ILLIA ARTURO HUMBERTO (1900 – 1983)

Hasta hoy no sabemos qué oscuros intereses lo derrocaron el 28 de junio de 1966. En dicha fecha un grupo de oficiales que él mismo denominó “salteadores nocturnos” más algunos policías vestidos con uniformes de fajina, cascos y lanza gases, lo echaron del despacho de la Casa Rosada.
El desenlace es conocido, depuesto el ex - presidente pidió “un auto de alquiler” al mejor estilo irigoyenista y se fue, ante un país indiferente, hacia la casa de un hermano en las afueras de la ciudad”.


Había nacido en Pergamino, provincia de Buenos Aires, el 4 de agosto de 1900, hijo de inmigrantes italianos, su padre, don Martín Illia (1861-1948), era oriundo de Samolaco, Val Chiavenna, provincia de Sondrio, Lombardía, chacarero llegado al país en 1886 y su madre, Emma Francesconi, de Gratacasolo, provincia de Brescia, Lombardía, Italia. ​ y Emma Francesccini, los que con su poca educación enseñaron a sus hijos los verdaderos valores de la vid.


El niño cursó los tres primeros años del primario en su pueblo natal, y completó sus estudios en el colegio salesiano Pío Nono de Almagro, donde cinco años antes habían cursado Gardel y Ceferino Namuncurá.
Cursó la escuela primaria hasta cuarto grado en la Escuela Provincial nº 18 y quinto y sexto grados en la Escuela Normal Mixta de esa ciudad. Los estudios secundarios los realizó en Buenos Aires, en el Colegio Salesiano Pío IX, del barrio de Almagro, como pupilo.
En el año 1918 comenzó sus estudios de Medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires.


Ese mismo año estalló en Córdoba el movimiento estudiantil conocido como Reforma Universitaria, que sentó los principios de la universidad gratuita, libre y cogobernada y modificó profundamente la concepción y administración de la educación superior en la Argentina y en gran parte de América Latina.
Como parte de sus estudios de Medicina, en 1923 ingresó como practicante al Hospital San Juan de Dios de la ciudad de La Plata, graduándose con el título de médico en el año 1927.


En 1928 tuvo una entrevista (la única en toda su vida) con el entonces presidente Hipólito Yrigoyen, a quien le ofreció sus servicios como médico.
Yrigoyen le propuso trabajar como médico ferroviario en distintas localidades y Arturo Illia decidió radicarse en Cruz del Eje, Córdoba, desempeñando su actividad de médico en esa localidad desde 1929 hasta 1963, interrumpidos por los tres años (1940-1943) en que fue vicegobernador de Córdoba.


Lo llamaban el Apóstol de los Pobres, por su dedicación a los enfermos sin recursos, viajando a caballo, en sulky, o a pie, para llevar medicamentos que él mismo compraba.


El 15 de febrero de 1939 contrajo matrimonio en la iglesia parroquial María Auxiliadora, de la ciudad de Punta Alta, provincia de Buenos Aires, con la cordobesa Silvia Martorell (1915-1966), hija de Arturo Martorell y Mercedes Kaswalder, y con quien tuvo tres hijos: Emma Silvia Illia (en 1940), Martín Arturo Illia (también en 1940) y Leandro Hipólito Illia (en 1946).


 Prometía  siempre que si un día llegara  a la presidencia se iban a acabar las proscripciones y así fue. Pero la honestidad no fue sólo lo que caracterizó a don Arturo. En su gobierno el presupuesto para educación fue uno de los más altos que se conozcan, disminuyó la deuda externa, tanto que en los últimos meses de su gobierno fue prácticamente nula, cumplió sus promesas electorales, no hubo detenidos políticos, en verdad que fue una etapa donde la libertad sería un recreo grande en el país.


De 1963 a 1966 ejerció la Presidencia de la Nación, y luego del golpe militar del 28 de junio de 1966, conocido como Revolución Argentina, se trasladó a Martínez, provincia de Buenos Aires, donde residió alternando con viajes a Córdoba.


Reitero llegó a la Presidencia de la Nación el 12 de octubre de 1963 inesperadamente, más quedaría  por siempre como gobernante de bajo perfil, amante de la democracia y de las libertades humanas.
 Le cabe el honor de haber sido el presidente más honesto de la historia argentina, que nunca intentó enriquecerse con la función pública. Entró pobre y salió pobre de la más alta magistratura del país.


Continuó una intensa actividad política en el seno de la Unión Cívica Radical, hasta su muerte, el 18 de enero de 1983.
En 1931 ya era presidente del comité departamental de la U:C:R. y vice –gobernador de Córdoba en el período 1940 –1941, llegando al comité provincial y convencional entre 1948 y 1952. Candidato a gobernador provincial en 1951 fue derrotado por única vez, más lo logró en 1962, aunque no asumió porque las elecciones fueron anuladas por el presidente Arturo Frondizi. Para entonces ya había sido vicepresidente del partido.
Illia destruyó las intrigas y a los amigos de la corrupción. Enfrentó con valor y determinación los embates de las multinacionales y el viejo político apuntó sólo al bienestar de su pueblo convirtiéndose en el paladín de los hombres de bien labrando el destino de una patria libre.


No supo ni quiso acumular bienes. Bastaba conocer la casa y consultorio modesto de Cruz del Eje que le donaron los vecinos. El coche que figuró en su declaración jurada realizada al asumir como presidente era un Renault Dauphine, que vendió al final de su mandato para que su esposa fuera operada en Houston. Ella murió poco después el 6 de setiembre en el mismo año del derrocamiento.


Viudo y solitario, en los últimos años fue invitado a numerosos viajes, pero prefería quedarse en el 4729 de la calle Arredondo de Cerro Las Rosas, casa de su hijo Martín, también médico.
Un día antes de Navidad de 1982 fue internado, operado tres antes del Año Nuevo, y en esa habitación 413 del Hospital Privado de Córdoba, murió el 18 de enero, cuando todos se habían olvidado que 10 años antes se había salvado milagrosamente de un accidente automovilístico.


Repito: Su vida se extinguió superando la injusticia y la incomprensión a que estaban expuestos los hombres políticos, rodeado del respeto público fundado en el reconocimiento de su honradez proverbial y su indiscutido patriotismo.


Los restos del doctor Illia fueron trasladaos a pulso desde el Congreso hasta el cementerio de la Recoleta, para ser depositados en el monumento a los caídos en la Revolución de 1890, donde descansan los restos de Leandro L. Alem y de Hipólito Irigoyen.

 

 

Bibliografía:
Hernández Isabel: “Radicales del pueblo”. Art. De “La Capital”. Cartas de Lectores. Rosario, 20 de junio de 1998.
Juárez N. Francisco: “El presidente solo”. Art. de “La Nación.”, Buenos Aires, 20 de julio de 2000.

Illia. Túnel. Topografía:
Arteria de circulación  del túnel  desde San Martín a Presidente Roca.
Corre con orientación N. O. identificada como calle 101 en el Catastro Municipal.
Se le impuso ese nombre por O.05712 del año 1993.
Recuerda (1900-1983) al político y médico argentino. Fue Senador provincial (1936),vicepresidente del Senado (1938), vicegobernador de Córdoba (1940-1943) y diputado nacional (1948)

Fue elegido presidente de la República como candidato de la Unión Cívica Radical del Pueblo (1963-1966) y depuesto por el golpe militar de Juan Carlos Onganía. Se hizo célebre por su austeridad y su talante liberal.