GÜIRALDES RICARDO (1886 - 1925)

Ricardo Güiraldes era por donde se lo mirara, un exponente de la más rancia aristocracia porteña.


Había llegado al mundo el 13 de febrero de 1886 en casa del bisabuelo Guerrico, sobre todavía angosta calle Corrientes. de fines del siglo XIX.


Su padre, Manuel Güiraldes, quien llegó a ser intendente de Buenos Aires, era un hombre de gran cultura y educación; también con mucho interés por el arte.


Esta última predilección fue heredada por Ricardo, quien dibujaba escenas campestres y realizaba pinturas al óleo. Su madre, Dolores Goñi, pertenecía a una de las ramas de la familia Ruiz de Arellano, fundadora de San Antonio de Areco.

Cuando Ricardo, tenía año, su  familia se trasladó a Europa, donde permaneció durante algún tiempo.


A su regreso, el niño tenía cuatro años de edad y se lo podía escuchar hablando tanto francés como alemán; y es el francés el idioma que dejaría honda huella en su estilo y preferencias literarias.


Su niñez y vejez se repartieron entre San Antonio de Areco y Buenos Aires, respectivamente.


Tuvo una serie de institutrices y luego un profesor mexicano, que reconoció sus aspiraciones literarias y lo animó a continuar con ellas.


Estudió en varios institutos hasta que acabó el bachillerato a los dieciséis años. Sus estudios no fueron brillantes.
 Comenzó las carreras de arquitectura y derecho, sucesivamente. Sin embargo, abandonó los estudios universitarios y emprendió varios trabajos en los que tampoco se mantuvo por mucho tiempo.


En 1910, viaja a Europa y Oriente en compañía de un amigo: visita Japón, Rusia, la India, Oriente Próximo,

España para instalarse finalmente en París con el escultor Alberto Lagos. En la capital francesa, decide seriamente convertirse en escritor.


Volvió a México en 1912 después de haber decidido, de una vez por todas, convertirse en escritor. Al año siguiente, en 1913, se casó con Adelina del Carril, hija de una destacada familia bonaerense (la ceremonia se realizó el día 20 de octubre, en la estancia Las Polvaredas), y ese mismo año aparecieron varios de sus cuentos en la revista Caras y Caretas


 Adelina del Carril, esposa del escritor.No obstante, Güiraldes se dejó seducir por la vida fácil y divertida de la capital francesa y emprendió una frenética vida social, descuidando sus proyectos literarios.

Pero un día se le ocurrió sacar de un cajón unos borradores que había escrito: unos cuentos campestres, que luego incorporaría a sus Cuentos de muerte y de sangre. Les leyó los cuentos a unos amigos y lo animaron a publicarlos.

Ya en estos primeros borradores se dio cuenta de que había forjado un estilo muy particular.


Aunque  vivió  en París en largos períodos de su vida fue en San Antonio donde se puso en contacto con la vida campestre de los gauchos y reunió las experiencias que habría de utilizar luego, años más tarde, en Raucho y en Don Segundo Sombra.

Estos gauchos que habían heredado buena parte de los rasgos del castellano originario, del árabe hispanizado y del indio instintivo; aventureros , valientes y fatalistas que se adhirieron a la tierra conservando el espíritu indígena,.


Estos y otros de 1914 irían a formar parte de Cuentos de muerte y de sangre que, junto a El cencerro de cristal, se publicarían en 1915 animado por su mujer y por Leopoldo Lugones.

Sin embargo, no tuvo éxito. Dolido, Güiraldes retiró los ejemplares de la circulación y los tiró a un pozo. Su mujer recogería algunos de ellos y hoy en día estos libros, manchados de humedad, tienen un gran valor bibliográfico.


A finales de 1916 el matrimonio Güiraldes, junto a un grupo de amigos, emprende un viaje a las Antillas, visitan Cuba y lo terminan en Jamaica. De sus apuntes surgiría el esbozo de su novela Xaimaca. En 1917 aparece su primera novela Raucho. En 1918 publica la novela corta Rosaura (rótulo de 1922) con el título Un idilio de estación en la revista El cuento ilustrado, de Horacio Quiroga.

En el año 1919 viaja otra vez a Europa con su mujer. En París establece contactos con numerosos escritores franceses. Frecuenta tertulias literarias y librerías.

Entre todos los escritores que conoció en esa visita, quien mayor huella le deja fue Valery Larbaud.


En 1922 vuelve a Europa y, además de establecerse en París, pasa una temporada en Puerto Pollensa, Mallorca, donde había alquilado una casa.

 Un año después, 1923 publicó en Argentina la edición definitiva de Rosaura, muy influenciada por escritores franceses, y que es razonablemente bien recibida por público y crítica.

 

A partir de ese año se produce un cambio intelectual y espiritual en el escritor. Se interesó cada vez más por la teosofía y la filosofía oriental, en busca de la paz del espíritu. Su poesía es fruto de esta crisis.

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En 1924 fundó la revista Proa junto con Brandán Caraffa, Jorge Luis Borges y Pablo Rojas Paz; la revista no tendría éxito en Argentina pero sí en otros países hispanoamericanos.

Tras el cierre de la revista, Güiraldes se dedica a terminar Don Segundo Sombra, novela a la que pondría el punto final en marzo de 1926.


En 1927 hizo  su último viaje a Francia, a Arcachon, y debido a su estado de salud es trasladado a París, donde murió ere en la casa de su amigo Alfredo González Garaño, víctima de la enfermedad de Hodgkin (cáncer de los ganglios).

El cadáver es trasladado a Buenos Aires para darle sepultura en San Antonio de Areco.

 

Bibliografía:
Taffetani, Oscar;"Don Segundo Sombra. Milagro de un porteño calavera".Revista Nueva, 1996.
Ghiano, Juan Carlos : "Poetas gauchescos" en Historia Argentina de Levillier .Tomo V.Plaza & Janés . Editores Argentina.Buenos Aires .1968.

Güiraldes. Calle. Topografía:
Corre se E. a O. desde la calle Schmidl a la de Abanderado Grandoli, entre las calles Quintana y Bécquer. Barrio San Martín conocido por Villa Manuelita.
Carece de designación oficial.
Recuerda a Ricardo Gúiraldes (1886-1927), escritor gauchesco, autor de Don Segundo Sombra.

 

 

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