INDEPENDENCIA

Durante la década  que siguió a la Revolución de Mayo, el proceso independista se desarrolló en el terreno de la guerra, porque  era necesario subordinar  no sólo a los funcionarios españoles  sino también  a criollos que desde tiempo atrás rivalizaban con Buenos Aires  por diversidad de intereses.


Prueba de ello fueron las sucesivas expediciones  militares, la Primera Campaña al Alto Perú (1810 -1811), cuando en su marcha debió sofocar  en  Córdoba ( Julio de 1810) un grupo de sublevados contra la Primera Junta y los insurrectos fueron fusilados.


La Segunda y Tercera Campaña al Alto Perú, la campaña al Paraguay (donde se perdió dicho territorio) y a la Banda Oriental, donde Guillermo Brown, consiguió la rendición al agregarse a la acción naval, llegarían a 1814.


La guerra fue continuada, haciéndose cada vez más complicada, donde triunfos y derrotas se sucedían, debiendo los gobiernos posteriores a 1810, cambiar sus estrategias para lograr la ansiada independencia.


A fines de 1815, el futuro inmediato de la revolución rioplatense se presentaba muy sombrío. Las divisiones políticas internas y las derrotas sufridas en el norte del territorio, volvían crítico el destino de la revolución.


 La situación internacional  era adversa. Los monarcas aliados  europeos, vencedores de Napoleón, habían acordado la restauración de las monarquías. También acordaron el respeto de lod derechos sobre sus antiguos dominios.


Fernando Vii había recuperado el trono, demostrando la firme decisión de restablecer su dominio en las colonias sublevadas.


Mientras tanto, el gobierno rioplatense, estaba realizando desde hacía un tiempo, gestiones diplomáticas con varias naciones, para negociar una salida política que permitiera negociar una salida política que permitiera conservar la autonomía y evitar las represalias  de la corona española.


Entonces  San Martín en una carta al diputado por Mendoza, Godoy Cruz con fecha 12 de abril de 1816 le expresó: ¿Hasta cuándo esperamos declarar nuestra independencia! No le parece una cosa ridícula acuñar moneda, tener el pabellón y cucarda nacional y por último hacer la guerra al soberano de quien de cree que dependemos ? Se hizo evidente la necesidad  de convocar un nuevo Congreso  - similar a la Asamblea del año XIII - eligiendo la ciudad de san Miguel del Tucumán como sede del mismo, porque simbolizaba el intento de la elite porteña de lograr el apoyo del interior del territorio.

Desde luego, el Congreso Nacional  de Tucumán de 1816 hizo algo más que declarar gloriosamente la Independencia argentina. En sus cuatro años de deliberaciones - la mayor parte de ellas, después celebradas en Buenos Aires, realizaría centenares de sesiones, debatiendo problemas de importancia, esencialmente afianzar los objetivos logrados seis años antes, el 25 de Mayo de 1810.

En aquel año de 1816, los congresales con el objetivo de resolver la consolidación de la independencia legalmente,  firmaron  el acta solemne de la Independencia, la que expresaba textualmente: “Invocando al Eterno que preside el Universo, en nombre y por autoridad de los pueblos que representaba, declaraba que era voluntad unánime  de las Provincias Unidas de Sud América, romper los violentos vínculos  que las ligaban a los Reyes de España , recuperar sus derechos e investirse del alto carácter  de nación libre  e independiente , quedando de hecho y de derecho, con amplio poder para darse las formas ( de gobierno) que exigiere la patria y la justicia.”      

   
¿Hoy cuántos de nuestros contemporáneos  son capaces de recordar una decena de aquellos legisladores merecedores de mote ilustre de Padres de la Patria?


Bien vale la pena evocarlos: Primer asombro: De los 29 parlamentarios, 17 eran abogados, 10 clérigos y uno funcionario, mientras que los restantes cuesta trabajo clasificarlos, como ocurre con Godoy Cruz, bachiller en filosofía, en cánones, además de industrial y comerciante.


He aquí los 29 nombres que los argentinos deberíamos saber de memoria:
Manuel Antonio Acevedo, Tomás Manuel de Anchorena, Pedro Miguel Aráoz, Mariano Boedo, Pedro Ignacio Castro Barros, José Eusebio Colombres, José Darragueira, Pedro León Gallo, Estebán Agustín Gazcón, Tomás Godoy Cruz, José Ignacio Gorriti, Francisco Narciso Laprida, José Severo Malabia, Juan Agustín Maza, Pedro Medrano, José Andrés Pacheco de Melo, Juan José Paso, Pedro Ignacio de Rivera, Fray Cayetano Rodríguez, Antonio Sáenz, Jerónimo Salguero, Fray Justo Santamaría de Oro, Teodoro Sánchez de Bustamante, Mariano Sánchez de Loria, José Mariano Serrano, José Ignacio de Thames y Pedro Francisco de Uriarte.

 


El nombre de veintinueve calles de Rosario recuerdan aquellos ilustres diputados asistentes al Congreso de Tucumán de 1816  que cumplieron esa misión histórica con la oculta presión libertaria de San Martín, Belgrano y Pueyrredón.


 

Bibliografía:

Piñeiro Armando Alonso: “cronología Histórica Argentina”: “la declaración de la Independencia: Una firme expresión del poder nacional”. Ediciones Depalma. Buenos Aires 1981.

 

Independencia. Pasaje. Topografía:

Corre de E. a O. desde 2800 hasta 3400; desde 4200 hasta 4400; a la altura  de Francia 2600; Río de Janeiro 2600; Iriondo 2600.

Se le impuso ese nombre por D. 4671 del año 1977.

Recuerda a la Declaración de la Independencia de 1816.

Consta en la colección "Memorias de Rosario" de Vladimir C. Mikielievich: “Un relato histórico sobre la desaparecida plaza Independencia.”
"Por Ord.  27 de noviembre de 1885 se declaró mercado público para la venta de frutos del país y cereales y por Ord. 3 de mayo de 1887 se destinó a paseo público, lo mismo que a los bulevares Argentino (actual Av. Pellegrini) y Santafesino ( Bulevard Oroño).

La plaza Independencia la formaban las cuatro manzanas que rodean las calles Montevideo, Balcarce, Cochabamba y Alvear; sería el núcleo origen del parque Independencia".


Expresa Guadalupe Palacio de Gómez: “Desde Babilonia hasta Versalles, los jardines  se plantean como una recreación   del Edén.
La particularidad de los jardines es que estuvieron y están pensados para la recreación de los sentidos. El verde y el colorido de las flores, el murmullo de los follajes y el canto de los pájaros remiten a un paraíso perdido, que intentamos recuperar de alguna manera.
Tras las murallas  de castillos medievales, el jardín creció como un espacio de naturaleza. Uno de los jardines más llamativos es el Castillo de Praga, famoso por sus plantas exóticas y rarezas botánicas  y es considerado el primer jardín de estilo renacentista, donde la vegetación se utiliza para separar los espacios que alojan esculturas, fuentes y terrazas.
En nuestro país a principios del siglo XX, llegó a Argentina  el arquitecto Carlos Thays que proyectó, diseñó y realizó obras  al estilo francés  en plazas, parques y calles de Buenos Aires, como parques del interior del país. Entre ellos nuestro  emblemático Parque Independencia.
"

"Un relato pintoresco referente al Parque de la Independencia."

Dentro de la magnitud de su gestión desde 1898 hasta 1904, la erección del Parque, es la obra más imponente que identifica la intendencia de Luis Lamas.


En 1900, el gobierno provincial autorizó a la Municipalidad, presidida por el intendente Luis Lamas, a expropiar las tierras para crear un nuevo parque. Los planos fueron realizados por el famoso Carlos Thays (ya conocido por su trabajo del Jardín Botánico de Buenos Aires, y muchos otros).


En 1901 la Municipalidad compró  las avenidas internas y las calles, un lago artificial y, con la tierra extraída del lago, una pequeña colina artificial (aún llamada La Montañita). Ese año, conmemorando el 1er. Festival del Árbol que tuvo lugar, se plantaron 6.000 ejemplares por estudiantes en el parque, inaugurándose el 1 de enero de 1902.


Constituía un largo anhelo de los rosarinos que se remontaba a 1868 cuando se produjo la apertura de los dos bulevares Argentino (hoy Av. Pellegrini) y Santafesino (actual Oroño).


En un mensaje enviado el 24 de julio de 1900 al Concejo, Lamas ponía de manifiesto la intención de crear un predio que oficiara tanto de paseo para los vecinos como un verdadero pulmón para la ciudad.


Un mes más tarde, el Cuerpo legislativo sancionaría la ordenanza que dio impulso legal al Parque de la Independencia.


Los trabajos comenzaron en 1901 con la construcción del lago y la montañita y la apertura de las avenidas de acceso. Instalándose  el Club Veloz, el Jockey Club y la Rural ese mismo año.


En la edición del  1° de enero de 1902,"La Capital" publicó detalles de la fiesta de inauguración del parque.
"Nuestro lord mayor y sus colaboradores han desplegado una actividad de encomio, llevando todos sus esfuerzos y empeños para que la reunión  alcance las mayores proporciones, dándole un carácter esencialmente popular. En ella verán mezclados el más modesto obrero con el más encumbrado personaje, la más sencilla costurera de vestido de percal con la más copetuda dama cubierta de seda y alhajas.
A las 8 el parque fue iluminado profusamente. Millares de farolitos chinescos, luces de bengala y lamparillas eléctricas serán colocadas entre plantas semejando multitud de luciérnagas; banderas y trofeos, columnas y arcos de triunfo completarán el cuadro de inusitado aspecto."

La evolución de los parques y calles en el transcurso del siglo XX ha demostrado los diferentes hitos que caracterizaron la tendencia  de particulares momentos sociales e históricos de nuestro país.”

El Parque de la Independencia de nuestra ciudad fue diseñado por Carlos Thays y su íntima relación con el verde de la primavera.
Está emplazado entre las calles Moreno y tres importantes avenidas: Avenida Pellegrini, Avenida Ovidio Lagos, y Boulevard 27 de Febrero. Tiene 1,26 km² e incluye:


El Rosedal, de 1915, con abundantes especies de rosas, y esculturas y fuentes.
La Fuente de Cerámica más grande del mundo, donada por la comunidad de España, en 1936.
El Jardín Francés, de 1942, con muchos arreglos florales, y una gran fuente de mármol.
El Calendario, donde todas las tardes desde 1946, los jardineros arreglan las flores para mostrar la fecha escrita con setos en el terreno.
Un área reservada para eventos, inicialmente para exposiciones de ganadería, y luego ampliada a la industria y el comercio.
El Hipódromo de Rosario del Jockey Club.
El Museo de la Ciudad de Rosario, abierto en 1902, pero como "Escuela de Aprendices Jardineros".
El Estadio Municipal Jorge Newbery, de 1925, el primer club estatal público de Argentina.
El Parque de la Independencia fue el primer parque de la ciudad. Su origen se vincula a cuatro plazas públicas en la intersección de dos nuevos amplios bulevares, el "Bv. Santafesino" y el "Bv. Argentino" (actuales Bv. Oroño y Av. Pellegrini respectivamente).