FERRÁN JAIME (1852 – 1929)

Jaime Ferrán y Clúa nació el 1° de febrero de 1851 en Corbera de Ebro, Tarragona.


Hijo del médico del pueblo, realizó los estudios primarios en el Colegio San Luís Gonzaga de Tortosa, el Bachillerato en Tarragona y en 1873, se licenció en Medicina en la Universidad de Barcelona, dedicándose al estudio del “tracoma”. (El tracoma es una inflamación de la conjuntiva causada por la bacteria Chlamydia trachomatis, la cual es contagiosa y se transmite por contacto directo con la persona infectada o por ciertas moscas que llegan a alimentarse de secreciones de personas infectadas. Y es la causa principal de ceguera infecciosa mundial).


En 1873 terminada la carrera de Medicina en Barcelona fue  director del Laboratorio Microbiológico Municipal de Barcelona.


En 1879, obtendría la plaza de médico titular de Tortosa, donde  comenzó a interesarse por la naciente bacteriología, siguiendo muy de cerca las investigaciones de Pasteur, en su rudimentario laboratorio.

                                            
Publicó en colaboración con Paulí, un estudio químico, importante: La instantaneidad en la fotografía, en el que revela el método de la emulsión de bromuro de plata, diez veces más rápida que el colodión húmedo que entonces se usaba.


En 1884, la Real Academia de Medicina premiaba su Memoria sobre el parasitismo bacteriano, el que enviado por el Ayuntamiento de Barcelona a Marsella sirvió para estudiar el bacilo que previniese la amenazadora epidemia del cólera.


Logró tras múltiples experiencias en animales, y, finalmente, en el hombre, descubrir una vacuna que inmunizaba contra el bacilo. y el municipio barcelonés le enviaba a Marsella para que estudiara de cólera.


Convencido de su etiología bacteriana, recién descubierta por Koch, preparaba cultivos atenuados del bacillus virgula con los que logró la primera vacuna de germen conocido aplicada al hombre.


Al estallar la epidemia de cólera, en 1885, Ferrán fue llamado a Valencia, donde procedió  a la inoculación masiva de la población de Alcira y de otros lugares.


A pesar del éxito obtenido, se desató  la polémica; prevaleciendo  el criterio de quienes opinaban que era  peligroso el método ferraniano, el Gobierno prohibió la vacunación.


 Repito varios investigadores extranjeros trataron  de disputarle la prioridad en el invento y tuvo que sostener ásperas polémicas, de las que sale victorioso, porque no faltaron  partidarios convencidos en España, Francia y Alemania; figuras de la talla de Calmette y Ehrlich que  rendirían tributo de admiración al procedimiento inmunitario de Ferrán, que había abierto el camino de otras vacunas bacterianas.

En 1886 descubre la vacuna antitífica que aplicó a algunos obreros de las alcantarillas de Barcelona.


Y al  año siguiente en  el Ayuntamiento de Barcelona fundó el Instituto Antirrábico, y se puso a su cabeza descubriendo el método que llamó supraintensivo, para diferenciarle del intensivo de Pasteur simplificando y  mejorando el tratamiento.

El 22 de noviembre de 1929, Jaime Ferrán y Clua falleció en Barcelona.

Su memoria, publicada en Valencia en 1886, sería vertida al francés en 1893, con el título: L'inoculation préventive contre le choléra morbo asiatique.
Originales fueron sus observaciones sobre las variaciones morfológicas de algunas bacterias, base para su descubrimiento de la vacuna anti-Alfa que trataba de aprovechar para la inmunidad específica, una de las fases evolutivas del bacilo de Koch (Nueva bacteriología de la tuberculosis, 1920).


Visitó Argentina en la década del veinte  y diría en una conferencia en  Córdoba: “Se cree que el agente de la tuberculosis  es el bacilo resistente de Koch, y no seríamos nosotros quienes negáramos  este bacilo tan real y tan probado que no es posible poner en duda.


El bacilo de koch, en efecto inoculado produce tuberculosis, de lo que no  cabe dudar y nos induce a las más diversas pruebas  que pronto hemos de comentar, lo inminente es  tener una vacuna que combata el tubérculo elemento primordial y principal de tal enfermedad” Teoría que asentó en una obra:“Vacuna contra la tuberculosis.” Recordemos que por esos tiempos no existían los antibióticos que hoy se tienen.


“Más precursor que realizador, estudioso de demasiados temas con escasos medios” (Marañón), el Dr. Ferrán vio madurar en otras manos muchas de sus intuiciones.” Honrado ya por todos en sus últimos años -que dedicó a tareas humanísticas.

 

 

 

Bibliografía:

Trujilano: Ferrán, su obra sanitaria, Madrid 1945;

Marañón G: La pasión sobre Ferrán, en la obra  “La medicina y los médicos” Madrid 1962, 270-272.

P. Faus Sevilla P: El cólera de 1885 en Valencia y la vacunación Ferrán, en Medicina y Sociedad en la España del s. XIX, Madrid 1964, pág. 285-486.

 

 Ferrán. Pasaje. Topografía:

Corre de E. a O. desde 400 hasta499, a la altura de Ayacucho 6.000

Carece de designación oficial.

Recuerda al médico y bacteriólogo español, Jaime Ferrán  que descubrió el valor de las vacunas para la prevención de enfermedades.