INCA GARCILASO DE LA VEGA (1539 - 1616)

El vasto Imperio de los incas, el Tahuantinsuyu, tenía un área de expansión que se extendía desde las nacientes de los afluentes del Amazonas a las costas del Pacífico, en una superficie de más de 2 millones y medio de kilómetros cuadrados, abarcando los actuales territorios del Perú, Bolivia, Ecuador, Norte de Chile y Norte argentino. Estaba ocupado por un pueblo, dueño de una cultura superior que deslumbraría a los conquistadores que llegaron en el siglo XVI.


En ese marco geográfico e histórico nació el Inca Garcilaso, primer escritor de mérito nacido en América.
Hijo de un guerrero español y de una princesa inca, legó a la posteridad en sus "Comentarios reales" un magnífico documento del extinguido imperio del sol y de las guerras intestinas desatadas entre los propios conquistadores.


Creció en medio de dos culturas, siendo testigo de escenas que le mostraron el perfil de cada una.
Garcilaso de la Vega nació en el Cuzco el 12 de abril de 1539 y se formó en un ambiente muy culto donde recibió una alta ilustración, tal como se condicionan a los herederos de una monarquía, sumada a aptitudes genéticas heredadas de genios de la literatura hispánica como el Marqués de Santillana y su tío Garcilaso de la Vega, autor de las Églogas.


Se le considera como el “primer mestizo biológico y espiritual de América”, o en otras palabras, el primer mestizo racial y cultural de América que supo asumir y conciliar sus dos herencias culturales: la indígena americana y la española, alcanzando al mismo tiempo gran renombre intelectual.
 Luis Alberto Sánchez lo describe como el “primer mestizo de personalidad y ascendencia universales que parió América”.


Se le conoce también como el “príncipe de los escritores del Nuevo Mundo”, pues su obra literaria, que se ubica en el período del Renacimiento, se destaca por un gran dominio y manejo del idioma castellano, tal como lo han reconocido críticos como Menéndez y Pelayo, Ricardo Rojas, Raúl Porras Barrenechea y José de la Riva Agüero y Osma.


Augusto Tamayo Vargas afirma que: "Si la historia y la prosa de ficción se ejemplarizan en Garcilaso, también el ensayo tiene en él un alto representante".
 Mario Vargas Llosa lo reconoce también dotes de consumado narrador, destacando su prosa bella y elegante.


Temporalmente se le ubica en la época de los cronistas post toledanos (es decir, de la etapa posterior al gobierno del virrey Francisco de Toledo), a finales del siglo XVI e inicios del siglo XVII. Desde el punto de vista estrictamente historiográfico, su obra tuvo mucha influencia en los historiadores peruanos.


En su obra cumbre, los Comentarios Reales de los Incas, publicada en Lisboa en 1609, expuso la historia, cultura y costumbres de los Incas y otros pueblos del antiguo Perú, libro que luego del levantamiento de Túpac Amaru II sería prohibido por la Corona española en todas sus provincias en América, al considerarla sediciosa y peligrosa para sus intereses, pues alentaba el recuerdo de los Incas.​ Esta prohibición rigió desde 1781, aunque la obra se siguió imprimiendo en España.


En la parte primera de su producción le había rendido tributo a la estirpe de su madre, en la última defendió la ascendencia de su padre y a las temerarias hazañas vividas durante el descubrimiento y conquista de América.

En 1560, a la muerte de su padre resolvió viajar a España a fin de regularizar su situación civil y económica, empero por la legislación derivada de Real Cédula, los bienes fueron cedidos a la primera esposa hispánica y a sus hijos legales.


Perdida la esperanza de obtener los requerimientos de su madre y hermana, cuatro años después ingresó en las fuerzas españolas en Navarra y al producirse una terrible sublevación de los moros en Alpujarras, su desempeño le valió el ascenso a capitán.


Conocedor del latín y de las letras clásicas cambió otra vez de rumbo su vocación, dedicase a la vida de oración y de lectura hasta abrazar el estado de clérigo de clausura.
Cambió su nombre inicial de Gómez Suárez por el de Garcilaso de la Vega, al que añadió después de Inca, dedicándose el resto de su existir a componer su obra histórica, en homenaje a su tierra nativa y a su sangre indígena.


Su primer libro fue la versión al castellano de los neoplatónicos Diálogos del Amor de León Hebreo, que él tituló La traducción del Inca (Madrid 1590). Su primera obra histórica, La Florida del Ynca (Lisboa 1605.)
De su preocupación religiosa son pruebas haber vestido el hábito de clérigo y la compra de una capilla en la mezquita - catedral, a la que dotó para su entierro.


Murió en Córdoba (España) el 22 ó 23 de abril de 1616. En su tumba se lee: "Inca Garcilaso de la Vega, varón insigne, digno de perpetua memoria, ilustre de sangre, perito en letras, valiente en armas, hijo de Garcilaso de la Vega, de la casa de los duques de Feria e Infante, y de Elisabeth Palla, hermana de Huaina Capac, último Emperador de Indias".

 

 

Bibliografía:
De la Torre y del Cerro J: "El Inca Garcilaso" ( Nueva documentación). Madrid 1935.
Miró Quesada A: "El Inca Garcilaso". Madrid 1948.
Cox C. M:"Utopía y realidad en el Inca Garcilaso, Lima 1965.

Garcilaso. Cortada. Topografía:
Corre de E. a O. desde 3100 hasta 3299, a la altura de Tres Sargentos 4300.
Se le impuso ese nombre por D. 24564 .Año 1960.
Recuerda a Gómez Suárez de Figueroa, renombrado como Inca Garcilaso de la Vega (1539 – 1616), primer escritor de mérito nacido en suelo americano, fruto de la mezcla de dos razas,  nacido en el territorio actual del Perú.