HERRERA NICOLÁS (1775 -1833)

Nicolás Gregorio Herrera  nació en 1775 Montevideo, Gobernación del Río de la Plata, cundo aún no se había creado el Virreinato, y  cuando la sociedad colonial se componía  de diversos grupos sociales medidos por el color de su piel.


El estamento de los blancos puros, la formaban los altos funcionarios de la Corona, aquellos como virreyes, gobernadores u oficiales reales y otros agentes de la administración.
Nicolás de Herrera pertenecía a este grupo étnico privilegiado, pues era hijo de Cristóbal Cayetano de Herrera, oriundo de Lanzarote (Islas Canarias), que formó parte del primer Cabildo de Montevideo.


Obviamente gracias a esa posición estudió en la Universidad Mayor Real y Pontificia San Francisco Xavier de Charcas, donde se ordenó de sacerdote;  pero pronto abandonó los hábitos.


Permaneció en España casi tres años, en donde obtuvo un éxito relativamente importante en los petitorios que llevaba ante el rey. Allí completó sus estudios de derecho en Madrid y regresó a Montevideo en 1801.


En 1802 se casó en esa ciudad, con Consolación Obes, con la cual tendría un único hijo, Manuel Herrera y Obes.


En 1806 el Cabildo de Montevideo lo envió a España a informar sobre las invasiones inglesas y la captura de Buenos Aires.

En 1808 fue compulsivamente electo diputado a las Cortes de Bayona, congreso convocado por Napoleón Bonaparte para representar a las provincias españolas bajo el gobierno de su hermano José.


Se mostró como un leal súbdito del Emperador. No había sido elegido por el Virreinato del Río de la Plata, sino por el partido francés de España.


Cuando las Cortes fueron disueltas, debido a la Guerra de Independencia Española, regresó a Sudamérica con el cargo de administrador de la Real Hacienda en Huancavelica, Perú, un centro minero clave.


Sin embargo, en lugar de ir a Perú, fue destinado a Montevideo, donde lo sorprendió la Revolución de Mayo. Su actitud ante la Revolución fue de apoyo debido a su orientación liberal y afrancesada, aunque el apoyo lo ejerció con cautela y a través de una cuidadosa política, desde su cargo como asesor del Cabildo, que discutía desde mayo de 1810 qué actitud tomar ante los sucesos de Buenos Aires.


Mantuvo contactos con los revolucionarios a través de la figura de su amigo el Escribano del Rey en Montevideo, Pedro Feliciano de Cavia, quien estaba fuertemente implicado en el movimiento del lado oriental.


Por esa causa fue expulsado de la ciudad por el virrey Francisco Javier de Elío en 1811 y  se refugió en Buenos Aires.

Apenas llegó a Buenos Aires, su talento político, formación y experiencia anterior parecen haber sido suficientes para ganarle rápidamente altos puestos en la administración revolucionaria.


Aquí  se alió al grupo que había acompañado a Mariano Moreno y participó en los conflictos que llevaron a la caída de la Junta Grande. Fue el secretario de Hacienda del Primer Triunvirato y acompañó la política de Bernardino Rivadavia.


Caído el Primer Triunvirato, viajó en misión diplomática al Paraguay donde intentó infructuosamente la reincorporación de esa provincia a las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Fue miembro de una comisión que preparó la constitución que debía aprobar la Asamblea del Año XIII. La misma nunca fue sancionada.

 

Fue ministro de gobierno de Gervasio Antonio de Posadas y delegado de Carlos María de Alvear ante el caudillo José Artigas. Fue el redactor de las cartas de Alvear para Lord Strangford y el ministro inglés Castlereagh.

Fue ministro de gobierno de Gervasio Antonio de Posadas y delegado de Carlos María de Alvear ante el caudillo José Artigas. Fue el redactor de las cartas de Alvear para Lord Strangford y el ministro inglés Castlereagh.

A la caída de Alvear fue exiliado y se unió al grupo antiartiguista de Montevideo.


Sus enemigos en Buenos Aires lo acusaron de haber escrito una carta anónima a José Rondeau, que se difundió ampliamente en Buenos Aires, en donde se apoyaba la idea del retorno de las provincias a la tutela de España y Portugal.


 Él negó obstinadamente haberlo hecho, y jamás se encontraron pruebas que lo vincularan a esa carta. Apoyó la invasión de la Banda Oriental por parte de las tropas del Rey de Portugal, y la toma de su capital.


En diciembre de 1817 firmó el tratado por el que se entregaba Montevideo con el comandante invasor, general Carlos Federico Lecor, y poco más tarde, lo recibió bajo palio a su entrada en Montevideo. Éste lo empleó como su secretario personal.

Recibió refugiados en la ciudad a Alvear y José Miguel Carrera, con el apoyo de los cuales organizó una campaña contra el director Juan Martín de Pueyrredón, y los apoyó en sus andanzas de 1820.

Fue el jefe civil del gobierno de la Cisplatina, nombre que dieron los brasileños a la provincia oriental cuando la incorporaron al Brasil.
Fue un leal servidor del Imperio del Brasil, y concentró sus esfuerzos en evitar la pérdida de la Cisplatina a manos de la Argentina.

En 1828 redactó un proyecto de constitución para la nueva República Oriental del Uruguay, y lo presentó al gobierno imperial antes de someterlo a consideración de los uruguayos.
En 1830 el general Fructuoso Rivera asume el gobierno de la recién creada República Oriental del Uruguay Herrera fue designado senador, representando a su provincia.


Pero, debido a sus constantes ausencias, el poder real lo ejercía un grupo de allegados entre los que se contaba (además de Nicolás Herrera), José Longinos Ellauri, Lucas Obes, Juan Andrés Gelly, Julián Álvarez y posteriormente Santiago Vázquez.


En ese  período hasta su muerte continuó siendo un alto funcionario de su país.
Murió en Montevideo el 28 de febrero de 1833.


De lo expuesto deducimos, que este  político y jurisconsulto rioplatense, tuvo una controvertida actuación durante la formación de las que actualmente son las naciones de Argentina y Uruguay.

 

Bibliografía:

González Arrili Bernardo: Historia de la Argentina, según las biografías de sus hombres y mujeres. Ed. Nobis. Buenos Aires. Pág. 756 y  2233.

 

Herrera. Calle. Topografía:

Corre de E. a O. desde Unión hasta Bv. Rondeau, a la altura del 1800.

Se le impuso ese nombre por O.25 del año 1920.

Recuerda al jurisconsulto y político uruguayo Nicolás Herrera (1775 -1833).