GALLO PEDRO LEÓN (1779 – 1852)

Fueron 29  representantes  de las  ciudades con Cabildo,  enviados al Congreso que se reunió en Tucumán en 1816.

El hecho, señalado por diversos historiadores y comentado por Nicolás Avellaneda “de que la mayoría de los congresales fuesen eclesiásticos, “doctores de Córdoba y de Chuquisaca”, respondiendo  a que eran los más ilustrados de la época, “los más notables con que contaban las provincias” y al mismo tiempo, aquellos  que “menos ruido habían  hecho al no mezclarse en los episodios desgraciados  de la política partidista”.

Buena parte de estos diputados ni conocían la capital del antiguo virreinato, y sin haber salido del interior del país, habían  permanecido extraños a las influencias que llegaban de afuera, ni conocían los libros con que la Francia había removido los espíritus.

Eran hombres ceremoniosos, apegados  a los formulismos de corte, metódicos para averiguar las cosas y prudentes para proceder acerca de ellas.

Entre ellos Pedro León Gallo, religioso y notable patriota  en la luchas por la Independencia.

Hijo del español Vicente Díaz Gallo y de la criolla Francisca Gabina López de Velazco había nacido en Santiago del Estero en 1779.

Después de cursar las primeras letras en su tierra natal, completaría  estudios en el Colegio de Monserrat , asistiendo después a la Universidad de San Carlos, recibiendo en ambos institutos merecido reconocimiento por su contracción al estudio y  clara inteligencia.

Graduado de maestro en artes y ordenado sacerdote,  al gestarse el movimiento emancipador, dejó de lado la cultura para acudir al llamado de libertad de los pueblos del interior .

Electo congresal  por su provincia, marchó  hacia Tucumán, desafiando los rumores y las dudas de los caudillos de las provincias. Y aunque no pudo darse organización al Estado fue necesario conformarse con la “Declaración”. Los caudillos demorarían hasta el año 53 la Constitución republicana.

Para proseguir las deliberaciones de tal Asamblea, marchó con sus colegas a Buenos Aires y tras la desaparición del Congreso, debió padecer la prisión que decretara el gobernador de Buenos Aires, Sarratea,  (1820) contra los miembros declarantes de Tucumán.

Vuelto a su provincia firmó un pacto de paz “Tratado de Vinará” junto a Pedro Miguel de Aráoz y José Andrés  Pacheco de Melo (ex congresales) y hermanos en el sacerdocio.

Elegido nuevamente diputado para el Congreso de 1824, no pudo asistir por habérsele a asignado  el curato de Santiago del Estero.

Sería después legislador provincial  y activo colaborador del gobernador Juan Felipe Ibarra. A la muerte de éste continuaría ejerciendo funciones públicas con su sucesor.

Al advenimiento  al Poder Ejecutivo de su provincia, de don Mariano Taboada, el presbítero Gallo decidió rumbear hacia Tucumán.

Fue un varón esforzado que las luchas fraticidas y la dominación rosista,le obligaron a exilarse  fuera de su  mundo donde su carácter y su talento habían alcanzado notable nombradía.

Falleció el 7 de febrero de 1852, cuatro días después de la derrota de Rosas en la Batalla de Caseros.

 

Bibliografía:
González Arrili Bernardo: “Historia de la Argentina, según las biografías de sus hombres y mujeres” Ed. Nobis. Buenos Aires. Tomo III.

Gallo. Calle. Topografía:
Corre de E. a O. entre las calles Baigorria y Godoy Cruz, desde Eudoro Carrasco hasta el Camino de los Granaderos.
Se le impuso ese nombre por O. 25 del año 1920.
Recuerda a Pedro León Gallo (1779 -1852) representante de Santiago del Estero en el Congreso de Tucumán.
Primitivamente se denominó calle Progreso.