GUERRICO MANUEL (1800-1876)

Alberdi conoció a San Martín en el destierro. Estaba en París, en el otoño de 1843, cuando falleció la hija del poeta y diplomático español, Ochoa, muy vinculado a la reducida colmena hispanoparlante.


La mañana del sepelio, convenidos para concurrir a Montmartre, fue Alberdi a la casa de Manuel Guerrico.


En el seno de una familia privilegiada nació en el año 1800, don Manuel José Guerrico. y si bien por entonces la fisonomía de la capital virreinal se iba modificando poco a poco, un sector social llamado “burguesía” daba un carácter especial a esa heterogénea población. La constituían las familias: Anchorena, Lezica, Älzaga, Escalada y Guerrico entre otras.

Al decir de José Luis Romero, él calificaba a esa sociedad como “barroca” que estaba escindida de privilegiados y no privilegiados”, en gente que llevaba un vida fastuosa,mientras otros arrastraban s inferoridad.

Manuel Guerrico tuvo la gracia de pertenecer a la casta superior y en consecuencia desde su etapa de estudiante en Europa, vivió obsesionado por las bellas artes y su educación.


De regreso a Buenos Aires no encontró lo que había imaginado, era joven, de familia hacendada, y con buena prestancia que hubiese lucido en los salones porteños, pero a él no lo entusiasmarían y se encaminó hacia las tares agropecuarias al igual que otro sagaz joven don Juan Manuel de Rosas.


Ambos  entablaron relaciones  con la población campestre compuesta  por numerosa servidumbre, paisanos emigrados del interior, indios amigos y presos  enviados por el gobierno para trabajar el campo.


La clave de ambos  para obtener la adhesión de esa gente  era ganarse su lealta y para eso era preciso “tratarlos de igual  a igual y vivir con ellos.”


Más ya maduro cambió su forma de vida, eligió la vida de la ciudad.  Y las puertas de la misma, se abrieron a su paso.


 Más al descubrirse la confabulación de Maza, emigró a Francia y allí trabó amistad con San Martín.


Al cumplirse un año del fallecimiento de  don Alejandro Aguado, el protector de nuestro prócer máximo, en Gijón, Guerrico lo remplazaría ocupándose de sus intereses económicos. Aparte compartían reuniones políticas y sociales.


Años después, 1850, les resultaba difícil a ambos caballeros, soportar que las calles de París hirvieran por las barricadas construidas por el proletariado. Eran más de 100.000 obreros que luchaban durante días contra el poder monáquico, pero el resultado sería nefasto para ellos.


La impopularidad del gobierno, aunada al alto desempleo que se había alcanzado, detonó la revolución el martes 27 de julio, cuando soldados en París fueron atacados por insurgentes.


La guardia nacional, recientemente disuelta por el rey, se había unido a la rebelión y el mismo Lafayette, su fundador, apoyó la causa popular. Los principales edificios públicos fueron tomados: las Tullerías, el Louvre, el palacio arzobispal, el palacio de justicia y el ayuntamiento.


Lo que pareció el regreso al sistema republicano, no fue más que el aprovechamiento de Luis Bonaparte, sobrino de Napoleón, que no tenía nada de conciliador estableciendo un orden autoritario y declarándose nuevo emperador de Francia.


San Martín, hombre anciano, no pudiendo aguantar tal desorden parisino y enterado de las guerras intestinas de  su país, partió de  Grand Bourg rumbo a un lugar más sereno, Boulogne Sur Mer, mientras Guerrico permaneció en París hasta 1852.


 En efecto, al fallecer nuestro Libertador en 1850, don Manuel  Guerrico dos años después optaría  por volver al Río de la Plata.


Caído Rosas en Caseros,1852, se haría cargo de funciones públicas como la Jefatura de Policía de Buenos Aires, formando después de la Compañía de Gas, de Aguas Corrientes y del Puerto de Buenos Aires.


Ya cansado de tantos múltiples emprendimientos, se retiró a una vida privada hasta su muerte acaecida en 1876.


También es de destacar que fue miembro y presidente del aristocrático Club del Progreso, pero lo que más hizo trascendente fue su pasión por el coleccionismo de obras de arte y particularmente pinturas que importara a nuestro país, partir de 1847.

guerrico.html

 

Bibliografía:
Busaniche José L.: “San Martín visto por sus contemporáneos”. Instituto Nacional Sanmartiniano., Buenos Aires, 1995.

Guerrico Manuel. Pasaje. Topografía:
Corre de N. a S. desde 3700 Bis hasta 3799 a la altura de Bv. Seguí 100.
Carece de designación oficial.
Recuerda a don Manuel Guerrico, (1800 -1876)caracterizado coleccionista y rico hombre de negocios, amigo de San Martín en Francia.