Durante la primera presidencia de Yrigoyen (1916 – 1922), consultados en sus inquietudes multitudinarias se concretó el advenimiento al ejercicio de la vida política de los numerosos núcleos ciudadanos pertenecientes a las clases medias y populares, consultados en sus inquietudes y en sus anhelos de mejoramiento social, política desarrollada por el radicalismo.
Uno de los más severos críticos del radicalismo, y al mismo tiempo fiel observador de la realidad argentina, Ibarguren, nos ha dejado escrito en sus Memorias:”Ese gobierno de Yrigoyen fue, en nuestra historia, muy representativo, no porque significara el de una mayoría electoral, sino porque entregó la suerte del Estado y de sus resortes políticos al dominio de un vasto estrato de la sociedad argentina que hasta ese momento jamás había gravitado ni ascendido al poder, y que constituía una de las capas básicas en que se asentaba la nueva Argentina de la inmigración”…
El doctor Ferrarotti nacido en Buenos Aires el 20 de abril de 1883 por su origen pertenecía a la alta sociedad porteña de raíz italiana, que aún conservaba el sentido de las etiquetas sociales ganadas con tesón y esfuerzo.
Se graduó de abogado en la Universidad de la Plata donde después por sus méritos sería catedrático hasta que decidió radicarse en Rosario al ofrecerle cátedras en la Facultad de Ciencias Económicas.
Más nunca dejó de militar en el partido radical porque siempre supo ver y lo vivió en carne propia que el radicalismo siempre fue un puente entre las clases emancipadas y los hijos de la inmigración quienes tuvieron la posibilidad de proyectarse en el quehacer nacional.
En ese régimen de gobierno había militado desde joven Juan Luis Ferrarotti quien fue electo Diputado nacional en 1918 y reelecto diez años después.
Después del golpe de estado del 6 de setiembre de 1930, fecha en que se produjo el derrocamiento de Yrigoyen, los días del doctor Ferrarotti días fueron transcurriendo entre su profesión y su casa, sin graves problemas que afrontar, mientras afuera rugía el temporal del primer gobierno de facto.
Después sobrevino la década del 30 donde la mancha del fraude no dejó de teñir otros aspectos de la vida argentina.
Clarifica Félix Luna en el fascículo X de “Argentina se hizo así: “Años en los que existían unos pocos partidos políticos: el radicalismo que se consideraba mayoritario y era dirigido en ese momento por Marcelo T. de Alvear, una figura prócer, respetada por todos; el conservadorismo, que se había unido recién en 1931, pero que tenía hombres importantes, aptos, buenos administradores; el Parido Socialista, que aunque sólo tenía vigencia en la Capital, en su estado mayor tenía nombres de primera línea – Alfredo Palacios, Enrique Dickman, Nicolás Repetto, Mario Bravo y el pequeño Partido Demócrata Progresista en Santa Fe, que llegó a ser gobierno con Luciano Molinas , de 1932 a 1935, cuya intervención por parte del gobierno de Justo fue uno de los hechos más injustificables de la década”.
El doctor Ferrarotti no fue partidario del partido surgente después de la revolución de 1943, donde un coronel llamado Perón desde la Secretaría de Trabajo y Previsión decretaba nuevos estatutos para diversos gremios, estableciendo aumentos de salarios y proyectando algunas normativas importantes aprobadas después.
El 3 de julio de 1945 su vida se extinguió plácidamente, después de haber actuado cuarenta años en la vida pública y civil de nuestra ciudad.