ERCILLA Y ZUÑIGA ALONSO DE (1533 -1594)

Nació en Madrid, en 1533. Sus padres Fortún García de Ercilla, jurista del Consejo Real, y Doña Leonor de Zúñiga, eran oriundos de Bermeo (Vizcaya, País Vasco).

Sexto y menor de los hijos, cuando tenía apenas un año, muró  su padre y doña  Leonor trató  de sacar adelante a su familia y se desplazó a los distintos señoríos en los que puede recibir rentas (Bermeo, Nájera, Bobadilla).


La situación económica se agravó al ser despojada por una discusión sobre su patrimonio en 1545, al tiempo que su hijo mayor moría  en Madrid.


Casi en la pobreza destinó su segundo hijo a la Iglesia y solicitó el favor de admisión de Alonso en la corte  de  Carlos V.


El emperador la asignó al servicio de la infanta doña María (su hija recién casada con el rey de Hungría y Bohemia, Maximiliano II) y a su hijo don Alonso, como paje al servicio del príncipe Felipe en su viaje por otros estados del imperio.


Desde Valladolid (1548) recorrió Barcelona, Génova, Milán, Trento, Innsbruck, Munich, Ulm, Luxemburgo, Bruselas y Augsburgo, regresando  a España en 1551.

 


 Residiendo en  Valladolid, estancia decisiva, de acuerdo con la crítica, para la redacción de La Araucana pues le permite ser testigo presencial de las apasionadas confrontaciones entre Sepúlveda y Las Casas sobre el conflictivo tema de la guerra justa.


Viajó a Viena para acompañar a su madre y hermanas en el séquito de Doña María  regresando al cabo de tres años como paje del príncipe, a quien acompañó  a Inglaterra con motivo de su matrimonio con la reina María.

 

Algunos autores (Medina) señalan que estuvo en Flandes, si bien habría llegado a Londres con el séquito del príncipe cuando se recibió la noticia del levantamiento de Hernández Girón en Perú y la terrible muerte de Valdivia en Chile a manos de los araucanos.


El príncipe Felipe, durante su estancia en Inglaterra, nombró a D. Andrés Hurtado de Mendoza virrey del Perú y a Don  Jerónimo de Alderete, gobernador de Chile, es entonces cuando su alma aventurera le llevaría  a desear algo más: Ercilla, con licencia del príncipe, se alistó en las filas que partían desde Cádiz (1555) rumbo a las Indias.


Llegó en esa expedición  hasta Perú donde llegó en 1556, ,  hospedándose  en el palacio virreinal cuya sede estaba  ocupada por el Virrey Andrés Hurtado de Mendoza,  gobernador y capitán general de Chile, donde se habían sublevado los araucanos.


Según Medina, tras la derrota de Hernández Girón, decidió alistarse en la expedición de castigo contra los araucanos al mando del hijo del gobernador de Chile, don García  Hurtado en febrero de  1557.


Había que pacificar las tierras de Arauco. Eran demasiado fructíferas  para que los conquistadores las dejaran en manos de los indígenas.
Tras pasar por La Serena, llegan a Concepción el 28 de junio, después de haber sufrido una tempestad. No transcurrió mucho tiempo sin que los indios les desataran una lucha sin cuartel, en la que  Ercilla se desenvolvió con valor a destajo.


La llegada de nuevas fuerzas evitó un desenlace fatal para los hispánicos.


Estuvo en Chile diecisiete meses, entre 1557-1559 y siendo testigo de la muerte de Caupolicán, protagonista de su poema: La Araucana, poema épico de exaltación militar en 37 cantos, donde narra los hechos más significativos de la guerra de Arauco contra los araucanos (mapuches) y que empezó a escribir en  campaña.


En marzo de 1558 don García Hurtado fundó la ciudad de Osorno y cuando se realizaba una fiesta en la nueva ciudad en la que participaban todos sus vecinos salió ese día don García por una puerta falsa de su casa cubriendo el rostro con un casco de visera cerrado acompañado de Alonso de Ercilla y Pedro Olmos de Aguilera, cuando de improviso se incorporó Juan de Pineda, quien estaba enemistado con Alonso de Ercilla por rencillas anteriores y en un momento dado ambos sacaron espadas produciéndose un confuso incidente.


Don García se percató de la situación y arremetió contra el más exaltado que era Alonso de Ercilla y lo derribó con un golpe de maza.

Malherido Alonso de Ercilla corrió a una iglesia y buscó asilo. El gobernador mandó encarcelarlos y degollar a ambos contendientes al día siguiente. La vecindad y muchas personas influyentes considerando injusta la condena trataron de persuadir a don García Hurtado y Mendoza pero los preparativos para la ejecución prosiguieron y la esperanza de salvarlos estaba perdida.


Entonces dos mujeres, una española y otra india se acercaron a la casa de don García y se introdujeron por la ventana y por medio de súplicas lograron conmover el duro corazón del gobernador quien perdonó la vida a los sentenciados.


Alonso de Ercilla siguió preso tres meses más y luego fue desterrado al Perú. Escribiría don Alonso en su épico poema La Araucana respecto de este serio incidente.
Después de residir en el Perú, regresó a España en 1562, donde publicó su gran obra (1569), dedicada a Felipe II.


Fue nombrado gentilhombre de la corte y caballero de Santiago en la villa de Uclés, tras lo cual participó en diversas acciones diplomáticas. En 1570 se casó con María de Bazán y se instaló en Madrid, donde terminó las partes segunda (1578) y tercera de su poema (1589).


Ercilla usa la palabra araucano como gentilicio de la palabra en mapudungun rauko (tierra gredosa).


Falleció  a los 61 años en 1594. Sus restos reposan en el Convento de San José situado en la ciudad de Ocaña en Toledo.


El convento se halla habitado por carmelitas descalzas. Sus restos estuvieron varios siglos bajo el altar en una cripta donde se enterraban las propias monjas, pero fueron trasladados a la iglesia anexa al monasterio para que pudiesen ser visitados con más facilidad.

 

 

Bibliografía:

Herring Hubert: Evolución histórica de la América Latina. Eudeba.

 Buenos    Aires.  1972.

Esteve Barba Francisco: Historiografía indiana.Madrid. Grados. 1974.

Para la biografía: La Arauca, estudio preliminar y edición de Isaías Lerner.

Enlaces externos: Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Alonso de Ercilla.

 

Ercilla . Pasaje. Topografía:

Corre de E. a O. desde 200Bis hasta 299Bis; a  la altura de Beruti 3900.

Carece de designación oficial.

Recuerda al poeta y soldado español,  autor de la primera epopeya americana: La Araucana.