GUIDO BEATRIZ (1922-1988)

Beatriz Guido era hija de Ángel Guido, arquitecto creador del Monumento Nacional a la Bandera, orgullo  de nuestra ciudad, y de una  actriz uruguaya Berta Eirin.


Realizó estudios de letras en la Facultad de Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires.


 A los 25 años publicó su  primer libro “Regreso a los hilos” (1947) y  tres años después “Estar en el mundo”.


También publicaría varias traducciones de ensayos y obras de teatro de Gabriel Marcel, de quien había sido alumna en Francia.


Su obra marcada por la fascinación con la religión católica y los valores inculcados familiarmente, se centró en el análisis dramático de la realidad socio-política nacional, la introspección psicológica de sus personajes oprimidos y en cuestionamientos a las represiones sexuales hacia los jóvenes, imperantes en las clases altas y pequeño-burguesas argentinas.


Junto a Silvina Bullrich y Martha Lynch fue una de las tres novelistas argentinas más leídas de su época.


.El 23 de septiembre de 1950, contrajo matrimonio con el abogado Julio Gottheil, de quien se separaría tres años después.


En 1954 gana el premio EMECÉ por su primera novela, “La casa del ángel”, a la que sucederán con creciente repercusión La caída (1956), Fin de fiesta (1958) y El incendio y las vísperas (1964). Con las dos últimas se convirtió en una de las autoras más leídas de la época. El incendio... llegó a tener 16 ediciones consecutivas
El 15 de abril de 1951, en casa del escritor Ernesto Sabato, conoció  a Leopoldo Torre Nilsson, el más importante director cinematográfico argentino de su generación, con quien iniciaría una relación sentimental que perduraría hasta la muerte del realizador el 8 de septiembre de 1978.


Dicho vínculo amoroso pronto habría de convertirse en una sólida relación creativa, donde Beatriz Guido participaba en los guiones que Torre Nilsson dirigía y dónde él transportaría  a la pantalla.


Algunos de los textos de la escritora, que a su vez escribe argumentos especialmente para producciones cinematográficas.


Así dio  forma a películas como La casa del ángel, El secuestrador, La caída, Fin de fiesta, La mano en la trampa, Piel de verano, Homenaje a la hora de la siesta (1962), La terraza, El ojo que espía (1966) y Piedra libre (1976).


Con estas películas la pareja viajó a los principales festivales de la época (Cannes y Berlín, entre los más famosos) logrando una repercusión inusual para el cine argentino de entonces. Con “La mano en la trampa” obtuvieron el premio especial de la crítica en el festival de Cannes de 1961.


Desde fines de la década de 1960, otros colaboradores se suman al equipo de guionistas de Torre Nilsson, para adaptar a otros autores de la literatura argentina como Adolfo Bioy Casares, Roberto Arlt o Manuel Puig.


Tras la muerte de Torre Nilsson, Guido continúa colaborando con otros directores y co-guionistas, sin alcanzar el mismo grado de repercusión de sus primeros trabajos.


En 1966, confesó ante la revista Confirmado que "era amiga de todos los jurados. Los concursos son tremendos. A mí me premiaron por amiguismo y cuando yo fui jurado también premié a mis amigos. Lo más grave es que, por ayudar a mis amigos, que eran escritores menores, dejé pasar un libro de Cortázar sin premiar."​
En 1983 recibió el premio nacional de literatura y al año siguinte la Fundación Konex de Buenos Aires le entregó el Diploma al Mérito en novela.


 En ese año 1984, con la vuelta de la democracia, fue designada agregada cultural de la embajada argentina en España, cargo desde el cual se dedicó a la promoción del cine y la literatura argentinos en España y a tender lazos entre los dos países. Siempre fue una escritora polémica, abiertamente antiperonista.


Murió en Madrid en 1988 a causa de un derrame cerebral.


En diciembre de 2022 fue nombrada ciudadana ilustre de la ciudad de Rosario, a partir de una propuesta de Oscar Barney Finn. Ese mismo mes en el Centro Cultural San Martín se realizó un encuentro por iniciativa de José Miguel Onaindia, que incluyó una lectura del cuento Usurpación y un texto escrito especialmente por Edgardo Cozarinsky, como homenaje a la autora en motivo del centenario de su nacimiento.


En abril de 2023 el Festival Internacional de cine de Buenos Aires le realiza un homenaje con la proyección de sus tres primeras películas junto a Torre Nilsson y una exhibición de afiches, fotografías, guiones y primeras ediciones de sus libros, a cargo de José Miguel Onaindia y Diego Sabanés.


Los curadores presentan también el libro Espía privilegiada, que analiza el trabajo de Guido en la literatura y en el cine, además de recuperar 15 escritos inéditos de la autora y una selección de reflexiones sobre el lenguaje cinematográfico y su experiencia como guionista.

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Bibliografía:
La expuesta en el texto.

Guido Beatriz. Calle. Topografía:
Corre de N. a S.  denominada Falucho 238 Bis a la altura de Génova 800.
Se le impuso ese nombre por O.8992 de junio 2020.
Recuerda a Beatriz Guido (Rosario, Santa Fe, 13 de diciembre de 1922 - Madrid, 29 de febrero de 1988) fue una escritora argentina, miembro de la Generación del 55 (también llamados “parricidas”). A lo largo de su carrera escribió artículos en revistas literarias y en periódicos nacionales, cuentos, novelas, dos obras de teatro y numerosos guiones, principalmente para cine y en menor medida, para televisión.