FOURNIER CÉSAR


Asiente Félix Luna: “La situación habría durado indefinidamente en Argentina si no hubiera sido por un hecho nuevo que urgió una forma de organización constitucional: la guerra con el Brasil.


Si bien la Banda Oriental estuvo en su momento bajo la hegemonía de Artigas, los portugueses, que siempre la habían codiciado, empezaron una invasión lenta, pero progresiva y firme, que terminó en 1820 con la ocupación de Montevideo. Un año después se proclamaba a la Banda Oriental, provincia Cisplatina, es decir, una provincia del imperio portugués. Un hecho inaceptable para la clase dirigente porteña y comprendiendo la necesidad de hacer un gran esfuerzo para evitarlo convocó a todas las provincias para que enviasen delegados a un congreso, que se reunió en Buenos Aires en 1824.”


Después de varias gestiones ante el emperador del Brasil, ante su negativa a desocupar la Banda Oriental y obstinado en continuar su acción de conquista a partir de la fundación de la Colonia del Sacramento en el siglo XVII , el gobierno de Buenos Aires, presionado por la expedición que los treinta y tres paisanos orientales hicieron para encabezar su cruzada libertadora, en representación de todas las provincias, declaró la guerra.


Los corsarios que causaban grandes pérdidas al comercio del Brasil serían las armas más eficaces con las que nuestro país pudo compensar la superioridad naval del enemigo.


Dice el Capitán de fragata Laurio Hedelvio Destefani en “Famosos veleros”: “Las dos naves corsarias famosas, la Congreso comandada por César Fournier y la Brandsen comandada por Jorge De Kay realizaron aventuras que parecen sacadas de una novela de Salgari”.


Fournier nacido en Livorno, aunque sus ascendientes fueron de origen francés, se inició navegando como corsario y después de varias acciones, adquirió y restauró una vieja lancha que había varado en las playas rioplatenses.


Con esa embarcación, un bote y 24 tripulantes logró abordar la goleta de guerra lusitana Leal Paulistana de mayor porte y armada con ocho cañones, la cual vendió, después de burlar el bloqueo. Con otra goleta más pequeña se vio perseguido por los brasileños y debió embicar en la costa uruguaya.


Su espíritu de aventura lo llevaría después más al sur, del actual Mar Argentino, y con un lanchón apresó el bergantín inglés “Florida”que realizaba caza clandestina de lobos marinos.


El Gobierno Nacional, como corolario de tantas hazañas le asignó la nave “Congreso” armada con dieciocho cañones, con la que Fournier realizaría gestas espectaculares, como la captura de 24 embarcaciones del imperio en las cercanías de Río de janeiro, en el lapso de dos meses, de septiembre a diciembre de 1827. En el mes de octubre , la Congreso en temeraria acción atacó un convoy fuertemente protegido por una fragata de 64 cañones que encalló perdiéndose.


En esa contienda la Congreso averió a una extraña nave, que no era nada menos que la Fulton, de gran poder bélico y económico para el Imperio.
El desafío de Fournier no tenía límites, porque no sólo capturaría presas enemigas sino que también llegó a fraguar un complot para apresar al mismo emperador. Coraje que causaría alarma y medidas de prevención en la corte. Más el 6 de diciembre de 1827, después de combatir durante horas y a la llegada de la flotilla de Brown, la Congreso fue destruida e incendiada.


Ascendido a teniente coronel un año después iniciaría un crucero a Estados Unidos y a su regreso su corbeta se perdió en un terrible temporal de aguas tropicales. ¡Digno final de un hombre de mar!

 

Bibliografía:
Gianello Leoncio y Piccirilli Ricardo: “Biografías navales”. Buenos Aires, 1963.

Fournier. Cortada. Topografía:
Corre de E. a O. desde 1200 hasta 1399 a la altura de Antequera 600. se le impuso ese nombre por D. 22.012 del año 1958.
Recuerda a César Fournier que actuó en la guerra de corso contra el imperio del Brasil.