HERRERA AID (1905 -1993)

La xilografía es una técnica de impresión con plancha de madera. Su uso para grabados artísticos alcanzó su auge en Europa en el siglo XV, y fue perdiendo vigencia a medida que se imponían otras técnicas de grabado sobre metal: a buril, aguafuerte, etc.


Aid Lea Herrera fue una artista autodidacta, dibujante, pintora y xilógrafa santafesina, nacida el 5 de diciembre en Puerto General San Martín.


En 1940, se casó con el pintor Juan Grela; los mismos vivían en boulevard Rondeau 2015, por entonces llamado Pueblo Alberdi, a 6 km al norte de la ciudad de Rosario.


El 13 de agosto de 1941, nació su primer y único hijo, Dante, quien se convertiría en un importante compositor de música orquestal y electroacústica.


Sus comienzos en el mundo del arte están ligados a la visita a una muestra a la que asistió junto a Grela cuando aún eran novios.


La misma declaró que no sabía que él pintaba, aún no se lo había dicho y un día cuando la llevó a ver una muestra donde había un cuadro suyo sobre la guerra; a ella le gustó muchísimo, y desde entonces, descubrió el arte de la pintura y lo que él hacía.​


A partir de ese momento, Aid tuvo un compromiso fuerte con la carrera de su esposo, a la vez que encontró también allí una expresividad propia, forjando una obra original.


A penas se casó con Grela, ante las dificultades económicas, Aid comenzó a inventar y fabricar de manera casera los materiales para que su esposo pudiera pintar.


Así lo relataba el propio Grela: “Hacía la pintura con aceite comestible y colores de cal; los soportes eran cartones de caja, bolsas y maderas terciadas viejas que ella preparaba con cola y tiza; para dibujar suplantaba la cara cartulina por papeles para envolver azúcar y fideos, que Haydée traía del almacén a los que luego planchaba para que estuvieran más lisos; dibujaba con lápiz y carbonilla (carbonilla que ella lograba quemando ramitas de sauce), tinta común, nogalina y agua de yerba mate.


Paralelamente a la pintura al oleo y al dibujo también trabajaba con temple; Haydée lo preparaba con agua de cola al calor y en el momento de pintar yo utilizaba una emulsión que nos enseño Spilimbergo, en estas promociones: una parte de yema de huevo y otra de agua y mastic; con estos material pintaba en esos tiempos.


​ Además, preparaba las telas y arreglaba los marcos con molduras de papel maché”.


De noche, cuando estaba sola porque su hijo se iba a estudiar y Grela daba clases; sus deseos de pintar la llevaban a darle pinceladas a los cuadros que Grela tenía ya empezados.


Según registros fotográficos de la época, Aid pintó a la par de su esposo, realizó murales en la zona norte de Rosario a fines de los años cincuenta.


Uno de ellos, que aún puede visitarse en el barrio Arroyito, realizado en la casa de Ana Mujica Herrera, su sobrina.


 La pintura que refleja un carácter doméstico está firmada por ambos y en ella se pueden observar un niño, una casa, un árbol, un perro y flores; también una niña, un aljibe y macetas con plantas, todos resueltos en figuras geométricas planas y simplificadas.


Del mismo año en que se realizaron estos murales (1957), hay una obra firmada por “Aid H”, la cual trata de una naturaleza muerta, de formas orgánicas y que da cuenta del inicio de su propio estilo y recorrido artístico.


Cuando venían los alumnos al taller, me quedaba en el cuarto de Dante esperándolo y en un papel cualquiera dibujaba objetos, por ejemplo me sacaba los lentes y los dibujaba y con eso hacía una cara, unos ojos, muchas cosas.


De día me sentaba en el patio y veía las paredes, a las que se le había caído la pintura, las que imaginaba de distintas formas, de caras nuevas, de pájaros exóticos y de plantas extrañas, las cuales dibujaba en un cuaderno que aún debo tener guardado.


Después de atender a los alumnos se retiraba a dibujar con lápiz, carbonilla, o con óleo, y a la llegada de su esposo Grela, escondía su labor, hasta que un día la vio y le sugirió que hiciera un modelo.


Elementos que no quería transcribir tal cual eran, sino como a ella les parecía, es decir, con formas extrañas salidas de su intensa imaginación.


 Así empezó a pintar desde su adolescencia, cuando la descubrió el maestro Mijalichén, quien le dijo que debía hacerlo junto con ellos, como si fuese una alumna más, haciendo los ejercicios.


De esa forma aprovechó a estudiar grabado junto a Clelia Barroso, Pedro Barrera, Estanislao Mijalichén, Nydia Bollero.


 Todos aprendieron grabado en madera y después otras técnicas, ahí fue cuando le gustó el aguafuerte.


En 1962, Aid participó en una exposición colectiva y, en 1963, realizó su primera muestra individual.


Hacia 1967, ya realizaba exposiciones en otras galerías de Rosario y Santa Fe.

Obra
Su obra es de carácter variado, muestra la profunda búsqueda de técnicas, estilos expresivo y temáticas que fue realizando de acuerdo a los momentos de su vida y las dificultades a las que debió enfrentarse.

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Al principio hizo muchas xilografías, trabajando con madera terciada, después otras técnicas de grabado y finalmente la del aguafuerte que da mucho más trabajo que la xilografía.


Hay que poner más atención para el dibujo y como ella no dibujaba, sino que grababa directamente sobre la plancha.


Como borrar no se podía, ella ponía atención en lo que iba haciendo, trazaba una línea miraba un rato y así le iban saliendo las cosas, tranquilamente.


Tanto los estilos, el manejo del color, como buena parte de las temáticas que plasmaban en sus obras, son coincidente entre Aid y Juan Grela.


Ambos retrataban un mismo mundo que compartían y en el cual se influían mutuamente.


 En la trama de sus invenciones, Aid desarrolló motivos, procedimientos y un hacer basado en el entendimiento, la intuición y la frescura, consecuente con sus modos de ver y sentir.


Por momentos sus trabajos rozan los de Grela y los de Grela se vivifican con los de Aid, correlato de su mutuo compromiso; sin embargo la obra de Aid tuvo su propio curso, fiel a sus emociones, sus formas y sus colores, constituyendo un repertorio único y maravilloso.


Reitero, su trabajo fue polifacético, abarcando acuarelas, pinturas y xilografías en madera.


Las últimas exposiciones de sus obras, antes de su muerte, fueron en 1992, en un espacio perteneciente a Teresita Rivelli, en calle San Martín de nuestra ciudad.


En 2010, una serie de sus obras fueron parte de la muestra “La naturaleza de las mujeres. Artistas rosarinas entre 1910 y 2010”, y, en 2017, se realizó una completa exposición de su legado llamada “Un lugar en la tierra”, en el Espacio de Arte de Fundación Osde en Rosario.


Falleció en Rosario el 28 de abril de 1993.

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Bibliografía:
Rodríguez, Ernesto B. Juan Grela G. Editorial Iván Rosado (1968).
Fragmento de una entrevista a Aid Herrera, realizada por Adriana Armando y Guillermo Fantoni, presente en el catálogo de la muestra “Un lugar de la tierra”.

Herrera Aid. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. a la altura de Cullen y Ugarte 3100.
Se le impuso ese nombre por O. Nº 9892 de 23 de agosto de 2018.
Recuerda a Aid Herrera, pintoresca dibujante,  pintora y xilógrafa santafesina.