HOMERO

Etimología de la palabra “HOMERO”:
William-Adolphe Bouguereau (1874) en Homero y su lazarillo”, expresa: “El nombre de Hómēros es una variante jónica del eólico Homaros”.


Su significado es rehén, prenda o garantía. Hay una teoría que sostiene que el nombre proviene de una sociedad de poetas llamados los Homéridas (Homēridai), que literalmente significa “hijos de rehenes”, es decir, descendientes de prisioneros de guerra.


Dado que estos hombres no eran enviados a la guerra al dudarse de su lealtad en el campo de batalla, no morían en él. Por tanto, cuando no había literatura propiamente dicha (escrita), se les confiaba el trabajo de recordar la poesía épica local y, con ella, los acontecimientos pasados.


También se ha sugerido que lo que podría contener el nombre Hómeros es un juego de palabras derivado de la expresión home horón, que significa el que no ve.


Aunque son varias las biografías de Homero que han llegado hasta nosotros, su contenido es legendario y novelesco, incluyendo la famosa ceguera del poeta.


La versión más antigua, atribuida sin fundamento a Herodoto, data del siglo V antes de Cristo. En ella, Homero es presentado como el hijo de una huérfana, llamada Creteidas, desprotegida y seducida, que lo dio a luz en Esmirna.


Según la versión más difundida fue un rapsoda, conocido como Melesígenes, quien cantaba sus poemas en fiestas y banquetes iniciando  una vida bohemia, aunque no demoraría en demostrar sus cualidades artísticas.


Una enfermedad lo dejó ciego, y desde entonces pasó a llamarse Homero.


Sólo a través de la leyenda han llegado a nosotros otros nombres de algunos cantores primitivos anteriores a Homero: Lino, Orfeo, Museo Tamiris y Olen entre otros... nombres que se perdieron en la neblina de lo legendario.


Los datos lingüísticos e históricos permiten suponer que la guerra de Troya, el último gran acontecimiento de la historia helena, anterior a la invasión dórica, fue el tema de sus dos más grandes poemas, la Ilíada y la Odisea.


Las dos narran hechos legendarios supuestamente sucedieron mucho tiempo antes de la época en que fueron escritas. La Ilíada se sitúa en el último año de la guerra de Troya, que constituye el telón de fondo de su trama.


Narra con imágenes expresivas y ciertas, la cólera del héroe griego Aquiles, quien insultado por su comandante en jefe Agamenón, se retira de la batalla, abandonando a su suerte a sus compatriotas griegos, que sufren terribles derrotas de manos de los troyanos.


Aquiles rechaza todos los intentos de reconciliación por parte de los griegos, aunque finalmente cede en cierto modo al permitir a su compañero Patroclo ponerse a la cabeza de las tropas.


Patroclo muere en el combate y Aquiles, preso de furia y rencor, dirige su odio hacia los troyanos, a cuyo líder, Héctor, hijo de Príamo, derrota en singular combate. 


El poema concluye cuando Aquiles entrega el cadáver de Héctor a su padre, para que éste lo entierre, reconociendo así cierta concordancia con el rey troyano, puesto que ambos deben enfrentarse a la tragedia de la muerte y el dolor.

La Odisea narra el regreso del héroe griego Odiseo (Ulises en la tradición latina) de la guerra de Troya. En las escenas iniciales se relata el desorden en que ha quedado sumida la casa de Odiseo tras su larga ausencia.


Un grupo de pretendientes de su esposa Penélope está acabando con sus propiedades.


A continuación, la historia se centra en el propio héroe que abarca sus diez años de viajes, en el curso de los cuales se enfrenta a diversos peligros, como el gigante devorador de hombres, Polifemo, y a amenazas tan sutiles como la que representa la diosa Calipso, que le promete la inmortalidad si renuncia a volver a su casa .


La segunda mitad del poema comienza con la llegada de Odiseo a su isla natal, Ìtaca, haciendo gala de una sangre fría y una paciencia infinitas, pone a prueba la lealtad de sus sirvientes, trama y lleva a cabo una sangriento venganza contra los pretendientes de Penélope y se reúne de nuevo con su hijo, su esposa y su anciano padre.


Estas dos epopeyas están escritas en un verso formal y elevado y en un lenguaje jamás empleado en la lengua ordinaria; su métrica empleada es el hexámetro dactílico, la cual ya no se utiliza.


Consérvense además, los llamados Himnos Homéricos (aún cuando es probable que fueron creados por otros aedos y rapsodas), colección de treinta y tres composiciones en honor de dioses y reyes seguramente posteriores a la Ilíada y la Odisea.


Obras que le fueron atribuidas:
Además de la Ilíada y la Odisea, a Homero se le atribuyeron otros poemas, como la épica menor cómica Batracomiomaquia (La guerra de las ranas y los ratones), el corpus de los himnos homéricos y varias otras obras perdidas o fragmentarias tales como Margites.


Algunos autores antiguos le atribuían el Ciclo épico completo, que comprende más poemas sobre la Guerra de Troya, así como epopeyas que narraban la vida de Edipo y guerras entre argivos y tebanos.


Los historiadores modernos, sin embargo, suelen estar de acuerdo en que la Batracomiomaquia, el Margites, los himnos homéricos y los poemas cíclicos son posteriores a la Ilíada y a la Odisea.


Homero, el viejo bardo, cuya figura envuelve neblinas de leyenda, de cuya existencia material apenas existe prueba alguna, y que, no obstante, desde la oscuridad profunda de un tiempo lejanísimo (casi tres mil años) proyecta todavía, sobre poetas de todos los tiempos y todos los países del mundo, un vivo resplandor.

homero.html Homero

 

Bibliografía:
Universitas Editores, S. A. 1959.  Tomo 1. Pág 134 y 141.

Homero. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. en la manzana que rodean la calle República, bulevar Wilde y calles Paso y Sarratea.  Barrio Fisherton.
Se le impuso ese nombre por D. 24.564 del año 1960.
Recuerda al primero de los poetas épicos, que vivió siglos anteriores a nuestra era.