HACIENDA DE ESPEJO (5 DE ABRIL 1818)

Una vez obtenido el triunfo de Chacabuco el 12 de febrero de 1817, San Martín encomendó al coronel Manuel Escalada la comunicación de la buena nueva a Buenos Aires.


El 20 de febrero de 1817   el periódico porteño  "El Censor" señalaba:”Ha llegado el correo de Mendoza: toda la expedición está de la otra parte de las cordilleras, todas las cartas aseguran que ya debe haber tomado la capital de Santiago, de donde huía el enemigo, cuyos planes han sido desconcertados, nuestro ejército marcha cubierto de gloria”. Información muy sobria y  después  de un acre comentario sobre los excesos del carnaval.


El jueves 6 de marzo, ese mismo medio daría la magnitud de benemérita hazaña, bajo el título "El triunfo de los Andes": "La victoria decisiva sobre las tropas españolas comenzó el día 9 de febrero con la concentración del ejército patriota y como siempre, el Libertador hizo antes de cualquier batalla un estudio de la situación e inquirió febrilmente de sus jefes militares, datos de todo orden para orientarse y obrar en consecuencia."


En las horas posteriores al triunfo de Chacabuco, el regocijo del pueblo de Chile fue enorme. La entrada de San Martín y sus hombres, motivó  innumerables fiestas y todas las clases sociales se amalgamaban en un  deseo unánime: Ofrecer al General victorioso, el mando supremo de la Nación que comenzaba a vivir independientemente.


Pero San Martín  no quiso, pues sabía  a cuántos peligros se exponía  como  militar con cargo político, y más aún en tierra extraña.

 Así, al mes siguiente, marzo de 1917, San Martín emprendió viaje a Buenos Aires  acompañado de su secretario O'Brien y el baquiano chileno Justo Estai, donde de incógnito fue recibido por Pueyrredón, que desempeñaba la función de Director Supremo. Reunión que no tenía otro propósito que conseguir los medios para proseguir la campaña de Chile hacia el Perú.

Convino personalmente con el Director Pueyrredón en trabajar sin descanso por la ansiada expedición contra los realistas del Perú, por vía marítima.


Urgido por su pasión dominante, emprendió el regreso a Chile que debía apresurar antes que la cordillera se cerrase por el factor climático.

Entre tanto los realistas aprovecharon la lógica distracción patriota para reorganizar sus cuadros y se produjeron enfrentamientos con las fuerzas a cargo del Gral. Las Heras y O'Higgins sin resultados definitorios.

Dos meses después San Martín al regresar del Río de la Plata se enteró que el general hispánico Mariano Osorio, contaba con más de tres mil quinientos hombres, viéndose obligado a estructurar una táctica calificada y similar a la estrategia de Federico el Grande, Napoleón o Aníbal.

El 19 de marzo de 1818 el Gral. Osorio aprovechando la oscuridad de la noche arremetió por sorpresa sobre las fuerzas patriotas en Cancha Rayada, operación que dejó como saldo cientos de muertos en ambos lados.


El ejército recuperado sumaba cinco mil quinientos hombres, que se habían agrupado en el campamento de Lomas Blancas, meseta próxima al río Maipú.


Y a escasos días de ese momento amargo para el Ejército Libertador Unido Argentino-Chileno, San Martín daría muestras de su genio militar, superando con decisión las adversidades. Ello ocurriría en Maipú, el 5 de abril de 1818.


En Maipú estaban en juego situaciones tanto definitivas como definitorias.


Definitivas, porque una derrota en Chile hubiese dejado a las Provincias Unidas del Río de la Plata como foco revolucionario aislado y a los realistas dominando aún el océano Pacífico. Era imperioso ganar para que las acciones independentistas que conducía San Martín en el sur del continente confluyeran con los esfuerzos bélicos desarrollados por Bolívar desde el norte.

 

El 4 de abril de 1818 estaban los dos ejércitos para la batalla en los cerrillos de Maipo. Las fuerzas patriotas se  habían posesionado de los lugares que consideraban convenientes para su estrategia, a la vez que Osorio parecía vacilar sobre la elección del terreno. Todo indicaba que el encuentro sería de trascendencia histórica. Ambos bandos se disputaban el triunfo final en Chile.

La noche del 4 de abril el enemigo fue obligado a un excitante vivac, acto que hizo comprender a Osorio que debía enfrentar sus fuerzas de frente a las de San Martín.

El 5 de abril, al amanecer iniciaron el ataque las fuerzas patriotas por medio de guerrillas para obligar a Osorio a aceptar batalla.

El jefe español hubo avanzado con prevención al ignorar la cantidad numérica de las divisiones argentinas, que habían formado en dos líneas con frente sur y a ambos lados del camino real.

Concentrado el ataque en el ala izquierda se resintió la defensa española y Primo de Rivera se retiró del campo de batalla: fue el principio del fin.

La batalla se  volvió carnicería, porque ambos bandos disputaban la supremacía porfiadamente pero las medidas tácticas de San Martín fueron inclinando la acción a su favor.

El jefe español abandonó la contienda pero su segundo jefe continuó la lucha colocando sus fuerzas en triángulo con el vértice hacia la Hacienda de Espejo donde pudieron acogerse después de la derrota.

Un movimiento erróneo hizo decir a San Martín: "Osorio es más torpe de lo que yo creía. El triunfo de este día es nuestro. El sol por testigo", conforme lo oyera el capitán O'Brien después que el jefe argentino recorriera la línea enemiga disfrazado de gaucho.

A las cinco de la tarde del mismo día O'Higgins abrazaría al Libertador exclamando ¡Gloria al salvador de Chile!.

Pero, el General San Martín  estaba obsesiionado con  perseguir la guerra hasta las tierras del Inca, donde estaba afincada la mayor fuerza militar, política y económica de los realistas que quedaban en América. Desde 1814 lo empujaba: tomar a Lima como meta final de su carrera.


San Martín, acuciado como siempre por su idea obsesionante de dar a la revolución alcance continental trató con O'Higgins los detalles finales de la expedición a Lima y se dedicó a la temeraria empresa con todo el ardor de su alma. Más el patriota chileno se quedó en su tierra natal.

 

Bibliografía:
Correas Edmundo: "El triunfo de Maipo." Historia Argentina de Levillier: Tomo III. Pág, 2217.

 

Hacienda de Espejo. Cortada. Topografía:
Corre de N. a S. desde 700 al 799, a la altura de Bv. Rondeau 400, Paso de Uspallata 400.
Se le impuso ese nombre por Ord. N°763 del año 1961.
Con anterioridad se denominó calle "17".
Recuerda al espacio donde se estableció el ejército español para la batalla de Maipú el 5 de abril de 1818.