GUARANÍ

Originariamente había guaraníes en las costas brasileñas, en todo el delta del Paraná, la precordillera andina y la selva del Amazonas; desde allí llegaron bajando el río Paraguay para conquistar casi todo el Paraná, sus afluentes y el alto Uruguay.

Nos dice Pau Navajas acerca de los que poblaban el Amazonas: "Tenían una profunda sabiduría en su relación con las plantas, no sólo experiencial sino también existencial. Resulta sorprendente el uso que hacían de las plantas para los fines más diversos. A la luz de las propiedades benéficas que la ciencia moderna descubre en la yerba, el lugar que el guaraní le dió a esta planta al designarla caá,(que significaba tanto yerba como selva) también demuestra la amplitud y profundidad de sus conocimientos".

El memorial de Jaime Raquin en 1559, dice - a lo largo del siglo XVI en la costa del mar se llamaban carios y en las sierras próximas al Perú, chiriguanos. -

Expresa Canal Frau: "Es indudable que los guaraníes no se posicionaron nunca de parte considerable del territorio nacional en el momento histórico del descubrimiento y la conquista no pasaban de ocupar pequeños distritos aislados. En efecto, sus respectivas poblaciones estaban diferenciadas entre sí según el ambiente geográfico".

Los de las islas del Paraná asentados en las inmediaciones de Sancti Spíritu eran un pueblo de hombres altivos que recibieron a los  cristianos del fuerte con hospitalidad. Como era costumbre entre ellos, obsequiaron a los recién venidoscon mujeres, que los peninsulares aceptarían con regocijo; característica también propia  de los de las islas del delta y semejante en  los chandules que habitaban el Paraguay río arriba, más allá de los agaces.

Jaime Rasquin continúa refiriéndose al estilo de vida de los indígenas litoraleños: "los guaraníes de Gaboto en su relación con el río poseían una destreza sin igual para captar peces. Obviamente esa masa hídrica sería el determinante que fuera la pesca el rasgo más saliente de su economía y su alimentación".

Utilizaban canoas monóxilas construidas de un solo árbol, llegando a medir algunas más de quince metros portando redes.

Empleaban el barbasco, que según el primer cronista de Indias sería una hierba semejante al bejuco que arrojada al agua, picada y macerada adormecía a las piezas que atravesaban con una especie de tacuara.

Acota González Arrili: "Se ha dicho y repetido que los guaraníes, eran grandes mentirosos. A algunos cronistas los embarullaban totalmente con sus patrañas, y éstos empujaron con sus relatos afiebrados a los nuevos aventureros, buscadores de oro y gloria. Naturalmente, el título bien ganado de embusteros no puede aplicarse a determinados indígenas y se les debe dar a todos. Ahora hay quienes, seguramente para atenuar en algo la serie de deficiencias que adolecían, aseguran que el indio mentía para defenderse del blanco invasor."

La documentación histórica de un viajero D´ Orbigny al referirse al aspecto y contextura de los guaraníes, diría: "La estatura es por lo general poco elevada, raramente pasaba de 1,62 m., de contextura maciza, miembros redondos y músculos salientes, aunque manos y pies pequeños. De cabello voluminoso y negro, ojos pequeños y expresivos poseían un mentón redondo muy corto".

Generalmente nuestros guaraníes andaban completamente desnudos, llevando sólo las mujeres un cubresexo de forma triangular, llamada tanga que solían hacer de plumas.

Después, seguramente por influencia hispánica las mujeres comenzarían a usar el tipoy, una especie de poncho de género de algodón para pasar cabeza y brazos.

Con plumas se adornaban los hombres, la cabeza, los brazos y los tobillos. Ambos sexos hacían uso de pinturas para el cuerpo con cierta profusión.

El guaraní sería la primera lengua indígena con que tropezaron y pronto conocerían los españoles debiéndose su rápida difusión en todo el ámbito geográfico gracias a la acción de las misiones jesuíticas que fueron un fenómeno único en la historia de la evangelización colonial. En 1702, surgió el primer libro editado con traducción al guaraní, "De la diferencia entre lo temporal y lo eterno" de Juan Eusebio Nieremberg, impreso en la reducción Nuestra Señora de Loreto.

Los jesuitas debieron superar muchos obstáculos y emplear incontables esfuerzos para lograr el progreso y la armonía que caracterizaron a los 30 pueblos que las conformaron. En su siglo y medio de historia jesuítica, debió enfrentar a dos poderosos enemigos: los colonizadores españoles, que ansiaban la fuerza del trabajo de los guaraníes los que por pertenecer a las misiones serían exentos de la encomienda, y los bandeirantes paulistas que los cazaban para ser vendidos como esclavos en Brasil.

Conformaron una sociedad en función de los ideales más primitivos de la doctrina cristiana y cimentada en las tradiciones socioproductivas guaraníes. Los cultivos de yerba, la cría del ganado, las manufacturas textiles y mecánicas, los talleres de música que harían de esos indios exquisitos músicos y luthiers, sus famosos colegios, el sistema de transporte fluvial y los caminos terrestres fueron parte de sus brillantes progresos."

 

Bibliografía:

La expuesta en el texto.

Navajas Pau del establecimiento Las Marías en la obra "Caá Pora´ í. El espíritu de la yerba mate". Buenos Aires 2004.

 

Guaraní. Pasaje. Topografía:

Corre de E. a O. desde 3000 hasta 3099 a la altura de Av. Francia 00 Bis; Suipacha 00 Bis.

Carece de designación oficial.

Recuerda el habitat de los guaraníes, desde la selva amazónica hasta la cuenca del Plata, llegando a ocupar los contrafuertes andinos y su forma de vivir.