GONZÁLEZ JOAQUÍN V. (1863 – 1923)


Nos dice el historiador Bernardo González Arrili:“Los argentinos - y especialmente los maestros de escuela  -  deben   tener cerca  suyo la parte sustancial de la obra escrita de Joaquín V. González, porque fue uno de los que se interesaron excluyentemente por la cultura de sus connacionales” .


Quienes conocerían al adolescente Joaquín V. González hacia 1881, seguramente no habrían dudado  que aquel joven sería,  un verdadero literato consagrado, pues, su libro “Armonías silvestres”, publicado precisamente en ese año mostró  cabalmente  su fina fibra poética, al igual que “Canto a la libertad de conciencia” , aparecido cuatro años más tarde.


También mostraría su  aspecto creativo en la prosa, con la obra “Mis montañas”,  donde relata su feliz infancia en Nonogasta (Chilecito), provincia de  La Rioja, donde había nacido el 6 de marzo de 1863.


Algún biógrafo de Cicerón advirtió  que la naturaleza habíale hecho más literato que político. Afirmación que no lo perjudicaría para nada,  porque el literato goza de un talento más completo y más amplio que el político puro. Hecho que se repitió  en Joaquín V. González , quien con vista demasiado fina y penetrante, allanaría el camino para ser un verdadero hombre de acción.


 En efecto en la función pública puso  su lirismo y su talento al servicio al país. Debutó como diputado a los 24 años, desplegando un válido trabajo parlamentario, topándose a su vez con innumerables sorpresas.


En 1889 fue gobernador de su tierra natal, y a contrapelo de los irónicos comentarios de algunos opositores sobre su capacidad para versear desde el sillón de mandatario, se perfiló como un gobernante progresista y dinámico.


Según era común a la vocación de bien público de la época, tras la función gubernativa, no trepidó nuevamente en presentarse con humildad al curul parlamentario. Así fue electo Diputado nacional en 1892,  y  un sexenio más tarde, convencional para la reforma de la Carta Magna.


 Con el nacimiento del siglo XX, Joaquín V. González llegaría a la función ministerial bajo  la segunda presidencia de Julio A. Roca. Ser roquista en el segundo período  presidencial del famoso tucumano era todo un desafío y González empleó las teorías de Alberdi, enfrentando con  caballerosidad y sabiduría las críticas de los radicales  que lo motejaban de ser conservador por pertenecer al régimen.


Al asumir Quintana al Poder Ejecutivo Nacional  González haría al  país  un aporte invalorable: la fundación de la Universidad Nacional de La Plata, de la cual fue su primera autoridad.


Aún le quedaría mucho por hacer. Senador nacional en 1907 y  miembro de la Corte Internacional de La Haya durante el Centenario.


 La Legislatura de su tierra natal lo quiso para sí designándolo  senador desde 1907 hasta 1916, pero rayando los 60 años decidió dejar sus múltiples facetas: jurista, sociólogo, filósofo  y legislador y frenar a su vez su vida social, cobijándose en Sumay Huasi, Chilecito ( que significa en lengua quichua: “casa de tranquilidad” para beber  en el umbral de la vejez , las aguas mansas de la sabiduría oriental.


 Comenzó haciendo versos y volvió a hacerlos en el último tramo de su vida   cuando tradujo Rubaiyat, el bello poema persa  de Omar Kahyam, seguido de una decorosa versión de la obra de Kabir.


 Falleció el 21 de diciembre de 1923, siendo trasladados sus restos, según su expresa voluntad,  a su última morada de descanso, Sumay  Huasi.

 

 

 

Bibliografía:
González Arrili : Joaquín V. González: Historia de la Argentina.Tomo IXEd. Nobis. Buenoas Aires, 1964.
Piñeiro Alonso Armando: “Cronología Histórica Argentina”. Ediciones Depalma. Buenos Aires. 1981.

 

 González Joaquín V.  Calle . Topografía:
Corre de S. a N. desde 900Bis hasta 1299, a la altura de Av. Génova 1200.
Se le impuso ese nombre por D. 199 del año 1936.
Recuerda al talentoso jurista y escritor Joaquín V. González (1863 – 1923).