FÜRH TOMÁS (1828-1896)

 

Informa Miguel Angel De Marco (h), en un artículo del diario La Capital del año 1997: " A pocos metros del sitio donde se proyecta construir la cabecera del puente Rosario- Victoria, en la barranca del Paraná, existen ruinas que testimonian una página del pasado progresista y de esplendor que distinguió a nuestra urbe ante el mundo, a mediados de siglo XIX".

En efecto, un inmigrante que arribó a Rosario en 1859, como ahora tanta gente joven que emigra de su tierra en busca de un futuro mejor, intentó primeramente instalar una mueblería que llamó "Alemana" en la calle Rioja N°42 (correspondiente a la primitiva numeración), hoy sería entre Buenos Aires y Juan Manuel de Rosas, frente a la cochería de Ruiseñol, dueño de las primeras Mensajerías, hasta que el 4 de abril de 1872, optó por comprar a un empresario inglés un terreno en el entonces distrito Ludueña, compuesto de 200 varas de frente hasta dar con el camino al pueblo de San Lorenzo; longitud calculada en mil varas a fin de establecer la primera fábrica de tierra romana ( cemento portland), de América latina, según el historiador rosarino Wladimir c. Mikielievich.

La cantera empezó a funcionar en la ribera del río Paraná, lugar ideal para embarcar su producción, en un amplio predio comprendido entre el camino que llevaba a san Lorenzo, entre los terrenos de Lázaro Ricchieri (padre del teniente general Ricchieri) y Toribio Loyola de Strada, quien era su suegro.

Según Mikielievich :"El horno con que contaba el establecimiento del osado Tomás Fürh permitió que la producción rosarina contribuyera al crecimiento de pueblos y colonias de la Argentina. Tiene 8m. de alto por 16m. de diámetro. A corta distancia se encuentra un misterioso túnel, que desde la barranca llegaría a la ruta 11"

En la actualidad se conserva en el corazón del barrio de los pescadores, pues la frondosa vegetación da al lugar un encanto muy especial combinando especies arbóreas autóctonas, con la vida apacible y laboriosa de los trabajadores del río.

Las primeras exitosas actividades de comercialización del producto lo obligó a ampliar las instalaciones y con la materialización de esa ejecución sobrevino la quiebra y fue cuando este pujante emprendimiento sucumbió hacia 1878.

Fürh ante ese traspié económico vióse obligado a entregar al Banco Argentino como cancelación de deuda, numerosas propiedades que había adquirido desde su llegada en 1859.

EL historiador rosarino hizo cuenta de esa situación así: "Huérfano entonces de otros valores para hacer frente a los ingentes gastos provocados por la ampliación, sumados a la enfermedad que llevaría a la tumba a su esposa decidió abandonar su emprendimiento y partir con sus tres hijos muy niños a Buenos Aires buscando un paliativo a su dolor y una rehabilitación de su posición económica".

También Mikielievich escribió como valoración póstuma, la homérica intención de aquél de crear una industria con materiales de la propia tierra, en el siglo XX en momentos en que los industriales de la construcción hacían pública su alarma por la falta de cemento portland, carencia que se acentuaba desde la Segunda Guerra Mundial.

El escritor Plácido Grela acota algo anecdótico sobre este visionario empresario: "Uno de los escritorios que perteneció a Fürh, adquirido por Indalecio Orsetti-descendiente de uno de los primigenios habitantes de la localidad- presenta la particularidad de tener una ranura destinada a la introducción de monedas de plata boliviana entonces en circulación en el país".

Mikielievcha siempre quiso revalorizar la audacia de Fürh como pionero, y la importancia que en este aspecto supo tener la producción regional.

 

 

Bibliografía:

La expuesta en el texto.

 

Corre de N. a S. desde 1100 hasta 1600, a la altura de Montevideo 5400.

Se le impuso ese nombre por Decr. N°21924 del año 1958.

Recuerda a Tomás Fürh ( 1828-1896) creadoo de la primera fábrica de cemento portland en Latinoamérica (1872).