GONZÁLEZ ELPIDIO (1875 –1951)

“Son muchos los testimonios de quienes recuerdan haberlo visto caminando por alguna calle céntrica de Buenos Aires, vistiendo un traje limpio pero gastado y portando un portafolio castigado por el paso del tiempo, o haciendo la cola para subir a un tranvía”
Al reconocerlo, algunos tímidamente se acercaban a saludarlo -¿Cómo es posible que usted esté pasando estas vicisitudes?, le preguntaban.- Ninguna vicisitud; es lo que corresponde” respondía él con toda naturalidad.” Asevera Nelson Castro en “La sorprendente historia de los vicepresidentes argentinos”.

Así era Elpidio Gónzalez.: austero, casi místico, asumió su militancia política con caracteres muy parecidos a los de su jefe, don Hipólito Yrigoyen. Rehuía los cargos públicos y los honores y sólo los aceptó cuando los consideraría parte de su misión reparadora entre las fuerzas heterogéneas que ya pululaban a la sazón.

Descendiente de familias de antiguo linaje colonial, nació en la ciudad de Rosario Rosario, el 1° de agosto de 1875.

Luego de completada la escuela primaria, cursó sus primeros estudios en el Colegio Americano de su ciudad natal, pasando después al Colegio Nacional donde le faltó un año para recibirse de bachiller en 1893.

Opositor al roquismo que en la década del 80 había limpiado el país de indios y montoneras mientras la oligarquía hinchaba la Bolsa a reventar, y el oro y acciones eran al portador entre los ricos., González en un acto independiente se afilió al “partido republicano”, remozada versión del antiguo mitrismo, más enseguida se adhirió a la “Unión Cívica de la Juventud” como núcleo de oposición al gobierno de Juárez.

Otra vez Irigoyen iba organizando un nueva revolución, pues la del 90 no pudo triunfar por falta de personalidad frente a la ostentosa Generación del 80, la que en 1993 no pudo redondear por las intrigas palaciegas , iba a hacerla entonces en 1905.

Ya no estaban ni Alem ni Del Valle y no era tarea fácil sublevar regimientos, tomar comisarías, fortificar lugares estratégicos o anular baluartes gubernamentales.

Esa revolución de febrero de 1905, que intentó derrocar al presidente Manuel Quintana fracasó y como consecuencia del fracaso, varios de sus participantes fueron encarcelados. Entre ellos Elpidio González. Esa fue la primera, pero no la última.

Al reorganizarse el radicalismo, ocuparía cargos partidarios desarrollando una intensa labor proselitista.

Al año siguiente ingresó a la Facultad de Derecho, estudios que no completó por enrolarse en las filas del radicalismo de Córdoba, y fue en la Docta donde culminaría sus estudios universitarios.
Allí 1912 fue designado para integrar el núcleo de diputados nacionales por Córdoba y proclamado candidato a gobernador de esa provincia desistió por una lucha por el radicalismo desde el llano.

González volvió a Buenos Aires, a instancias del presidente de la república quien lo nombró el 1° de diciembre de 1921 Jefe de policía de la capital Federal, cargo al que renunció cuando es proclamado candidato a la vicepresidencia de la Nación en la fórmula encabezada por Marcelo T. de Alvear.

Dos figuras diametralmente opuestas, uno liberal, descendiente de ancestros notables, contagiado de europeísmo, mientras el otro opaco, por demás sencillo y atado a la doctrina del jefe. Alvear como presidente, lejos de hacer prevalecer su criterio sería el más obediente esclavo de las leyes pero lejos de la tutela de Irigoyen.

Inflexible en sus principios, proponiendo construir una república verdadera en base a una fórmula radicalmente democrática llegó a merecer, el respeto de sus adversarios políticos que lo llamaron “varón severo y virtuoso”.

Surgieron así situaciones espinosas nunca entre ellos sino entre los políticos radicales, que González trataba de atemperar con admirable paciencia, dejando que Alvear gobernase en forma personal con ejemplar respeto por las instituciones y de la ley.

En la segunda presidencia, de Hipólito Irigoyen, el caudillo lo llevó al ministerio del Interior, confiriéndole la cartera de Guerra; más el derrocamiento del 6 de setiembre de 1930 lo arrastró siendo encarcelado por dos años.

Al salir en libertad, siguió sin abjurar de sus convicciones, negándose a recibir ayuda del presidente Justo.

Múltiples cargos le ofrecerían los presidentes que se sucedieron, más González continuó caminando cada vez más encorvado por el peso de los años, hasta que le sorprendió la muerte el 18 de octubre de 1951.

Su cuerpo fue amortajado con el hábito de San Francisco, de acuerdo con lo dispuesto en su testamento.

Bibliografía:
Torres Arturo: “Elpidio González, biografía de una conducta” Buenos Aires. Editorial Raigal, 1951. Pág. 103.
Diario La Nación, 26 de junio1919.

González Elpidio. Calle. Topografía:
Corre de E. a O. desde 1800 hasta 2099, ala altura de Formosa 100; Madrid 100.
Carece de designación oficial.
Recuerda al vicepresidente de la Nación acompañando al presidente Marcelo Torcuato de Alvear, en el período 1922 – 1928, representando al partido Unión Cívica Radical.