IBERÁ

La verdad es que para apreciar en toda su plenitud la riqueza de los esteros del Iberá hay que aprender a observar pues la impresión del mismo es la impresión de un collage, armado con retazos de naturaleza: lagunas, bañados, riachos, esteros, embalses, pantanos, montes de selva y animales que integran un ecosistema que ocupa casi un cuarto de la superficie de la provincia de Corrientes.


La laguna del Iberá es la puerta de acceso más próxima desde Buenos Aires, a este rompecabezas de agua, selva y cielo que la naturaleza enredó a propósito.


El parque ocupa 1.300.000 hectáreas donde la geografía se presenta caprichosa, intrincada y bellísima con un sensación de eternidad.


Pero también es cierto que en ese ámbito no sólo basta observar, sino que hay que saber escuchar, pues al amanecer la música es populosa y a veces ese bicherío invisible es verdaderamente impresionante, al punto que más que una cámara fotográfica, el espectador debiera poseer como testimonio un grabador donde quedarían atesorados gritos, silbidos, sonidos graves algunos, finos otros, misteriosos, indescifrables y dignos de integrar efectos especiales.


Hasta se pueden llegar a distinguir 300 especies de aves entre los cuales es fácil distinguir como una pareja de chajáes alimenta sus pichones, y una hilera de ipacáes anuncia lluvia y un jote aletea sus alas y busca el cielo, las que conviven con tortugas acuáticas, el yacaré negro y caimanes de hocico ancho, la boa del agua, el carpincho o capibara que puede hasta alcanzar un pesaje de 60 kilos, el ciervo de los pantanos, el lobo de crin, lobitos de río y los simpáticos monos carayá o aulladores, que se desplazan por la copa de los árboles y viven en clanes familiares.


 La espectacularidad de la vida silvestre se extiende también a la vida subacuática en la que se desarrollan surubíes, manguruyûes, tarariras, rayas y pirañas.


Sin embargo, el peligro amenaza al aguará gua (el célebre lobizón de las noches de luna llena), el lobito del río, el venado de las pampas y y el ciervo de los pantanos.
Todas ellas supersticiones y leyendas indígenas que perduran a través del tiempo.


Sin embargo, eso no le bastó como protección a este maravilloso laberinto y recién en 1983, cuando la zona fue declarada reserva provincial, los animales volvieron a sentirse en casa.


Por ello, aparte de la Reserva Provincial Iberá, recientemente la Reserva fue declarada “Sitio Ramsar”. Es decir, protección de una organización internacional que integran 113 estados. 


También se puede galopar en campo seco un largo trecho, hasta cuando el suelo se torna húmedo hasta de algún ojo de agua/*Aparte en ese vasto pantano, el agua toma diversas tonalidades, transformándose de cristalina y límpida en color de león.


En cuanto a la tierra es verde todo el año porque las palmeras caranday garantizan un paisaje que se mantiene verde en otoño e invierno, donde se combinan espinillos* con enredaderas, aguapés, repollitos de agua, helechos e hierbas medicinales, entre la menos rica variedad de árboles, arbustos y flores
La laguna Iberá es el corazón de la Reserva Natural del Iberá, uno de los refugios de vida silvestre más importantes del mundo. La variedad de su fama atrae a turistas y estudiosos.


PARQUE NACIONAL DEL IBERÁ (Provincia de Corrientes)
Ecorregión: Esteros del Iberá
Superficie: 195.094 ha
Creación: 2018 (Ley N° 27.481/18)


El Parque se compone de cuatro portales con ingresos independientes y está inmerso dentro de la Reserva Natural del Iberá de la provincia de Corrientes, que fue creada en 1983 y abarca 1.300.000 hectáreas.


El Portal Cambyretá se ubica en el margen norte de la reserva, mientras que el Portal San Nicolás y el Portal Carambola se encuentran en el margen oeste y el Portal Laguna Iberá en el sureste.


Esteros, ríos y lagunas son los ambientes naturales más conocidos para la zona, pero en las tierras más altas son característicos los pastizales, palmares de caranday y montes nativos con árboles de gran porte como el alecrín, higuerón, urunday, viraró, timbó y laurel negro.


Un gran despliegue de fauna se alberga en el área protegida. Inambúes, yacarés negro y overo y carpinchos son parte del elenco estable.


 Asimismo, especies amenazadas como el ciervo de los pantanos, el aguará guazú, los capuchinos, corbatitas y otras aves de pastizal encuentran un refugio fundamental en estos ambientes naturales.


Además, por su tamaño y calidad de hábitat, esta área de conservación representa una oportunidad única para la restauración de ambientes y reintroducción de especies localmente extintas como el oso hormiguero, el tapir, el pecarí de collar, el venado de las pampas, el ocelote, el lobo gargantilla y el yaguareté.

 

 

 

Bibliografía:

Ríos  José Luis: Una visita a los esteros del Iberá.Revista Weenkend,1970.

Bellos esteros del Iberá. Diario Clarín. Buenos Aires, 14 de noviembre 1999.

 

Iberá. Pasaje. Topografía:

Corre de E. a O. en la manzana limitada por las calles Rueda, Vera Mujica, Amenábar y Crespo.

Se le impuso ese nombre por D. 22013 del año 1958.

Recuerda  a los esteros del Iberá , ubicados en la provincia de Corrientes  donde existe  un singular  resplandor  de fauna y flora autóctona argentina.