GUAYAQUIL

Bartolomé Mitre en su Historia de San Martín nos dice: "Guayaquil era en la época colonial, dependencia en un tiempo del Perú, parte integrante de la capitanía general de Quito, que correspondía al Virreinato de Santa Fe o Nueva Granada. Empero, por su posición geográfica y por las exigencias de la guerra, estaba subordinado en lo militar, y accidentalmente en lo político, al virrey del Perú. Era el arsenal y el único astillero de la España en el Pacífico"...

"San Martín y Bolívar habían iniciado su misión en 1812: San Martín disciplinando los granaderos en Buenos Aires y Bolívar preparando la defensa de Puerto Cabello en Venezuela.

Después al frente de sus legiones, avanzaron: Bolívar hacia el sur ganado la libertad de su patria y Colombia en cruentos combates, mientras San Martín hacia el norte afianzó la libertad de su patria, liberando después a Chile y Perú.

A medida que transcurrieron los años, ambos se aproximaron a la meta de sus grandes destinos y llevados por una fuerza misteriosa, se buscaron para fijar la seguridad de la gran patria americana.

Circunstancias especiales demoraron su encuentro pero la comunicación se hizo a través de notas reveladoras de su espíritu fraterno.

En enero de 1822, San Martín como Protector del Perú dictó un decreto delegando el mando y anunciando a los peruanos esta trascendente decisión: "Voy a encontrar en Guayaquil al Libertador de Colombia. Los intereses de ambos Estados hacen nuestra entrevista necesaria."

El Gral. San Martín en su última comunicación a Bolívar expresó: "Antes del 18 de julio saldré del puerto del Callao y apenas desembarque en el de Guayaquil marcharé a saludar a Vuestra Excelencia. Mi alma se llena de gozo cuando contemplo aquél momento; nos veremos y presiento que América no olvidará el día que nos abracemos."

El 26 de julio de 1822 mantuvieron una conferencia por la mañana, otra por la tarde y una nueva entrevista al día siguiente, en la casa de Bolívar.

La historia de la América del Sur no pudo saber nunca acerca de los diversos temas que trataron. Ambos hicieron honor a la promesa de mantener en reserva el encuentro de cuatro horas, solos y a puerta cerrada.

 

Al reunirse en Guayaquil, los dos generales libertadores de América del Sud, tenían una misma intención, culminar la emancipación del continente de la dominación española. Pero se trataba de dos personalidades muy distintas en su formación y aspiraciones.

Bolívar, soberbio, e indiscutido caudillo de la Gran Colombia estaba convencido de ser el hombre más indicado para conseguirla, mientras San Martín sin el apoyo del Río de la Plata ni de Chile, dispuesto a culminar la campaña libertadora asistió creyendo encontrar auxilio consistente en la entrega de batallones y pertrechos como paga de la deuda de Pichincha, tan sencillo pese a sus méritos, que hasta tuvo la nobleza de ofrecerse como subalterno, hasta que comprendió que Bolívar no quería hacer causa común con él.

La despedida, de nuevo se hizo con un abrazo, más los asuntos por ellos tratados han sido objeto de interminables discusiones pero la historia ha guardado el más grande de los silencios.

Después de las múltiples entrevistas, el Protector se paseaba nervioso por la cubierta de la goleta Macedonia, en viaje de regreso a Lima. Estaba de mal humor y muy silencioso. Sus oficiales comprendían que había salido disgustado con Simón Bolívar y temían que le diera uno de sus habituales ataques de úlcera.

Estaba después de mucho meditar, al término de un almuerzo, les comentó a sus edecanes: - Bolívar nos ganó de mano en este asunto de la toma de Guayaquil. – Los dos no cabemos en el Perú. Ël entrará en algún momento con ssus tropas, y si yo no pudiera evitar un conflicto, daríamos al mundo un humillante escándalo que sólo servirá a los maturrangos.

El viaje duró varios días. El Libertador los pasó triste y meditabundo sobre los pasos a seguir que sellarían su futuro. A su arribo proclamó al pueblo peruano su decisión de renunciar y de inmediato instalar un Congreso.

El Congreso se reunió en la Universidad de San Marcos, donde una vez establecidos los cincuenta y un diputados, nuestro Gran Capitán depuso la insignia que lo caracterizaba como jefe supremo del Perú. Después de disertar abandonaría la sala en medio de aplausos y vítores.

 

¡Ya no volvieron a verse nunca más en la vida! No obstante el Gral. San Martín desde Lima envió una carta a Bolívar fechada el 29 de agosto de ese mismo año, cuyo texto publicaría por primera vez en francés Gabriel Lafond de Lurcy en la obra: Voyages autour du monde et naufrage célebres (París, 1843 - 1844).

 

 

 

Bibliografía:

Cuccorese, Horacio Juan: "Réplica al profesor Millares Carlo en El debate historiográfico a propósito de un valiosísimo hallazgo documental sanmartiniano." Academia Nacional de la Historia. Investigaciones y ensayos. Bs. As, 1969.

 

 

Guayaquil. Calle. Topografía:

Corre de E. a O. desde 200 al 799, a la altura de Bv. Rondeau 3300.

Carece de designación oficial.

Recuerda a la ciudad de Guayaquil en la República del Ecuador, lugar donde se entrevistaron en 1822, los generales San Martín y Bolívar.