GRIERSON CECILIA (1859-1934)

Repetiré el texto de iniciación referente a la situación de la mujer en el siglo XIX, que explicité en la presentación de Julieta Lanteri.


En las primeras décadas del siglo XIX la desvalorización de la mujer fue brutal pero prácticamente se desvaneció con Sarmiento, quien proyectó que la mujer debía estudiar y para ello creó escuelas normales y trajo a nuestro país maestras  norteamericanas experimentadas en el proceso enseñanza – aprendizaje.


El gran estadista sanjuanino en su viaje a Estados Unidos  (1863) observó  que existían grandes diferencias en la condición de las mujeres argentinas y las norteamericanas.


Diferencias notadas por muchos europeos, quienes atribuían esas desigualdades entre varones y mujeres de este país, a la reclusión  en el hogar y a la domesticidad, propias del ambiente y heredadas  de la tradición colonial.
La reclusión paterna y materna tenía su continuación  en la estricta protección del marido, para ocupar su lugar en el mundo como esposa y madre.


 Juan Ignacio Gorriti expresó su pensamiento acerca de dicha situación, en el año 1827 (pág.66): “Conviene a su sexo que sepa hilar, coser, tejer, lavar, preparar el pan, aderezar la comida y disponer de algunos dulces. Así perderán las mujeres el gusto pe los paseos, bailes y otras disipaciones que se malgastan las rentas  y se producen desórdenes domésticos”.


Así se impusieron nuevas estructuras educativas en la según da mitad del siglo XIX, dando lugar a muchas jóvenes argentinas a realizar estudios secundarios y otras especializaciones.
De esta forma, Grierson Cecilia, pudo lograr convertirse en la primera médica de nuestro país.


Nacida en Buenos Aires, el 22 de noviembre de 1859, siendo hija de una familia de inmigrantes escoceses,​ la mayor de seis hermanos.
Pasó su infancia en los campos de su familia en Uruguay. De adolescente tuvo que ejercer de maestra primaria para ayudar a su familia; posteriormente logró el título habilitante de esa profesión.


Luego, la enfermedad y deceso de una amiga le despertaron la vocación de ser médica. Consiguió recibirse y ejercer la profesión a pesar de ser mujer, un impedimento casi insalvable en ese entonces.


Se desempeñó como obstetra y kinesióloga, especialidades que le construyeron una extensa trayectoria y llegó a publicar libros específicos sobre el tema. No logró, en cambio, trabajar como cirujana, a pesar de ser la primera mujer que obtuvo el título habilitante.


Nunca abandonó su tarea docente, creando así, escuelas y otros tipos de establecimientos educativos con actividades distintas a la medicina, siendo pionera en el tratamiento de niños con discapacidades y otros problemas. Cuando se retiró de la actividad docente fue agasajada públicamente.


Además, luchó intensamente por el reconocimiento de los derechos de la mujer. Participó en congresos internacionales y elaboró un estudio sobre el Código Civil de su país natal vigente en el momento, gracias al cual se aprobó un importante cambio en la ley, que incluyó importantes derechos para la mujer casada.


Escribió numerosos libros y otras publicaciones sobre medicina, educación y temáticas diversas.
Fue homenajeada y premiada tanto en vida como en forma póstuma, dando lugar a que muchas calles y escuelas argentinas lleven su nombre.


 Vivió los últimos años de su vida en la localidad de los Cocos en Córdoba, donde siguió haciendo beneficencia.
Fundó la primera escuela del pueblo. Aun hoy se conserva su casa, “El Espinillo”.

 

Bibliografía:
Lo expuesto en el texto.
Binda, María del Carmen; Silveira, Romina; Krämer, Cristian (2010). “Cecilia Grierson, la primera médica argentina”.

Topografía:
Grierson. Calle. Topografía.
Calle denominada provisoriamente como 1905 de orientación Este-Oeste, ubicada sobre el lado sur de la zona ferroviaria del F.C.G.B. Mitre, paralela a Av. Uriburu y que se extiende desde Av. de Circunvalación “25 de Mayo” hacia el Este.
Se le impuso ese nombre por O. 9.058 del año 2013.
Recuerda a Cecilia Grierson (1859-1934). Docente, médica y filántropa. La primera médica argentina (1889). Escribió numerosos libros y publicaciones sobre medicina, educación y temáticas diversas. En 1899 participó en Londres del "Congreso Internacional de Mujeres". Fue una incansable luchadora por los derechos de la mujer. Creó la primera escuela para Enfermeras de América Latina.