GUIDO TOMÁS General (1788 - 1866)

Mariano Moreno murió en sus brazos y de sus brazos debieron arrancárselo para arrojarlo al mar "porque el capitán del barco inglés en que viajaban se resistió a los ruegos y ofrecimientos más francos para que se condujese a alguna costa los restos del extinto amigo".
 
Nos ilustra González Arrili: "San Martín lo tuvo por único compañero durante tres meses, cuando enfermó del pecho, en Córdoba, maduró su proyecto de irse por Cuyo a Chile y de allí al Perú... De San Martín y su proyecto sería el más decidido sostén. Los años inquietos de la revolución, de la anarquía, de la organización, lo tienen por actor o por testigo".
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Nacido el 1° de setiembre de 1788, en el seno de una familia de peninsulares de posición relativamente acomodada radicada en la ciudad puerto.

Sobre el armazón que ofrece su biografía puede hacerse la historia de nuestro país en el espacio que va desde las invasiones inglesas hasta la constitución definitiva.

En efecto como su padre era catalán, cuando se organizaron a toda prisa los regimientos que pelearían con los invasores ingleses, Tomás figuraría  en el batallón de Moñones, al mando de Lavallol.

Contaba 19 años, cuando su atención era absorbida por la lectura de  Montesquieu, Rousseau, y Voltaire  y mientras su familia pensaba mandarlo a España a continuar sus estudios iniciados en el Colegio San Carlos, se desempeñó  como oficial del Tribunal Mayor de Cuentas (Institución del período colonial) hasta ser introducido por su mentor el doctor José Darragueira en los conciliábulos secretos de los patriotas.

Cuarenta y cinco años después él diría en sus Memorias: "Adolescente aún, apenas salido del Colegio, sentía latir mi corazón de gozo al escuchar por primera vez la expresión calurosa de los autores de una  en una, las impresiones de la educación doméstica y escolar, amoldadas a las prácticas de un dominio inveterado, y mi imaginación fascinada con las gratas ilusiones de la primera edad, se transportaba, llena de esperanzas, a la República de Platón".

La Primera Junta lo enviaría   en misión diplomática a Inglaterra donde alternó con  San Martín, Alvear, Zapiola que trabajaban por la emancipación continental americana hasta su regreso a Buenos Aires en 1812 para trabajar en la Secretaría de Estado.

Se trasladaría después  a Salta para colaborar con Dorrego en la organización de refuerzos a las fuerzas vencidas en Vilcapugio y Ayohuma, al tiempo que El Libertador llegaba a Tucumán para hacerse cargo de esa tropa.

De ahí en más surgió  el común denominador de los proyectos entre ambos jefes para liberar de los godos, primero a Chile y después Perú, por el camino nunca hacia el norte, sino combinando esperanzas,  carencias y  audacias por el oeste y por mar.

Mi Lancero” lo llamaría con cariño el Gran Capitán y junto a él y Pueyrredón constituirían la base firme para las operaciones políticas, militares y aún administrativas de la epopeya continentalC

 

Electo,senador electo durante la presidencia de Urquiza después, dio  lugar a que que esa actuación bajo gobiernos tan disímiles crearan  juicios apresurados sobre su recta conducta política.

Calificado erróneamente como servidor del rosismo, se olvidaron  sus contemporáneos que se opuso enérgicamente a la suma del poder público del Restaurador, cuando ya había renunciado como ministro del Primer gobierno rosista en protesta por las persecuciones políticas.

Fue un hombre de Mayo y alcanzó,  medio siglo después, a vivir los días de la República.    No le interesaban a Guido los colores políticos sino sólo sentía una  actitud de acompañamiento hacia el ordenamiento jurídico de la Patria.

Felipe Barreda Laos opina al respecto: “El liberalismo de sus ideas, humanitario y democrático sería una influencia benévola y feliz que aplacó  los rigores de los odios políticos”.

Encargado de  una delicada misión en el Paraguay en 1857- 1858, a su regreso bregaría  tenazmente  por la incorporación de Buenos Aires a la Confederación.

"Mi amigo amado" le decía el vencedor de Chacabuco y Maipú; "Mi querido amigo" le escribía Rosas y  "Mi querido general" le llamaba Urquiza... Todos sabían de su pasividad y entereza para aplacar las ambiciones personales o cálculos estrechos.

Mitre, durante su período presidencial (1862 - 1868) en reconocimiento a su gigantesca obra, lo  reintegraría  a  la plana mayor del Ejército de  la Nación, más
 al  ya anciano Tomás Guido, falleció  en el hombro de su esposa Pilar, el 14 de setiembre de 1866 dejando a la Patria un hijo poeta, Carlos Guido Spano " prócer de la belleza de América". 

Tan allegado a San Martín hoy lo acompaña en el eterno descanso de sus restos, depositados en la Catedral de Buenos Aires.

 

Bibliografía:
Barreda Laos Felipe : "General Tomás Guido. Revelaciones históricas".
Buenos Aires1942.
Pasquali Patricia: "San Martín confidencial". Editorial Planeta. Octubre 2000.

Guido,  General Tomás. Pasaje. Topografía:
Corre de n. a S. desde 1000 hasta 1599, a la altura de Montevideo 5500; Mendoza5500.
Se le impuso ese nombre por D.  24464 del año 1960.
Recuerda a Tomás Guido (1788 - 1866) quien fuera la persona que conquistó antes que nadie la amistad del Libertador y que se prolongaría alo largo de su vida.