ESPAÑA

Una de las razones que estimularon la salida de su país de muchos inmigrantes llegados a nuestras tierras, sería la guerra más los sucesivos pleitos y las guerras internas. Por ejemplo en España cuando se produjo la caída de la primera República y la restauración de los Borbones en 1874.

Nos dice Miguel Angel De Marco: " Por aquellos años, - mediados del siglo XIX - se reanudaron lentamente las relaciones entre la Argentina y España, interrumpidas por las guerras emancipadoras.

Los vínculos diplomáticos enlazábanse con más restricciones que los consulares, a raíz de que nuestro país no aceptaba el principio de jus sanguinis para los hijos de peninsulares residentes en nuestro territorio – es decir no consentía que los nacidos aquí fuesen considerados súbditos de Su majestad Católica – y el secretario de Estado de Isabel II se mostraba renuente en reconocer el jus soli que sustentaba la Confederación a través de su ministro Juan Bautista Alberdi y sostenía que los vástagos de extranjeros que veían la luz en estas tierras eran argentinos. En cambio, España abriría, con el beneplácito de las respectivas autoridades, consulados en el Estado rebelde de Buenos Aires, y luego en Rosario y otras poblaciones ubicadas a la vera de los ríos interiores, bajo la jurisdicción del Estado nacional con capital en Paraná.

En diciembre de 1855, como preludio de esa presencia oficial, había visitado Rosario la goleta Cartagenera, estacionada en el río de la Plata, provocando , según el vecino Antonio Fayó ,el "entusiasmo de los hijos del Cid". Era la primera vez que flameaba el pabellón rojo y gualda luego de la guerra de la Independencia"

Pero la gran causa de la afluencia inmigratoria desde principios del siglo XX sería el hambre de la gente de los pueblos y sus secuelas de males. Asociada con ella sería el crecimiento demográfico. Mientras la parcela de tierra tenía siempre el mismo tamaño, la familia aumentaba; los hijos crecían y se casaban. Entonces las posibilidades eran dos: o fragmentar la tierra y todos se empobrecían o hacer que heredara el hijo mayor mientras los otros quedarían en la calle. Entonces se animaron a partir.

Nos dicen H. Sábato y L. A. Romero, 1992: "A veces eran rumores consistentes, noticias del amigo o del pariente de un amigo. Otras, eran los propios interesados en promover la emigración quienes lo divulgaban, y, encima daban facilidades para viajar (...) El que emigraba hacía una apuesta fuerte. Si la posibilidad tentaba a muchos, sólo algunos se decidían: quizás los que tenían menos raíces, o menos que perder, o los que sentían menos atrapados por la tradición y la costumbre, o los más ambiciosos"

Los italianos representaron el grupo más numeroso de los que arribaron en ese período, mientras los españoles representaron el segundo grupo entre los que se destacaron gallegos y asturianos catalanes y mallorquines, canarios y andaluces, y también castellanos duros de piel agrietada como la yerma tierra de donde provenían.

Todos estaban acostumbrados a subsistir con poco. La mayoría se quedó en Rosario y logró emplearse en los bodegones de la ribera, en almacenes de ramos generales, o de mozos de bares y cafés próximos al Mercado Central (ubicado en la manzana que hoy ocupa la plaza Montenegro y el Centro Cultural Bernardino Rivadavia)

Trabajaban de sol a sol y de noche, para no pagar alojamiento dormían sobre los mostradores o se echaban en los rincones. Apartaban algunos pesos de sus salarios para enviárselos a sus madres o esposas que aguardaban pacientes su regreso, y ahorraban el resto.

Muchísimos de los grupos familiares se establecieron en los conventillos localizados en su mayor parte en las zonas céntricas. La vivienda familiar, propia, sería el sueño y la aspiración de la mayoría de esa gente, frente a la miserable vida cotidiana del conventillo. El crecimiento del municipio y la extensión del tranvía eléctrico posibilitó que muchos se trasladaran lejos del centro

Por suerte la creciente colectividad española contaba desde hacía mucho tiempo (1° de julio de 1872) con la institución mutualista Asociación Española de Socorros Mutuos de Rosario" ubicada en Santa Fe y Entre Ríos, que prestaba múltiples y eficaces servicios a sus compatriotas, como también con la patente consular representante de Su Majestad Católica en la ciudad y una vastísima jurisdicción.

 

Bibliografía:

De Marco Miguel Angel: " De la crónica y la historia. Españoles laboriosos y solidarios. Artículo del diario La Capital en su edición del 29 de junio de 1995.

 

Romero Luis Alberto: "Los sectores populares en las ciudades latinoamericanas del siglo XIX: la cuestión de identidad " en "Desarrollo económico" N°106. Buenos Aires. IDES. 1987.

 

 

España. Calle. Topografía:

Corre de N. a S. desde 00Bis hasta 6799 a la altura de Córdoba 1600, 27 de Febrero 1600; Av. Battle y Ordoñez 1600.

Se le impuso ese nombre por Ord. 15 de mayo de 1900 y por Ord. 3 de 1905.

Con anterioridad se denominó Buen Orden y Quintana.

Recuerda a la Madre Patria y sus hijos que vinieron a habitar el suelo argentino.

 

                                    Máximo homenaje a España.

El mayor homenaje a la Madre Patria y a su lengua madre es "La Cervantina" se debe al proyecto de Gerbino – Swcharz , en San Juan 881 – 883 y 885, encargado por los hermanos Romanos que habitaron el edificio al cual le dieron final de obra en 1928.

La estructura consta de dos salones en planta baja y cuatro viviendas distribuidas en dos pisos.

En el primer piso de la fachada, una hornacina contiene la figura corpórea de Miguel de Cervantes Saavedra realizada por Eduardo Barnes, el mismo artista, cuya muestra de obras escultóricas se mantiene en los fosos del teatro El Círculo.