FERNÁNDEZ DÍAZ RAFAEL (1886 – 1950)

Allá por 1871 los abogados de nuestro medio eran insuficientes, porque pocos ejercían en forma permanente y muchos desoían los reclamos de la población, entregados a la política, el periodismo y la función pública.

Durante la gobernación de Santa Fe, de Juan Manuel Cafferata, su ministro de Agricultura, Justicia e Instrucción Pública, don Gabriel Carrasco tuvo la valentía de reconocer en 1891 que nuestra justicia era tardía, lenta y dudosa.

De la misma manera afirmó que la justicia era inabordable para el rico y totalmente imposible para el pobre, no sólo por las costas del juicio, sino por las tarifas de los abogados.

Frente al ciudadano, el comercio y la sociedad en su conjunto,la administración judicial se erguía como un edificio débil, ineficaz, peligroso y sospechoso. Es decir que existía un divorcio entre la sociedad y la confianza hacia el sistema judicial vigente.
En el mes de setiembre de ese año se dió comienzo al debate de mayor profundidad: “la Reforma de la Ley Orgánica de Tribunales”, merced a un proyecto elaborado por el ministro Carrasco.
Décadas después, en 1933 el doctor Fernández Díaz también sostenía al igual que Carrasco que la justicia debía defender los serios condicionamientos socio – económicos que sufría el pueblo y para ello expuso y defendió sus principios en valiosos trabajos a mencionar: “Interpretación de la ley de moratoria hipotecaria”; “La siniestrosis y la simulación de los accidentes de trabajo”; “La filiación natural y su reconocimiento” entre otros.

En cuanto a la justicia recordemos que la reforma constitucional de Santa Fe en el año 1900 concretó una vieja aspiración rosarina: la autonomía judicial de la Segunda Circunscripción, con la creación de una Sala de la Suprema Corte en nuestra ciudad.

El artículo 101 de esa nueva Constitución sancionada en 1900 establecía que el Poder Judicial de la provincia sería ejercido por un Tribunal de Justicia dividido en dos cámaras que funcionarían independientemente y en forma permanente, una en la capital de la provincia y otra en Rosario.

Fernández Díaz una vez doctorado en Derecho y Ciencias Sociales de Buenos al regresar a su ciudad natal, se desempeñó como concejal primero ocupando y como tal la presidencia del Consejo Deliberante, después debió ocupar el cargo de intendente, a consecuencia de la renuncia del titular don Natalio Ricardone.

Asevera Mikielievich “que en 1933 fue designado vocal de la Excelentísima Cámara de Apelaciones, ejerciendo después la magistratura dentro del Tribunal de Justicia hasta 1937”.
El doctor Rafael Fernández Díaz demostró relieves enérgicos y sabias interpretaciones* de la vida jurídica social de su ciudad y el país.

Bibliografía:
Orígenes de la Justicia en Rosario. Colegio de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial de la Provincia de Santa Fe. Delegación Zona Sur.*

Fernández Díaz. Cortada. Topografía:
Corre de N. a S. desde la calle Bertolé hasta Yrurtia.
Se le impuso ese nombre por D. 915 del año 1952.
Recuerda al eminente abogado rosarino que sostenía que la Justicia debía asistir a las necesidades de la población.