GUTIÉRREZ JUAN MARÍA (1809-1878)

 En la inauguración del “Salón Literario”  en junio de 1837, Gutiérrez  se hizo conocer como un justificativo adelanto de su pensamiento: "Fisonomía  del saber español, cual deba ser entre nosotros”.


Uno de los pasajes de su discurso aconsejaba: “Antes de ser sabios y eruditos, civilicémonos;  antes de descubrir y abrir nuevos rumbos en el campo de las ciencias físicas o morales, empapémonos del saber que generosamente nos ofrece la Europa culta y experimentada”.


Nacido el 6 de mayo de 1809, fue educado por su padre, un culto comerciante español de activa participación durante las invasiones inglesas, por los libros y por la vida.


 Tempranamente uniría su vocación de poeta, el buen sentido práctico de las matemáticas, logrando de esta dualidad de conocimientos, singulares trabajos como delineador en el Departamento Topográfico y Estadístico de Buenos Aires.


Alberdi sería su iniciador literario y Mariquita Sánchez de Thompson, "su segunda madre" en su instrucción intelectual y social. Ellos supieron captar sus múltiples capacidades. 


Contando con 30 años, al declararse enemigo de la política rosista llevó grillos en sus pies y permaneció tres meses en un calabozo antes de expatriarse en Montevideo donde escribió en periódicos políticos, versos y  enseñando matemáticas.


Tres años después viajó al Viejo Mundo, acompañado por Alberdi, pero  a los pocos meses resolvió establecerse en Valparaíso, Chile.
En ese país sus actividades se diversificaron: Estudios sobre América, el periodismo exponiendo sus ideas libertarias y la docencia.


Su oratoria política como su cátedra sería tan convincente, que sus alumnos le dieron aureola de patriarca, entendiendo que el nacionalismo del maestro era una verdadera expresión de quehacer cívico.


Se dedicaría en esos claustros, más a formar talentos antes que componer libros, ya que según él valía más que sus obras, aunque su espectro literario amplio, abarcó poesía, crítica, polémica, narración, epistolario y bibliografía, llegando a ser escritor aborigenista al defender el poder artesanal del indio, su mitología y su lengua en particular las etnias guaraní y araucana.


Durante más de dos generaciones su mente fecunda se unió al de Esteban Echeverría en los trabajos de reforma social.
Su poemario reúne los homenajes a la patria formulados en sus fechas señeras, la veneración a compañeros en la lucha contra la tiranía y estrofas de gracioso desenfado panfletario.
Allá estaban o demorarían poco en llegar, los Varela, Alberdi, Mármol, Tejedor, Mitre, Frías, Rivera Indarte y Echeverría.


Después se trasladó a Europa, peregrinando otra vez por América, Guayaquil, Perú y Chile donde tenía un hermano.


Vencido Rosas en 1852, el proscripto regresaría a fin de participar en la organización del país, sucediéndole años de intensa actividad en distintas funciones, como ministro de Relaciones Exteriores del gobernador López y Planes, y ante las disidencias entre Buenos Aires y la Confederación prefirió renunciar siguiendo para Paraná donde sería electo diputado por Entre Ríos para la Asamblea de Santa Fe, donde se sancionara nuestra Carta Magna en 1853.


El segundo Presidente constitucional, Bartolomé Mitre (1869 -       1872) al iniciar la organización definitiva de la República hizo que dejara esas tierras entrerrianas para designarlo Rector de la Universidad de Buenos Aires; cargo que conservó durante doce años; también miembro del Consejo de Instrucción Pública y  jefe del Departamento General de Escuelas.


En 1866 comienza a funcionar el Departamento comprendiendo la enseñanza de las matemáticas puras, aplicadas y de la historia natural con la finalidad de “formar en su seno ingenieros y profesores, fomentando la inclinación a estas carreras de tanto porvenir e importancia para el país”.


Aunque estaba habilitado para expedir diplomas de ingeniero, de profesor de matemáticas y de ingeniero profesor, de hecho solo expidió el de ingeniero.
Algunos de los primeros en recibirse fueron destacados ingenieros y científicos como Luis Huergo, Guillermo White y Francisco Lavalle.


Como rector de la Universidad de Buenos Aires y debido a su gran interés por el estudio de las ciencias naturales brindó ayuda al sabio alemán Hermann Burmeister como director del Museo Público de Buenos Aires.
En 1871, Gutiérrez publicó en La Revista de la Plata el famoso cuento "El Matadero", de su amigo Esteban Echeverría. Emilio Carrilla sostiene que el relato que ha sido adjudicado a Echeverría, fue editado -cuando no escrito- por Gutiérrez.


Paola Uparela sostiene que la publicación de "El matadero" por Gutiérrez en el año  71 obedeció a intereses naturalistas, más que románticos. Para entonces, Gutiérrez creaba el Departamento de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires.


En 1875 se lo nombró jefe del Departamento de Escuelas de la Provincia y en esa función proyectó escuelas de agricultura, comercio y náutica.


Por entonces estuvo  habilitado para expedir diplomas de ingeniero, de profesor de matemáticas y de ingeniero profesor, de hecho solo expidió el de ingeniero.


Algunos de los primeros en recibirse fueron destacados ingenieros y científicos como Luis Huergo, Guillermo White y Francisco Lavalle.
En la vejez se dejó crecer las patillas y así con el cabello y las barbas laterales blancas y los ojos mansos, lo conoce la posteridad.


El 25 de febrero de 1878 después de participar del Centenario del nacimiento del general San Martín  cansado llegó a su casa y después de escribirle una carta a Alberdi con los detalles de la celebración, se acostó, quedando dormido para siempre. Pudo ser una conmoción cerebral.

Ricardo Rojas ha destacado en Gutiérrez, cinco notas esenciales de un pensamiento hecho acción: la defensa del idioma castellano como medio de expresión en América; la educación universitaria como complemento de la educación general; la atención a los "aspectos sociales y espirituales" de la historia argentina; la simpatía por la tradición indígena y gauchesca, "conciliada en el arte con los ideales más puros del progreso cosmopolita y el sentido de "la evolución argentina" como unidad contrarrevolucionaria continental de la Colonia.


Declara González Arrili: "Alberdi le dedicó casi un libro con sólo reunir los apuntes preparados para tejer su biografía, que dejó incompleta y desordenada y que figura en el sexto tomo de sus escritos póstumos, el mismo de los "Encuentros sobre la sociedad, los hombres y las cosas de Sud América."

Zinny, Vicuña Mackenna, Enrique Rodó y muchos más escribieron sendas historias sobre este polifacético  hombre argentino.

 

Bibliografía:
Ghiano Juan Carlos: "Juan María Gutiérrez "(1809-1878) en Historia Argentina de Levillier. Tomo V. Pág. 3994 y sig. Plaza & Janes S. A. Buenos Aires 1968.
Rodó José Enrique: "Juan María Gutiérrez y su época"(en "El mirador de Próspero". Madrid. 1918.
Morales Ernesto: "Don Juan María Gutiérrez, el hombre de Mayo". Buenos Aires.1937.

Gutiérrez, J. M. Calle Topografía:
Corre de E. a O. desde 200 Bis al 200; desde 800 al 2700 a la altura de Abanderado Grandoli 4800; San Martín 4800 y Bv. Oroño 4800.Barrio Tiro Suizo.
Se le impuso ese nombre por Ord. 109 del año 1941 y por D. 4670 del año 1977.
Recuerda a Juan María Gutiérrez (1809-1878) autor de múltiples obras literarias históricas y de quehacer educativo.
La Escuela Normal de Maestros N°2 de nuestra ciudad lleva su nombre.