ROBERT FITZ ROY (1805 – 1865)

Nacido en Ampton, Suffolk, Inglaterra, el 5 de julio de 1805, por ambos padres estaba relacionado con los más altos escalones de la aristocracia británica.


Su padre, el general Lord Charles Fitz Roy, era hijo del tercer duque de Grafton, bisnieto del rey Carlos II de Inglaterra. Su madre, Lady Anne Frances Stewart, fue la hija mayor del primer marqués de Londonderry y medio hermana del vizconde Castlereagh.


En febrero de 1818, a los doce años de edad, entró a la Royal Naval Academy,  Portsmouth y al año siguiente a la Marina Real Británica.


A la edad de catorce años se embarcó como estudiante voluntario en la fragata HMS Owen Glendower, en la que a mediados de 1820 navegó a Sudamérica regresando a Inglaterra en enero de 1822.


En el mismo buque fue ascendido a guardiamarina y luego, con ese grado, asignado al HMS Hind en el que completó su curso con distinción.


El 7 de septiembre de 1824 fue ascendido a teniente luego de pasar un examen que aprobó con la más alta calificación (100%, porcentaje nunca antes logrado).


Inglaterra después de su frustrado intento de apoderarse de Buenos Aires en 1806 y 1807, siguió mirando con ojos ambiciosos la región austral de América, organizando el conocimiento y colonización  de la costa patagónica.


En el año 1825   Plymouth, costa suroeste de Inglaterra estaba  bloqueada desde hacía más de un mes por el mal tiempo, pero el Almirantazgo británico ordenó que dos buques fueran preparados para inspeccionar las costas meridionales de América del Sur.


En mayo de 1826 el HMS Adventure y el HMS Beagle estuvieron listos para cumplir la misión.


El primero, fue puesto al mando del comandante Phillip Parker King, que además tenía el cargo de hidrógrafo y comandante en jefe de la expedición, mientras como jefe del segundo  el HMS Beagle sería designado el  comandante Pringle Stokes.


Este velero de 240 toneladas de arqueo, fletado por el almirantazgo británico, salió  finalmente del puerto. A su bordo, partían 76 tripulantes y pasajeros; entre ellos, uno Charles Darwin con  sólo 22 años fue  designado naturalista de la expedición debiendo  colectar muestras durante todo el viaje. No se imaginó Inglaterra que ese joven entusiasta y novato, revolucionaría nuestra visión del mundo vivo.


El 12 de agosto de 1828 el comandante Pringle Stokes falleció después de haber intentado suicidarse de un tiro en su camarote doce días antes, y   Parker King nombró en su lugar en noviembre de 1828 nombró como comandante en propiedad del HMS Beagle al teniente Robert Fitz-Roy, capitán de la Marina Real, 4 años mayor que Darwin, responsable de esta expedición alrededor del mundo.


El objetivo o misión del Beagle, “era  completar los estudios de las costas de la Patagonia y Tierra del Fuego, estudios comenzados bajo las órdenes del capitán King entre 1826 y 1830, y en levantar los planos de las costas de Chile, Perú y algunas islas del Pacífico; y por último hacer una serie de observaciones cronométricas alrededor del mundo”.

 

 

Robert Fitz Roy junto al capitán King, habían estado desembarcados casi permanentemente durante tres años y  después lo haría con Carlos Darwin   realizando  la exploración hidrográfica  del sur argentino recorriendo   las costas patagónicas hasta el río Colorado.


En febrero de 1830 un grupo de indígenas kawésqar robó un bote que el HMS Beagle no pudo recuperar y en represalia Fitz-Roy embarcó a tres rehenes, de esa etnia y luego en mayo embarcó un cuarto joven de la tribu yagán.


En el primer  regreso  a Inglaterra,   el capitán Parker King  llevó  como trofeo de la expedición, cuatro indígenas de Tierra del Fuego, los que participarían  de ese trayecto aventura.


Pasajeros muy atípicos por su color, rasgos y modus vivendi, a quienes se les asignó los siguientes nombres y por sus  edades: York Minster, 26 años, Boat Memory  de 20, James Button de  14 (yagán) – apodado así Jimmy Button porque decían haberlo cambiado por un botón de nácar  y Fuegia Basket.


Tres varones más una sola mujer casi adolescente, Fuegia  Basket, “graciosa muchacha, modesta, reservada, de facciones agradables, pese a sus rasgos onas,  con una inteligencia rápida pues aprendió  todo muy pronto en particular los idiomas.

Tuvimos buena prueba de esa facilidad admirable por la cantidad de español y portugués que dominó en poco tiempo, demostrando dicha capacidad al fondear Río de Janeiro y Montevideo, y además había llegado a aprender el inglés”, escribió Darwin, no dejando en sus escritos, muy claro su condición  de rehenes  y el cambio por un botón.


En realidad fueron  cuatro los presentados por King  ante la Corona Británica como gente pintoresca y rara, no desnudos sino  adornados con pinturas y vestidos con mantos de pieles con el pelo hacia afuera Cabe recordar que preguntados por qué motivo lo usaban así, contestaron con una pregunta: ¿Cómo lo usa el animal?  La niña lucía su negra cabellera alisada y prolija, más  brazaletes de cueros trenzados y collares de caracolitos  y de huesos de aves.


 ¡Todo un espectáculo antagónico al lujo de la corte!


Aclara el historiador Milcíades Alejo Vignati: “Tanto hombres como mujeres usaban abarcas.”


King argumentó   haberlos  tomado como rehenes en  una revuelta y  saqueo   de los aborígenes del lugar. Uno murió en suelo inglés. 
Después fueron devueltos a su tierra natal, Tierra del Fuego, y  se  supone que el capitán Fitz Roy internamente enamorado de Fregia Basket, guardaba  el secreto  de haber compartido  un amor tan intenso como imposible.


Cuando regresó por segunda vez el Beagle a Inglaterra para dar cuenta de los objetivos logrados en la expedición, se decidió nuevamente llevarlos como una nueva  oportunidad de completar su educación: perfeccionando el idioma inglés y asimilando la cultura  y la  civilización del Viejo Mundo.


Más, al partir  el Beagle definitivamente rumbo a su tierra, en un viaje sin regreso,  “ella junto a uno de los dos indígenas fueguinos  que habían   conocido la civilización y lengua británica, desechó firmemente  la seguridad que podía ofrecerle Fitz Roy, optando por  seguir viviendo entre los vientos helados con sus congéneres, sus propias costumbres y creencias, despreciando ser angloevangelizada y convertida otra vez  en  asombro de los ingleses”  sumado  al argumento que esgrimía la gente  de la Corona;  que  los   indígenas sureños eran  antropófagos – según la leyenda tal versión se  las había endosado Darwin.
Fitz Roy, muy sajón  se guardó bien secreto su privacidad de amor imposible y ni bien pisó suelo británico, el 8 de diciembre de 1836, se casó con Mary Henrietta O'Brien una joven protestante muy religiosa, con la cual había estado comprometido hacía mucho tiempo. De esa unión  nacieron tres hijas y un hijo.


Darwin se sorprendió de este matrimonio pues Fitz Roy, durante el tiempo que estuvieron juntos jamás le había hablado de esta relación.


El capitán FitzRoy ofreció a Darwin contribuir con la redacción de una sección de historia natural en el diario que a bordo el capitán escribía. Darwin accedió, y utilizó como documentación sus notas de descubrimirntos, más el diario que había ido enviando parte a parte a su casa, para que supieran de él.


FitzRoy, que en calidad de capitán debía registrar la actividad diaria a bordo, contaba también con material escrito los informes de expediciones anteriores de otros dos navíos a los que capitaneó y, por último, el cuaderno de bitácora como r capitán del primer viaje del HMS Beagle.

Dicha crónica quedó concluida en septiembre de 1837.


Todo este material fue publicado en mayo de 1838, bajo el título Crónica de los viajes de inspección de los barcos de su majestad 'Adventure' y 'Beagle', reunida en cuatro tomos. El primer volumen relataba el primer viaje realizado por el comandante Phillip Parker King, el segundo reunió  las anotaciones de FitzRoy durante el segundo viaje, el tercero contiene el Diario y Observaciones, 1832-1835 de Darwin y el cuarto es un largo apéndice.


Estas observaciones realizadas con Darwin durante el viaje rechazaban el pensamiento científico de la época, que defendía una lectura literal de la Biblia.


En su madurez, Fitz Roy ya hombre de sienes plateadas en 1841 aceptó una banca en el   parlamento inglés, y poco después  la gobernación  de Nueva Zelanda, cuyo cargo desempeñó hasta 1846.

 

De regreso a Inglaterra,  nueve años más tarde, en 1857 obtuvo el grado de contralmirante y en  1865 el célebre marino se  suicidó, después de haber sufrido un derrame cerebral.

Dejó entre otros escritos,  una pulida narración de sus viajes por el sur argentino, destacando como atinado visionario que el valle del río Chubut sería un paraje excelente para fundar una colonia galesa.

Su postulado seguramente sirvió de motivación y después escenario del primer definitivo asiento  en ese espacio de la primera colonia galesa  en 1865.
 
“El capitán Fitz Roy dejó descendencia  en la Patagonia” afirmaría   muchos años después  el explorador británico George Musters,  quien en Carmen de Patagones mostró a  otro inglés,  la tumba de un hijo de Fitz Roy y también de una hija muy rubia que había vivido allí con su prole, seguramente descendientes de aquel amor  imposible.

 

Bibliografía:

Lepot: Darwin y Fitz Roy en el Río de la Plata. Revista de Historia: Desmemoria. Uruguay.

Vignati Alejo Milcíades: Etnografía  y Arqueología en Historia de Levillier.

Ttomo1. Ed. Plaza & janes. Editores argentina, 1968.

 

Fitz Roy. Pasaje. Topografía:

Corre de N. a S. desde  4200 hasta 4299 con salida a República de Marruecos.

Se le impuso ese nombre por D. 4670 del año 1977.

Recuerda al capitán Roberto Fitz Roy (1805 – 1865)  que  comandó la fragata Beagle,  con   Darwin con el objeto de  explorar el sur argentino.

Un cerro de la cordillera de los Andes en la provincia de Santa Cruz lleva su nombre.