GARZÓN EUGENIO, CORONEL (1796 - 1851)

Gobernaba en el Uruguay, don Pedro Rodríguez del Fresno, plaza que antes se encontraba comandada por el General el Gral. Garzón, uno de los jefes más distinguidos  del ejército de Oribe.


Garzón inició su carrera militar en la batalla de Las Piedras (1811) contra los realistas y luego participó en el sitio de Montevideo a órdenes de José Artigas.


Luchó en la batalla de Cerrito; cuando Artigas se separó del sitio en 1814, permaneciendo  a órdenes del general José Rondeau, a quien acompañó cuando fue destinado a mandar la tercera campaña al Alto Perú.


Tras la derrota de Sipe Sipe, se unió al Ejército de los Andes en 1817  y luchó en Chacabuco como ayudante de San Martín,  en Cancha Rayada y en Maipú.


Hacia 1819 fue enviado al Ejército del Norte, pero a los pocos fue arrestado por orden del general Fernández de la Cruz, por haberse negado a combatir contra los caudillos federales, y enviado a Mendoza.


Curiosamente, al llegar fue puesto en libertad: el Directorio había desaparecido (1820) por obra de la batalla de Cepeda del 1 de febrero de 1820, ocurrió durante las guerras civiles argentinas y fue la primera de las dos llevadas a cabo en la cañada bonaerense del arroyo Cepeda (afluente del Arroyo del Medio que divide las provincias de Buenos Aires y Santa Fe), a unos 5 km al este del pueblo de Mariano Benítez (norte de la provincia de Buenos Aires).

La batalla enfrentó a unitarios y federales: el Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, José Rondeau, fue derrotado por la unión de las fuerzas de los caudillos de Santa Fe, Estanislao López, y de Entre Ríos, Francisco Ramírez, ambos federales y lugartenientes del general José Artigas, de la Banda Oriental, y apoyados por el chileno José Miguel Carrera.

Fue un enfrentamiento muy breve, que justificó que se la conociera como la “batalla de los Diez Minutos”​

Se inició así el período denominado la Anarquía del Año XX en donde surgieron las autonomías provinciales. El país quedó desde entonces integrado por trece provincias autónomas. y Mendoza estaba en manos de los federales. Garzón pidió y obtuvo el traslado al Ejército de los Andes, en Chile.


Desde allí hizo la campaña del Perú, incorporado al regimiento de Granaderos a Caballo. Hizo la campaña de la sierra con Arenales, luchando en la batalla de Cerro de Pasco. Peleó en Pichincha, Junín y Ayacucho.


 En 1825 fue ascendido a coronel por Bolívar, después de lo cual volvió a Buenos Aires.


Se unió a la Campaña contra el Imperio del Brasil y participó en la victoria de Ituzaingó o Batalla del Paso de Rosario (en portugués Batalha do Passo do Rosário), ​ enfrentamiento ocurrido el 20 de febrero de 1827, que se desarrolló en lo que actualmente es el centro-oeste del estado de Río Grande del Sur , en el que las tropas de las Provincias Unidas del Río de la Plata vencieron a las tropas del Imperio del Brasil, enfrentadas por el control de la Banda Oriental en manos brasileñas desde 1820.

Fue una victoria táctica del ejército republicano que contribuyó a la Convención Preliminar de Paz que se firmó en 1828 y que culminó con el reconocimiento de Uruguay como estado libre, independiente y soberano.


 Luego fue diputado a la Convención Constituyente uruguaya, y Ministro de guerra de los presidentes provisionales Rondeau y Juan Antonio Lavalleja. En tierra uruguaya se  afilió al partido blanco, aliado de Lavalleja y Manuel Oribe.


Garzón era ambivalente en su forma de encarar el  enfrentamiento de las guerras civiles,  porque de adicto a las fuerzas de un general, se volvía contrario al mismo.


En 1833 intervino en una frustrada sublevación contra el presidente Fructuoso Rivera y debió exiliarse en Argentina y Brasil.

Al volver de su exilio tomó parte en otro alzamiento en 1838, esta vez contra Oribe y en apoyo de Rivera, peleando en la batalla de Palmar; pero cambió de idea después de la victoria y nuevamente tuvo que exiliarse en la Argentina.

Regresó a Entre Ríos y luchó contra Juan Lavalle en Don Cristóbal y Sauce; pasando de allí a Santa Fe, que estaba desprotegida pues  el general  López  se había internado en el Chaco.


El Gral. Lavalle decidió ocupar por asalto la ciudad de Santa Fe, donde permaneció desde el 29 de setiembre hasta el 16 de noviembre de 1840.


En ese lapso de tiempo, Garzón defendió la ciudad de Santa Fe contra el ataque de Lavalle. Sus 800 milicianos resistieron durante tres días, los que se convirtieron  en  cien. De todos modos, no se rindió hasta que le garantizaron respetar su vida.


Luchó con denuedo y valentía al ataque, pero tuvo que rendirse ante el número y disciplina de las tropas unitarias que después de aceptarle una capitulación honrosa, le tomaron prisionero trasladándolo al cuartel general de Lavalle junto  a los nueve oficiales que lo habían acompañado hasta entonces.


Garzón y sus compañeros continuaron algunas semanas completamente incomunicados, mientras las fuerzas invasoras hacían desmanes, produciendo a su vez quebrantos en los bienes de los fieles federales.


Varios oficiales convencieron a Lavalle de fusilarlo, pero a último momento éste cambió de idea. Prisionero de Lavalle hasta después de su derrota de Quebracho Herrado, fue enviado al campamento de Oribe.

.Acompañando a Oribe ocuparon nuevamente la ciudad de Rosario, cuyo gobernador Juan Pablo López se había pasado de bando.


 En Paraná fue el jefe de Estado mayor del ejército de Oribe, pero poco después fue despedido por éste por una seria diferencia de criterio antes de la batalla de Arroyo Grande.


Desde entonces quedó como jefe de Estado mayor del gobernador entrerriano Justo José de Urquiza, que lo puso al mando de la división que debía defender la costa entrerriana del río Uruguay contra los correntinos de Juan Madariaga.


Fue derrotado por su inferioridad numérica, pero dio tiempo al regreso de Urquiza desde Uruguay,  recuperando  todo lo perdido.


En 1847 participó en la campaña de Urquiza contra la provincia de Corrientes y fue el jefe del ala derecha del ejército de éste en la victoria de Potrero de Vences. Permaneció muchos años al mando de fuerzas entrerrianas sobre las costas del río Uruguay.

En 1851 secundó a Urquiza en su famoso "pronunciamiento" y se unió a sus fuerzas cuando éste cruzó el río Uruguay. Su ejemplo fue seguido por casi todos los jefes y oficiales del ejército del presidente Oribe, debido a largos años de fracasos frente a Montevideo.

Oribe se rindió sin combatir, pues ya no tenía con qué resistir. El acuerdo de los emisarios de Urquiza (y del Brasil) con Oribe señalaba a Garzón para presidente del Uruguay. Pero no llegó a asumir, ya que murió inesperadamente en camino a Montevideo.

 

Continuó en el ejército federal desempeñando el cargo de Jefe de Estado Mayor hasta pocos días antes de la batalla de Arroyo Grande en que se retiró del mismo por desinteligencias con su jefe.


Distanciado de Oribe, Garzón se plegó al Gral. Urquiza que preparaba la invasión a la República Oriental y en ella actuó desempeñando un rol de mucha importancia, pues debido a sus condiciones innatas: carácter y pericia militar llegó a ser un colaborador eficiente en la campaña contra el régimen rosista.


Después de la batalla de Caseros, aparece sólo por accidente en los sucesos argentinos.


Su valor y entereza en situaciones límites lo hacen merecedor del respeto de la posteridad.

 

Bibliografía:
Información obtenida de "MONOS Y MONADAS". Rosario, 26 de junio de 1910. N°3.
Cafferata Antonio F: "Motivos históricos y anecdóticos." Rosario, 1932.

Garzón. Calle. Topografía:
Corre de N. a S. desde 100 Bis al 1200 Bis; desde 100 al 3399, a la altura de Juan José Paso 2700, Av. Eva Perón 6000 y 27 de Febrero 6000.
Carece de designación oficial.
Recuerda al guerrero de la Independencia Eugenio Garzón (1796 - 1851), que también intervino en la guerra contra el Brasil.