FORTEZA JORGE R. ( 1900 – 1945)

Era un apasionado de la enseñanza. Sabía compartir y conducir a sus alumnos . Sus clases  eran participativas , donde hacía trabajar a todos por igual y no le arredaba  que en 1945 se combatiese a los profesores que no concordaban con la política peronista.

En el año 1975, es decir  a los 30 años de su muerte, el diario La Capital le rindió un justo homenaje expresando: “ Había nacido el 25 de enero de 1900. Era hijo de  un rosarino, nacido en el Uruguay pero desde muy niño estuvo en Rosario. Y si bien nunca perdió su amor por la tierra natal, sentíase rosarino y amaba profundamente a estas calles nuestras, a su gente, al río, a todo lo que somos y él – en el terreno de la cultura – ayudó a construir.”

Su personalidad daba para mucho llegando a incursionar en el ámbito diplomático, ocupando el cargo de cónsul del Uruguay en Rosario.

Nos enteramos también que Forteza estudió algunos años medicina y otros, derecho, frecuentó  las ciencias políticas; que el diario y la radio les sirvieron de vehículo  a sus ideas y que fue un activo colaborador y amigo de “La Capital”

          Solía decir “que nuestro país y de singular manera la provincia de Santa Fe tiene un problema  de  alcance nacional . Se refería a la incorporación  a nuestra vida y carácter de vocablos extranjeros  debido al flujo inmigratorio; por ello es necesario velar por la unidad y preservación del idioma”.

Toda verdadera universidad o colegio  es el santuario del idioma que lo conserva, lo perfecciona desalojando los dialectos que imperfeccionan la lengua. Salamanca ha preservado la unidad del idioma nacional de España, Bolonia en Italia, Sorbona en Francia  y los claustros de Alemania han sido las fuentes de ese rico y profundo hablar de los germanos. Así debe acontecer en nuestras aulas que difundiendo el saberse conservará la fuerza y la elevación de nuestra lengua”.

Este recuerdo no sería completo si no se hiciese un comentario acerca  de la labor literaria del Profesor Forteza y del concepto que él tenía de la sociedad de su tiempo cuya perfección quería; pero que lamentablemente ha ido desmejorando hasta caer en los límites actuales por todos conocidos.

Como escritor se conocen en su haber , además de numerosos artículos en diarios y revistas, su libro “Rafael Barret: su obra, su prédica y su moral”. Publicado en 1927 y “La Segunda Enseñanza como problema social (la educación del adolescente) publicada en 1941.

En el prólogo del primer libro, escribió:

“porque he sentido ese dolor de no tener ideales , porque sé la tragedia feroz de una juventud sin creencias, porque he vivido el dolor de confesarse la irremisión de la humanidad, la vergüenza ciclópea de reconocer nuestra incapacidad para elevarnos, por eso llego hoy hasta mis hermanos a decirles: Animo compañeros. La fe no ha muerto en nosotros. La fe en lo que es justo y verdadero”.

Sabias palabras para estos tiempos de principios del tercer milenio donde la juventud está abatida y  sin aliciente para ubicarse en el contexto del trabajo. Son tiempos que para aquellos que quieren estudiar, cuentan  con institutos educativos con falencias, diríamos deficitarias, tiempos donde  todo prevalece la oferta y la demanda, donde a  diario se ofrece a los jóvenes, masivos medios de comunicación pobres en el contenido de los mensajes, y cuando a  aquellos de mejor condición social, los mayores no les imponen códigos porque les resulta más fácil dar bienes materiales que espirituales. 

Menos mal que la fe no ha muerto! Con fe en Dios y esperanza en  que todo no es malo,  porque hay hombres buenos y juventud sana – se puede emerger de entre las cenizas de la corrupción, de la marginación, del facilismo, hacia mejores proyectos de vida -  como pensaba el profesor Forteza.

 

         Bibliografía:

 “Profesor Jorge R. Forteza”. Conferencia pronunciada en el Salón de los laboratorios “Teingr”, patrocinada  por la Sociedad de Historia, Medicina y Antropología Pedagógica de Rosario , el 13 de mayo de 1992.

 

Forteza. Cortada. Topografía:

Corre de N. a S. desde 3600 hasta 3.799. a la altura  de Salvat 3300.

Se le impuso ese nombre por D. 4671 del año 1977.

Recuerda al genial profesor del Colegio Superior de Comercio, de nombre homónimo ( 1900 – 1945).