GÓMEZ JOSÉ VALENTÍN (1774 – 1833)

La Iglesia Católica desde el virreinato hasta los tiempos emancipadores ha jugado un papel importante en hechos que acontecieron.

Hombres concretos y plenamente conscientes alzaron la su voz desde el púlpito hasta en las asambleas, en pos de la emancipación de los pueblos de América y particularmente en los orígenes de nuestra historia.

Entre ellos recordemos al doctor José Valentín Gómez como lo estima la publicación N°1501 de la Revista “Caras y Caretas” del 9 de julio de 1927:”Las estoicas virtudes de un patricio”
“El doctor José Valentín Gómez ha sido uno de los precursores de la Revolución de Mayo y de los que se habían distinguido en ella. Catedrático de filosofía antes de 1810, había dictado lecciones a Rivadavia, don Manuel José de García, Vicente López, Tomás de Anchorena, don Matías Patrón, Antonio Alvarez Jonte, don Manuel Dorrego y otros que le veneraban como el maestro.

En la época de la primera invasión inglesa*era cura d Morón y en su humilde presbiterio se reunieron Pueyrredón, Martín Rodríguez, Zelaya, don Mauricio Pizarro y varios otros que organizaron allí el plan de la reunión de Pedriel, adonde volvieron después de la derrota para tomar consejo de él.

Como cura de Canelones en la Banda Oriental, preparó allí los primeros trabajos de la Revolución (1810) de acuerdo con don Nicolás Rodríguez Peña y los demás patriotas.
uego que ella tuvo lugar, se incorporó a las primeras fuerzas dela insurrección que se reunieron bajo las órdenes de Artigas unidos a los cívicos de Buenos Aires, mandados por el comandante enito Alvarez. Como capellán asistió a la batalla de las Piedras (18 de mayo de 1811, fue el primer y único triunfo de Artigas sobre las fuerzas del virrey y gobernador de Montevideo.) y fue él quien arengó a las tropas y recorrió las líneas a caballo durante el combate desarmado.”

En 1812 al frente de la catedral metropolitana de Buenos Aires, desde donde pudo vivenciar los acontecimientos de muy cerca e intervenir logrando ser designado miembro integrante*de la Asamblea General Constituyente de 1813, donde se hizo conocer como político y no como orador sagrado.

Envuelto en la caída de Alvear en 1815, fue perseguido como los demás diputados de la corporación alvearista, remachándosele una barra de grillos de hierro.

 

Después volvió al ruedo actuando como Consejero de estado durante el gobierno de Pueyrredón, siendo enviado como diplomático en 1818 ante las cortes de Londres y París a fin de gestionar el reconocimiento de nuestra Independencia.

Continuaría sin dejar su parsimonia, su derrotero de estadista al constituirse en uno de los firmantes de la Constitución de 1826, la cual sería rechazada por las provincias del interior.
El historiador Ravignani dice al respecto: “Era una obra de sabias disposiciones, pero que contenía una falla capital el sistema unitario de gobierno republicano, en contra de la opinión de los pueblos”.

Contenía artículos conductores a la democracia e institucionalización pero en esencia prevalecía una vez más el centralismo porteño.

El presbítero José Valentín Gómez que despertaba fervientes simpatías entre buena parte del vecindario porteño había nacido en Buenos Aires el 8 de noviembre de 1774, donde falleció el 20 de setiembre de 1833.

Bibliografía:
La expuesta en el texto.

Gómez Valentín. Calle .Topografía:
Corre de S. a N.-según Mikielievich- al E. de las vías del Ferrocarril Mitre, línea a Tucumán, desde la Av. Sorrento a la calle Maciel y desde Washington a la Av. 25 de Mayo (Avenida de Circunvalación).
Se le impuso ese nombre por O. 25 del año1920, en sustitución de Salta, denominación que tuvo desde la creación del pueblo Alberdi.
Por D. 1.578 del año1961, se extendió el nombre de Valentín Gómez a los pasajes conocidos por Hipódromo y Valentín Gómez, por ser continuación de la calle así denominada en el tramo comprendido entre la Av. Sorrento y la calle Maciel y entre la calle Washington y la de Parera respectivamente.
Recuerda a José Valentín Gómez (1774 -1833) que a pesar de su pasión moderada fue un activo patriota desde 1810 y a su vez diplomático y estadista.