FRUTOS NICANOR (1849-1866)

Expresa Juan Beverina: “Toda contienda por las armas entre dos países reconoce por causas generadoras de ella, una serie de factores materiales, morales y de circunstancias accesorias.”


En el caso de la guerra del Paraguay la razón del provocador de la misma fueron sus ambiciones de predominio y sueños de conquista.


A la muerte de Carlos Antonio López, en 1862 asumió el gobierno del Paraguay, su hijo mayor, dueño de una sed ambiciosa de poder, había  asumido en vida de su padre el nombramiento dentro del testamento paterno, la función de vicepresidente hasta que el país reuniese un Congreso.


Fue una parodia de elecciones quienes lo consagraron, en ese mismo año, Primer Mandatorio de la República del Paraguay.


Corría el año 1865, cuando López, a tres años de asumir la presidencia de la República del Paraguay, declaró la guerra a Argentina, comunicándoselo a don Bartolomé Mitre que desempeñaba el Poder Ejecutivo Nacional.


El 1º de mayo de ese año prontamente se celebró en Buenos Aires, el Tratado de la Triple Alianza, suscripto entre Argentina, Brasil y Uruguay autorizando el 6 de mayo el Congreso Nacional al P.E. a declarar la guerra al país hermano del Paraguay.


En ese año, nuestro país, todavía sacudido por las disensiones intestinas, carecía de ejército y de un armamento apropiado para batirse contra un adversario tan poderoso, más prontamente se decidió integrar fuerzas de significación para el frente de operaciones.


Así a cada provincia se le requirió su aporte de soldados y a Santa Fe se le asignaron 500 plazas: 300 de ellas a Rosario y el resto debía completarse entre el departamento La Capital, San José y Coronda.


A las milicias provinciales existentes, un decreto dominado por el sentimiento de nacionalidad del 17 de marzo de 1852, les había dado el nombre de “Guardias Nacionales” que establecía que “todo ciudadano debía servir entre los 18 y 60 años”.


Tanto la juventud como la madurez de nuestro terruño, alzaron espontáneamente sus brazos como testimoniando que estaban en condiciones de empuñar las armas de combate, afrontando ese desafío y esa adversidad.


Don Nicasio Oroño, que desde febrero asumió la gobernación de nuestra provincia, en pocos días logró cubrir la dotación asignada gracias al entusiasmo de los hijos del Pago de los Arroyos llenando los cuarteles y en pocos días quedaron formados los cuerpos: El 1º de Santa Fe o Santafesino, así denominado por haber sido el primero formado en nuestra provincia.


Más no sería lo único que aportaría la ciudad hombres a la guerra, integrando otro compuesto por rosarinos: el Regimiento de Guardias Nacionales “Rosario”, fusión del batallón Libertad y del General Paz, al que sumaría un cuerpo de artillería y un plantel de voluntarios. 

A los 27 años de edad, Frutos Nicanor decidió intervenir en la contienda junto a Cleto Mariano Grandoli.


Era un subteniente que oficiaba en el campo de la Batalla de Curupaytí, como asistente sanitario a los soldados heridos, quien al ver caer al niño héroe Mariano Grandoli, tomó nuestra Bandera  y la mantuvo en alto, hasta el final de la contienda acontecida  el día 22 de Septiembre de 1866.


Los restos de Frutos descansan en un mausoleo del Cementerio Del Salvador de nuestra ciudad.

 

mausoleo.frutos


Bibliografía:
Mikielievich Wladimir C. en Diccionario de Rosario (Obra inédita).

Frutos Nicanor. Calle. Topografía:
Corre de (N-S) paralela al Este de Rouillón al 3800. Anteriormente se denominó calle nº 1828 a tres cuadras al Sur de Bv. Seguí.
Se le impuso ese nombre por O. 8831 de diciembre 2011.
Recuerda al Frutos Nicanor, guerrero argentino perteneciente al Batallón 1ro.de Santa Fe.
Durante la batalla de Curupaytí (1866) fue quien en heroica acción mantuvo en alto nuestra enseña patria tras la trágica caída del joven abanderado Mariano Grandoli.