GUATIMOZÍN

Durante el reinado de Moctezuma se perdió el imperio azteca y por ello los mexicanos prefieren honrar el recuerdo de su sobrino Cuanhtémoc o Guatimozín, último emperador y primer héroe de esa nación.

Los aztecas o mexivas llevaban casi cuatro siglos establecidos en la altiplanicie procedentes de un mítico país llamado Aztlán.

Región que había visto crecer y morir otros imperios: mayas, holmecas, chichimecas y toltecas. Hacia 1345 en un islote del lago Texcoco el pueblo encontró una señal que, según los sacerdotes enviaban los dioses: un águila posada en una planta devoraba una serpiente. En ese lugar erigieron Tenochitlan, capital del imperio.

Entre 1502 y 1503 Moctezuma fue elegido emperador porque reunía más mérito que sus hermanos, con sólo treinta y seis años aparte de aptitudes militares poseía formación sacerdotal y entre sus funciones de monarca debía hacer la veces de sacerdote de Huitzilopochtli, dios de la guerra.

Para demostrar su carisma militar ni bien arribó al trono emprendió una campaña contra un pueblo vecino trayendo como trofeo de guerra gran número de prisioneros que fueron ofrecidos como sacrificio a los dioses.

Moctezuma soberbio vivía siempre dispuesto a recibir la obsecuencia de sus súbditos a tal punto de hacerlos caminar descalzos y en posición de reverencia ante su presencia.

Vivía en el lujo y la opulencia en medio de moblaje, enseres, joyas u ornamentos que nada tenían que envidiar a las casas reales europeas.

Cortés ambicioso encontró en el lugar un campo propicio para sus apetencias.

Llegó a tal punto su codicia que para neutralizar a los partidarios del gobernador Velázquez quemó sus propias naves para evitar que su gente le llevara la denuncia de su traición.

A Moctezuma le asombró la capacidad de Cortés para manejar pueblos antes sometidos por él y cuando los españoles se acercaron no pudo evitar el encuentro, lo recibió con gran pompa logrando impresionar al hispánico con sus opulentos palacios, el acueducto y las fabulosas riquezas.

Cortés no dudó en tomar prisionero al emperador inca como rehén apoderándose de sus tesoros, obligándolo a presenciar como quemaban vivos a unos prisioneros y hasta hacerlo jurar como vasallo del rey Carlos. Tras otras situaciones denigrantes Moctezuma dejóse morir de bronca y humillación. Su sucesor Cuitlahuac tampoco pudo resistir la destrucción de la ciudad la noche del 30 de junio de 1520.

Su sobrino, Cuauhtémoc o Guatimozín, el último emperador resistió la ocupación hasta agosto de 1521, y dueño de un gran coraje enfrentó al español con su presencia y porte de guerrero.

El propio Cortés escribió cuando lo condujeron ante él: "puso la mano en un puñal que yo tenía, diciéndome que le dise (diese) de puñaladas e le matase".

Le sometieron a torturas para que confesase donde estaba el oro y los tesoros del imperio.

El cronista Bernal Díaz del Castillo que acompañara al extremeño relató: "Como no hablaba lo colocaron a él y a otro noble, el señor de Thacopán sobre unas parrillas. Guatimozín soportó el suplicio y ante los alaridos de su compañero respondió ¿acaso estoy yo en un lecho de rosas?...

Muerte cruel e injusta tanto para la gente blanca como para los nativos de esa tierra.

 

 

Bibliografía:

Millán José R: "Compendio de historia americana." Editorial Kapelusz. Bs. As, 1927.

 

Guatimozín. Cortada. Topografía:

Corre de N.O. a S.E. desde 800 al 899, a la altura de De Pinedo 7100.

Se le impuso ese nombre por Decr. N°22013 del año 1958.

Con anterioridad se denominó Av. de la Libertad y Austria.

Recuerda al último guerrero del imperio azteca que enfrentó al poder español siendo vencido en 1521.