ILLIA ARTURO HUMBERTO (1900 – 1983)

Hasta hoy no sabemos que oscuros intereses lo derrocaron el 28 de junio de 1966. en dicha fecha un grupo de oficiales que él mismo denominó “salteadores nocturnos” más algunos policías vestidos con uniformes de fajina, cascos y lanzagases, lo echaron del despacho de la Casa Rosada.


El desenlace es conocido, depuesto el ex - presidente pidió “un auto de alquiler” al mejor estilo irigoyenista y se fue, ante un país indiferente, hacia la casa de un hermano en las afueras de la ciudad”.


Había nacido en Pergamino, provincia de Buenos Aires, el 4 de agosto de 1900, hijo de inmigrantes italianos, don Martín Illia, chacarero que había llegado al país en 1886 y Emma Francesccini, los con su poca educación enseñaron a sus hijos los verdaderos valores de la vida

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El niño cursó los tres primeros años del primario en su pueblo natal, y completó sus estudios en el colegio salesiano Pío Nono de Almagro, donde cinco años antes habían cursado Gardel y Ceferino Namuncurá

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Estudió medicina en la UBA y militó en el centro estudiantil. Se diplomó en 1929, ejerciendo brevemente en Entre Ríos, hasta aceptar ser médico ferroviario en Cruz del Eje. Pronto sería cesanteado al caer Irigoyen y decidió ejercer privadamente la medicina y dedicarse simultáneamente a la política.


En 1931 ya era presidente del comité departamental de la U:C:R. y vice –gobernador de Córdoba en el período 1940 –1941, llegando al comité provincial y convencional entre 1948 y 1952. Candidato a gobernador provincial en 1951 fue derrotado por única vez, más lo logró en 1962, aunque no asumió porque las elecciones fueron anuladas por el presidente Arturo Frondizi. Para entonces ya había sido vicepresidente del partido.


Llegó a la presidencia de la Nación el 12 de octubre de 1963 inesperadamente, más Illia quedará por siempre como gobernante de bajo perfil y alta moral, amante de la democracia y de las libertades humanas.


Illia destruyó las intrigas y a los amigos de la corrupción. Enfrentó con valor y determinación los embates de las multinacionales y el viejo político apuntó sólo al bienestar de su pueblo convirtiéndose en el paladín de los hombres de bien labrando el destino de una patria libre.


Prometió que si llegaba a la presidencia se iban a acabar las proscripciones y así fue. Pero la honestidad no fue sólo lo que caracterizó a don Arturo. En su gobierno el presupuesto para educación fue uno de los más altos que se conozcan, disminuyó la deuda externa, tanto que en los últimos meses de su gobierno fue prácticamente nula, cumplió sus promesas electorales, no hubo detenidos políticos, en verdad que fue una etapa donde la libertad sería un recreo grande en el país.


No supo ni quiso acumular bienes. Bastaba conocer la casa y consultorio modesto de Cruz del Eje que le donaron los vecinos. El coche que figuró en su declaración jurada realizada al asumir como presidente era un Renault Dauphine, que vendió al final de su mandato para que su esposa fuera operada en Houston. Ella murió poco después el 6 de setiembre en el mismo año del derrocamiento.


Viudo y solitario, en los últimos años fue invitado a numerosos viajes, pero prefería quedarse en el 4729 de la calle Arredondo de Cerro Las Rosas, casa de su hijo Martín, también médico.


Un día antes de Navidad de 1982 fue internado, operado tres antes del Año Nuevo, y en esa habitación 413 del Hospital Privado de Córdoba, murió el 18 de enero, cuando todos se habían olvidado que 10 años antes se había salvado milagrosamente de un accidente automovilístico.


. Su vida se extinguió superando la injusticia y la incomprensión a que estaban expuestos los hombres políticos, rodeado del respeto público fundado en el reconocimiento de su honradez proverbial y su indiscutido patriotismo.


Los restos del doctor Illia fueron trasladaos a pulso desde el Congreso hasta el cementerio de la Recoleta, para ser depositados en el monumento a los caídos en la Revolución de 1890, donde descansan los restos de Leandro L. Alem y de Hipólito Irigoyen.

Bibliografía:
Hernández Isabel: “Radicales del pueblo”. Art. De “La Capital”. Cartas de Lectores. Rosario, 20 de junio de 1998.
Juárez N. Francisco: “El presidente solo”. Art. de “La Nación.”, Buenos Aires,20 de julio de 2000.

Illia. Túnel. Topografía:
Corre con orientación N. O. desde San Martín a Presidente Roca.