FALUCHO

En el siglo XIX, durante las guerras de la Independencia, tanto militares como políticos o caudillos solían contar con un ayudante o asistente a su servicio. Muchos de ellos eran negros. Se trataba de gente ideal para esas faenas menores.

Aunque hubo hombres de color en las fuerzas de las campañas libertadoras. Sobresalían como discretos, ingeniosos, corteses y también muy valerosos.

¡Cuántas acciones de ellos han quedado en el humo de las batallas y sepultadas en el polvo de los archivos!

Multitud de hechos magnánimos y generosos yacen envueltos en el olvido, Son los héroes desconocidos de la historia.

Falucho o Antonio Ruiz, oriundode Buenos Aires, habiendo sido liberto, tomó del vecino - al cual servía y de quién era depositario de sus secretos y confidencias - su nombre y apellido.

El apodo le fue dado por sus camaradas a causa del especial cuidado que le consagraba a su gorro del cuartel denominado "Falucho" – acotan Beccar Varela y Enrique Udaondo.

Su espíritu aventurero lo llevó tempranamente a ingresar al ejército en 1813, como soldado del batallón fijo "De la libertad". Muy joven y pese a su tez morena era respetado por sus compañeros de cuerpo. Hubo participado en combates como Vilcapujio y Ayohuma, después Chacabuco, Maipú más en la campaña al Perú emprendida por San Martín.

Sintió la fidelidad a sus jefes y a la causa emancipadora como un mandato de vida y su última acción se desarrolló en el Torreón del Real Felipe del Callao, donde hacía de centinela.

Recién había amanecido el 5 de febrero de 1824,cuando los jefes y oficiales encerrados en los calabozos de las casamatas españolas, oían desde su prisión los lamentos y los gritos de Falucho, al mismo tiempo que la descarga que le quitaba la vida y la salva de artillería que saludaba la ascensión de la bandera hispánica en todos los castillos.

Estaba en el asta donde Falucho había visto flamear el pabellón argentino y profundamente acongojado se arrojó al suelo llorando amargamente.

Los jefes hispánicos de inmediato, le ordenaron presentar su arma al pabellón del Rey, a lo que él replicó negativamente: "Yo no puedo hacer honores a la bandera contra la que he peleado siempre". (Había combatido durante 14 años). Le enrostraron la palabra "revolucionario"- "Malo es ser revolucionario pero peor es ser traidor" mientras quebraba su fusil contra el asta del pabellón de la explanada.

Había llegado su fin: lo hicieron arrodillar en la muralla que daba al mar y cuatro tiradores le dispararon a quemarropa al pecho y la cabeza, más antes llegó a exclamar: ¡Viva Buenos Aires! Queriendo significar ¡Viva la Patria!

Salpicada con su sangre la bandera española sería enseguida enarbolada.

Mientras tanto, los respiraderos, dejaban penetrar los ruidos pavorosos del torreón, cuando el terror cundió entre los prisioneros al ver que una línea azulada de fuego se propagaba con rapidez por el suelo hacia la puerta del depósito de mixtos de guerra.

Algunos, con más presencia de espíritu, se arrojaron con sus cuerpos y ropas sobre el fuego para apagarlo, llamando la atención de los que se hallaban en cubierta.

En medio del desorden los jefes enemigos desataron una lluvia de balas por las ventanillas del calabozo. Todo contribuía a apocar los ánimos y a destemplar la varonil energía que tanto necesitaban para afrontar con dignidad tal desgracia.

Al fin pudieron hacer comprender a la guardia que sucedía.

El ejército realista, por temor a una sublevación mayor, después de más de 40 días de riguroso carcelaje y de miseria, decidió que los 160 entre jefes y oficiales sobrevivientes, fueran sacados de sus calabozos. La transición violenta de la oscuridad a la luz del día deslumbró a muchísimos patriotas que por largo rato creyeron haber enceguecido.

Divididos en dos grupos se les entregó al general Monet, que con su división debía custodiarlos hasta el valle del Xauxa, para pasarlos de allí a la isla de los Prisioneros, situada en el lago Titicaca, reclusión que podría compararse con la actual prisión de Guantánamo.

El héroe del Callao, no tiene sepulcro ni placas recordatorias para brillar entre los grandes de la Patria.

 

Bibliografía:

Beccar Varela y Enrique Udaondo en "Plazas y calles de Buenos Aires". Buenos Aires. 1910.

 

Falucho. Cortada. Topografía:

Corre de N. a S. desde 200 Bis hasta 300Bis, a la altura de Vélez Sarfield 500.

Se le impuso ese nombre por Ord. 3 del año 1905.

Recuerda a Antonio Ruiz, más conocido por Falucho, heroico soldado de color que se negó a tributarle honores a la bandera realista enarbolada en El Callao.