EZEIZA GABINO (1858 - 1916)

Durante los siglos XIV XV y XVI los juglares entusiasmaban al pueblo y a los nobles, acompañados de instrumentos “cantares de gesta”, como el poema del Cid y de los Infantes de Lara.

En Provenza, al sur de Francia tiempo después nacía la lírica de “los trovadores” quienes en vez de guitarra tañían una cítara o palmoteaban un pandero y al igual que los juglares hispánicos exaltaban en las calles, las hazañas de los grandes señores de la corte.

Los payadores de entonces: “aedas, rapsodas, trovadores o juglares”, criados entre caminos, con el rumor de la voz del pueblo en sus oídos o leyendo a hurtadillas los versos de oro de los antiguos griegos y latinos, todo lo cantaron.

Pasaron los siglos en América y en nuestra patria también existieron los cantantes que se llamaron “payadores”, quienes aparecieron en Río de la Plata durante el virreinato.

Nos dice Oscar Tafetán que en febrero de 1777 el virrey Cevallos con una tropa de arcabuceros, asediando a los portugueses en la Banda Oriental, contaba con un payador munido de su guitarra

Gabino Ezeiza, negro de presencia altanera, buen mozo, atildado, exhibió sus dotes de payador cantando “Combate de San Lorenzo” y “ 33 Orientales”, entre otras.

En la primavera de 1893 vino Gabino Ezeiza, tras cruzar el Río Salado y pasar por Santo Tomé con una caravana de carromatos con los elementos para organizar un circo.

En Santa FE se gestaba una revolución. El gobierno introducía armas disimuladamente. Se realizaban reuniones nocturnas y todos estaban a la espera de una señal para comenzar el levantamiento.

Nuestro payador, radical de alma se confabuló con los santafesinos adictos a la causa y se ofreció para ser el hombre que diera la señal del inicio de la revuelta.

Cuando comenzó la asonada Gabina Ezeiza se apresto a defender sus ideales saliendo a la calle con un fusil.

El movimiento fracasó completamente y Ezeiza fue a parar a la cárcel. Cuando fue puesto en libertad volvió a su oficio de payador, sosteniendo payadas con otros colegas famosos en distintas poblaciones en el país.

La muerte lo sorprendió destruido por el alcohol y pidiendo monedas en los cafetines de San Telmo.

Su esposa Petrona Peñaloza vendió después a la editorial Longo y Argento de Rosario, cuatro escritos de gran valor por su canto a la patria y gloria radicales.

Su vida se apagó el mismo día que Irigoyen, su líder indiscutido asumía la Primera Magistratura del país.

Bibliografía:
Carrasco Sansón en artículo del diario La Capital del día 30 de julio de 1984.

Ezeiza. Calle. Topografía:
Corre de N. a S. desde 600 hasta 799 a la altura de Avda. Berhein al 8300.
Se le impuso ese nombre por D. 4673 del 16 de septiembre de 1977.
Recuerda al poeta y payador popular Gabino Ezeiza (1858 – 1916) de ascendencia negra africana, que fue autor de más de quinientas composiciones.