GHIGLIONE PEDRO

Los rosarinos somos propensos a creer que sabemos bien cómo era nuestra ciudad en tiempos pasados. Sin embargo, eso no es tan exacto. Si poseemos información, ella se basa siempre en las mismas fuentes, que en muchos casos terminan por estereotiparse.


De allí que la opinión de quienes llegaron a estas costas en el siglo XIX, con o sin conocimiento de lo que encontrarían, se transforme en documento invalorable para conocer cómo éramos en aquellos tiempos. A través de sus impresiones descubrimos la sorpresa, la decepción y todas las reacciones posibles de quienes arribaron a este rincón remoto.
 
Acota Roberto Ghiglione, descendiente de don Pedro Ghiglione: “Su abuelo, hacia fines del siglo XIX,  arribó a nuestra ciudad, debiendo hospedarse en el Asilo para  Inmigrantes ubicado por entonces en Urquiza y San Martín, hotelucho de desvencijadas y húmedas habitaciones con groseras tarimas de madera sin pulir pegadas a las paredes sucias y grasientas.


Desastroso acogimiento que no lo acobardó, al contrario lejos de trasladarse a los pueblos o colonias del interior, como muchos compatriotas lo hicieran, optó por radicarse en Rosario.

De sangre genovesa primero cultivó un predio muy vasto, de sol a sol, extensión de tierra que con el tiempo se llamaría barrio La Guardia”.

Como mero espectador vio como un incendio redujo a cenizas el primer teatro "La Esperanza" desprendiendo una seducción que atrapó a muchos mientras Rosario crecía al empuje de sus propias fuerzas.


En su reemplazo se erigió el Olimpo sobre calle Progreso 534 (hoy Mitre, en  el mismo lugar donde está emplazado Pesado Castro.)


El Olimpo mereció ser respetado como monumento nacional por la presencia de consagrados artistas y compañías españolas e italianas  de nivel internacional.


 La insensibilidad del pueblo,  lo demolió perdiéndose también un espacio elegido para kermesses, banquetes y asambleas políticas.


Observador del mundo que lo rodeaba percibió Pedro Ghiglione, que para algunos sectores de la elite rosarina, ir al teatro sería  considerado un acontecimiento que ameritaba  ser parte del ritual que implicaban las obligaciones sociales, entonces decidió levantar en 1891 en un galpón circense ubicado en la ochava suroeste de la calle Mitre con la cortada Ricardone, el Teatro La Comedia, que diez años después vendería a un tal Seguin, empresario conocido mundialmente en el mundo teatral.


 Su local fue escenario  de todos los espectáculos, más se lo reconoció como la catedral del género chico y la zarzuela española.


Sólo podremos decir que muchísimas estrellas de primera magnitud pisaron ese local. En la década del 10 del  siglo XX, en una jornada de caza, Ghiglione sufrió un accidente, rayando posteriormente en una infección generalizada que hubo desencadenado la amputación de un brazo.


 Pudo superar esa situación no sólo a la pericia de los profesionales sino gracias a su gran fe religiosa. No dudó en prometer en acción de gracias levantar un templo.


 Ni bien su brazo sanó, en la avenida Uriburu  esquina Presidente Roca alzó la imponente obra prometida bajo la advocación de Virgen de la Guardia.


Una placa de bronce sobre mármol, a la derecha del ingreso muestra su nombre junto al de otro donante y la fecha de inauguración.


Es meritorio destacar la labor silenciosa y abnegada de su esposa, doña Carmen Piana; con quien Ghiglione fundó una prolífera familia integrada por diez hijos.


"Rosario como todos los centros poblados tuvo pioneros, que contaron e hicieron historia;  esos primeros pobladores que fueron al fin y al cabo la génesis de tantas familias de renombre que otorgaron un sello de progreso y personalidad con esfuerzo propio"-

 

 

Bibliografía:
Ghiglione Roberto. Acotación al diario La Capital en su edición de 9 de julio de 1994.
“La historia de Rosario desde la mirada cómplice de sus vecinos.” Capitel en barrio La Guardia. Diario La Capital en su edición del 12 de octubre de 1997.

Ghiglioni.  Cortada . Topografía:
Corre de N. a S. desde 4400 hasta 4699 a la altura de Mister Ross 1600. Carece de designación oficial.
 Recuerda el apellido del fundador del Teatro La Comedia.

TEATRO LA COMEDIA DE NUESTRA CIUDAD:


El teatro forma parte del patrimonio histórico de la ciudad y de la identidad de los rosarinos. En lo artístico, La Comedia es un baluarte indiscutible de la escena nacional. Por allí pasaron los actores, directores y compañías más importantes de Argentina y el mundo.


Su presencia permite dotar a la escena rosarina y argentina de un espacio en pleno centro de la ciudad, devolviéndole a esa zona su perfil de polo de recepción de todas las expresiones artísticas.


El teatro cuenta con el sistema de Aro Magnético para hipoacúsicos que brinda una mayor integración para todas las personas hipoacúsicas. Donado por la Mutualidad Argentina de Hipoacúsicos, el Aro Magnético permite una mayor fidelidad y calidad de sonido para personas que utilicen audífonos.

Iniciada su construcción en 1874 con un proyecto del arquitecto Agustín Ortiz de Villajos, fue inaugurado por Alfonso XII el 18 de septiembre de 1875 con una representación de la obra El espejo de cuerpo entero, protagonizada por Emilio Mario.​ La fachada fue reformada en 1897, por el arquitecto Francisco Andrés.