GARCÍA MANUEL (1784 -1848))

Es inexplicable que una calle tanto de Buenos Aires como de nuestra ciudad, se denomine Manuel García, uno de los traidores más notables de la historia argentina.


En su larga carrera política se desempeñó como Secretario de Hacienda de las Provincias Unidas del Río de la Plata durante el Segundo Triunvirato (1812-1814) y como Ministro de Gobierno y Hacienda de la provincia de Buenos Aires en los gobiernos de Martín Rodríguez (1820-1824) y Juan Gregorio de Las Heras (1824-1826).


La Guerra del Brasil, o Guerra Argentino-Brasileña o Guerra rioplatense-brasilera (Guerra da Cisplatina en portugués), fue un conflicto armado entre las Provincias Unidas del Río de la Plata -que recientemente se habían independizado del Reino de España- y el Imperio del Brasil -que a su vez también se había independizado del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve-, por la posesión de los territorios que corresponden a la actual República Oriental del Uruguay y parte del actual estado brasileño de Río Grande del Sur y que tuvo lugar entre 1825 y 1828.

En 1816, numerosas y bien pertrechadas fuerzas del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve comenzaron la invasión luso - brasileña de la Provincia Oriental -anteriormente llamada la Banda Oriental- y de la casi totalidad de Misiones, realizando también incursiones en las provincias de Corrientes y Entre Ríos.

En 1821 la Provincia Oriental, tras ser derrotado José Gervasio Artigas el año anterior en la Batalla de Tacuarembó, fue anexada al Brasil con el nombre de Provincia Cisplatina.

Cinco años después, en 1825, y con el apoyo del gobierno argentino, un grupo de orientales y de otras provincias, llamados los Treinta y Tres Orientales y liderados por Juan Antonio Lavalleja, ingresó en la Provincia Oriental para desalojar a los ocupantes brasileños quienes, con la posterior ayuda de Fructuoso Rivera, en pocos meses lograron retirar al ejército brasileño y el 25 de agosto, en el Congreso de Florida, declararon la independencia de la Provincia Oriental del Brasil y su unificación con las demás provincias que conformaban las Provincias Unidas del Río de la Plata o Argentina.

Brasil entonces,  declaró la guerra a Argentina.

Si bien al comienzo de las hostilidades las fuerzas imperiales eran mayores a las republicanas, las Provincias Unidas derrotaron a Brasil en muchas batallas en una lucha de tres años por tierra y mar; siendo la Batalla de Ituzaingó, la más importante.

Sin embargo, los problemas económicos y políticos generados en ambos estados, en especial, el bloqueo de la Armada de Brasil al puerto de Buenos Aires y el impase en tierra (dado que Colonia del Sacramento y Montevideo estuvieron bajo el control de Brasil durante todo el conflicto) aconsejaron iniciar las tratativas de paz.


El conflicto continuó hasta el 27 de agosto de 1828, cuando los representantes del gobierno de la República de las Provincias Unidas del Río de la Plata, y el Emperador del Brasil, firmaron la Convención Preliminar de Paz, que acordó la independencia de la Provincia Oriental y el cese de las hostilidades.


Fue el enviado  de Rivadavia a Río de Janeiro  para negociar la entrega de la Banda Oriental, (la cual  habíamos ganado en batalla  contra  las fuerzas imperiales).


En 1827, el ministro plenipotenciario argentino Manuel José García, excediéndose en su misión, firmó un acuerdo preliminar de paz con los brasileños que reconocía la soberanía del Imperio sobre la Provincia Oriental y se comprometía a pagarle a Brasil una indemnización de guerra. El presidente Bernardino Rivadavia lo declaró como el”tratado deshonroso”, rechazándolo y presentando posteriormente su renuncia.

 El 24 de mayo García firmó con los representantes brasileños (Marquez de  Queluz y Macaio y vizconde San Leopoldo) la humillación de la Argentina: renunciar a la Cisplatina (Hoy Banda Oriental del Uruguay), contentándose  con la promesa del emperador de “arreglarla con sumo esmero, del mismo modo, o mejor aún, que las demás provincias del   Imperio”; Martín García sería neutralizada, se indemnizaría  a Brasil por la guerra de corsarios, y se pedía a Inglaterra por quince años “la garantía de la libre navegación del Plata”. 

García con esa postura errónea regaló la Banda Oriental al Imperio de Brasil.

El 20 de junio García al regresar a   Buenos Aires con el tratado, Ponsonby y Rivadavia prepararon el ambiente para su aprobación por el Congreso.


Habían sido movilizadas en las provincias y estaban prontas a marchar a la ciudad con el fin de derrocar al presidente señor RivadaviaEl británico llamó a la fragata inglesa Forte para defender  Rivadavia contra una reacción nativa: “Siempre temí que se produjera una penosa crisis  en el momento de decidirse la paz o la guerra y supe a la llegada del señor García que fuerzas considerables habíanse revelado-  escribió Ponsonby a Londres el 15 de julio de 1827. –


El 22 de junio estalló en Buenos Aires la indignación, hubo tumultos en las calles y gritos contra la Presidencia y el Congreso.


El 23  aparecieron cartelones  echando la culpa de lo ocurrido  exclusivamente al comisionado y a los ingleses: ¡García nos ha traicionado!


 Los ingleses tuvieron  su parte en el despojo, al considerar que si no abrían  los ojos tendrían  los tiempos de Beresford otra vez.


El mensaje de Rivadavia  del día 24 fue de un vibrante clamoreo patriótico: “García habría “no sólo traspasado sus instrucciones sino contravenido a la letra y espíritu de ellas” al firmar el tratado que “destruye el honor nacional y ataca la independencia y todos los intereses esenciales de la República.”


Por lo tanto, el presidente, lleno de indignación resuelvió repelerla, y como de hecho queda repelida, al renunciar a su mandato.


El escándalo fue tremendo, y Rivadavia, obviamente debió mandar su renuncia al Congreso: “Me es penoso  no poder exponer a la faz del mundo los motivos que justifican mi irrevocable resolución… He dado a la patria días de gloria…he sostenido hasta el último punto la honra y dignidad de la Nación…Dificultades de nuevo orden que no me fue dado prever han venido a convencerme de que mis servicios no pueden en lo sucesivo serle de utilidad alguna… Sensible es no poder satisfacer al mundo de los motivos irresistibles que justifican esta decidida resolución …Quizá hoy no se hará justicia a la nobleza y sinceridad de mis sentimientos. Mas yo cuento con que al menos me la hará algún día la posteridad, me la hará la historia”.
Decisión que fue aceptada casi en forma unánime, 48 sobre 50 votos emitidos por los miembros que ocupaban las bancas.


Luego de su misión de paz al Brasil en 1827, García  volvió a desempeñarse como Ministro de Hacienda en el primer gobierno de Juan Manuel de Rosas (1829-1832) y Ministro de Hacienda y Gobierno de Juan José Viamonte en sus dos gobernaciones de la provincia de Buenos Aires (1829 y 1833-1834).

 

Bibliografía:

Rosa José María: Historia argentina. Unitarios y federales. Tomo IV.  Pág. 64 hasta 69. Editoral Oriente. Buenos Aires.

Webster C. K: Gran Bretaña y la Independencia de América latina. Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires.

 

García Manuel. Calle. Topografía:

Corre de NO a SE entre Superí  y Baigorria  2300.

Se le impuso ese nombre por O. 25 de 1920.

Recuerda a Manuel García (1784 – 1848) jurisconsulto, estadista pero pésimo Ministro de Relaciones   Exteriores porque con el erróneo ejercicio de sus funciones perdimos la Banda Oriental (Hoy Uruguay).