GARAY JUAN de (1528 – 1583)

Habiendo de la guerra descendido/
Poblar a Buenos Aires fue acordado/
De la Asunción hubo salido/
De todos adherentes aprestado/


Esos son los versos de Juan Martín Centenera, que en el año 1602, resonaron largamente en las ciudades fundadas por don Juan de Garay.


“Garay que va triunfando” es precisamente el título de un sencillo ensayo que José Luis Lanuza que le dedicó al fundador en 1961. Un aura de ganador, en efecto, parecía rodear al gran vizcaíno, un hijodalgo en épocas en que la hidalguía mucho significaba, más allá aún de los títulos nobiliarios.

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Ortiz de Zárate, capitán y encomendero se embarcó en 1568 en Cartagena (Colombia) rumbo a España para concertar con Felipe II una nueva capitulación y encomendó a su sobrino Juan de Garay que se dirigiese desde Concepción de la Sierra (Paraguay) hasta la Asunción con el cargo de Alguacil Mayor de las Provincias del Plata, con el objeto “de abrir puertas de la tierra”.


Mientras aquél en España tardaría tres años en formar una escuadra compuesta por 500 hombres para cumplir con la capitulación concertada, en Asunción se produjo un altercado que derivaría en escándalo entre la autoridad máxima y el Obispo, saliendo airoso este último, optando reemplazarlo por Álvarez de Toledo, quien convino junto con el Cabildo, los oficiales Reales de Hacienda, mas la autoridad eclesiástica, decidieron que Garay navegara por el río y en el camino o la vuelta, fundara una ciudad en un punto del litoral del Paraná.


Imprevistamente, se encontró con otra expedición que, con igual objetivo, venía desde Córdoba al mando de Gerónimo Luis de Cabrera – fundador de la ciudad mediterránea.

Fundación de la ciudad de Santa Fe:
El 15 de abril 1573, Garay levantó el estandarte de la convocatoria, eligió 9 españoles y 65 mancebos de la tierra que navegarían en un bergantín, 6 canoas a manera de barcas o en balsas con municiones, arcabuces y 55 caballos.


Entraron entre los meses de julio y agosto, en el río Quiloazas, actual San Javier, y avanzaron por tierra hasta la fortaleza de Gaboto, donde fueron rodeados por indios, y milagrosamente salvados por hombres de don Jerónimo Luis de Cabrera, quien había fundado el 6 de julio, Córdoba. Ese encuentro presagiaba un conflicto de jurisdicción, como efectivamente fue.


Después de subir el Colastiné el 15 de noviembre fundó la ciudad de Santa Fe, donde se instalaría con su familia porque la consideraba suya, trazada con el rumbo que él determinara en sitio elegido por el mismo.


Había que estar en estos lares para justipreciar el esfuerzo de los conquistadores, fundadores, sacerdotes y aventureros luchando contra la naturaleza y las tribus salvajes nativas, más con las ambiciones y codicia del prójimo español.


Groussac afirma: “Buenos Aires fue siempre para Garay, la segundona de Santa Fe, cuya vecindad que él prefirió siempre”

Díaz Molano en la obra “Paraná” confirma tal aseveración: “El asiento primitivo de Cayastá levantóse sobre la alta explanada junto a las barrancas del río San Javier. Allí fue tomando forma de poblado. Los diez primeros años – Garay falleció en 1583 – fueron la infancia de la ciudad, una infancia llena de preocupaciones. Al reparo que le prestaban las islas y bajo la protección de su fundador, Santa Fe fue perfilando sus características de villa misérrima, cuyas horas irían deslizándose muy despacio, entre angustias, necesidades y peligros sin fin”.


Las dificultades de la vida eran grandes, las querellas continuas, la paz difícil; las ambiciones muchas y desmedidas. A sofocar unas y amenguar otras; a equilibrar intereses; a dar estímulos para continuar una existencia de sacrificios, a persuadir a la gente para no dejar el asiento en momentos en que el abandono hubiera sido fatal; en todo lo importante estuvo siempre el fundador.”


La fundación de Santa Fe:

Sus expediciones en las selvas paraguayas, sus aventuras en España y América, no le habían bastado a Garay para sentar plaza en el libro de la historia. Prefirió así identificar su nombre con el levantamiento y la refundación de Buenos Aires que cuarenta años antes había ensayado otro colonizador.

Aniversario Nº 449 de la fundación de Santa Fe - Santa Fe es tu Corazón


Cuarenta años mediaron entre la primera y segunda fundación de la ciudad puerto, Garay con poco más de 60 hombres, triunfaría en una empresa en la cual había fracasado Mendoza con 1200.


Fundar para Garay no era sólo tirar cuchilladas, cortar yuyos, plantar el rollo y decir las frases del ritual, sino que significaba luchar contra la naturaleza, contra las tribus de salvajes de nativos y por supuesto contra las propias ambiciones y codicias del prójimo. Su objetivo era añadir un espacio imperecedero para la corona española. Realidad que llevaría a cabo tanto en Santa Fe como Buenos Aires, sin descuidar la ciudad madre: la Asunción.

En 1583, regresando hacia Santa Fe, cerca de donde estuvo emplazado el Fuerte de Sancti Spíritu, el vizcaíno bajó a tierra para dormir cómodamente con sus acompañantes, pero la falta de centinela que no había designado por la confianza que le inspiraban los aborígenes, produjo que en un ataque inesperado y fatal de unos indios querandíes, al amanecer perdiera la vida junto a 40 personas y un fraile franciscano.


A un conquistador de la talla de Garay se lo valora por hacer caminos al andar, por caminos jalonados de esfuerzos y esperanzas. Pensar que no sólo sería fundador sino descubridor al avistar en aquellos remotos tiempos, las costas de Mar del Plata.

Matrimonio y descendencia
El hidalgo Juan de Garay Ochandiano y Mendieta Zárate tuvo una relación prematrimonial con una aborigen chiriguana y solo se casó una vez con una infanzona hispano-extremeña: Se unió en matrimonio hacia 1558 en la ciudad de Asunción del Paraguay con Isabel de Becerra y Mendoza (Cáceres de la Extremadura castellana,  en  1535 falleciendo en Santa Fe la Vieja,  en 1608Fruto del enlace entre Juan de Garay e Isabel Becerra hubo seis hijos legítimos documentados.


Los que más ilustraron su apellido fueron:
María de Garay nacida en Asunción, 1559  y casada  en primeras nupcias el 6 de marzo de 1585 en la primera ciudad de Santa Fe con el general Gonzalo Martel de Cabrera, de marzo de 1599) —hijo del adelantado Jerónimo Luis de Cabrera, hijo del fundador de Córdoba— que era señor de la encomienda de La Lagunilla en 1577, alférez real, alcalde de segundo voto de Córdoba en 1585 y corregidor de Larecaja —en el Alto Perú— en 15961640) "Hernandarias" y con quien concibió a tres hijas: Jerónima, Isabel y María. A los ocho años de enviudar, siendo ya anciana, donaría el 5 de octubre de 1642 la virgen que se conserva en el convento santafesino de San Francisco.


Jerónima de Garay —o bien Jerónima de Contreras— (primera Santa Cruz de la Sierra en  1563, falleciendo en Santa Fe la Vieja, en  febrero de 1649), había sido bautizada en la ciudad de nacimiento, se casó en 1582 con Hernando Arias de Saavedra "Hernandarias" y con quien concibió a tres hijas: Jerónima, Isabel y María. A los ocho años de enviudar, siendo ya anciana, donaría el 5 de octubre de 1642 la virgen que se conserva en el convento santafesino de San Francisco.

 

 


Bibliografía:
Molina Raúl A: “Historia de la gobernación del Río de la Plata”(1573 – 1776) en Historia de Levillier. Tomo I.
Cervera Manuel M: “Historia de la ciudad y provincia de Santa Fe” Tomo I. 1979.
Díaz Molano Elías: “Don Juan de Garay”. Obra “Paraná”. Rosario .1941

Garay. Calle. Topografía:
Corre de E. a O. desde 200 Bis hasta 6600  a la altura  de Av. San Martín 3100; Av. Francia 3100; Provincias unidas 3100.
Carece de designación oficial.
Recuerda a don Juan de Garay (1528 – 1583),  fundador de las ciudades de Santa Fe y Buenos Aires.