargo, a diferencia de los fascismos europeos, la derecha argentina consideraba que la clave del sistema político propuesto era el Ejército, y no organizaciones paramilitares.​


Uriburu propuso la fundación de un Partido Nacional, al que deberían adherirse los demás partidos, aunque estaban excluidos el radicalismo yrigoyenista y posiblemente el Partido Socialista.


La invitación fue rechazada por todos, salvo algunos grupos conservadores. Uriburu se había adelantado a convocar a elecciones para gobernador de Buenos Aires, confiando en presentar una candidatura única del Partido Nacional frente a los radicales; cuando su proyecto fracasó, no pudo retractarse.​

julio.html

 

 

 

 

Bibliografía:
La expuesta en el texto.

Irazusta. Calle. Topografía:
Corre de N. a S a la altura de Jorge Newbery9000.
Se le impuso ese nombre por O.1420 del año 2004.
Recuerda al ensayista e historiador argentino de nombre homónimo (1899 - 1982).