EL PLUMERILLO

Así en abril de 1814 se vio obligado a dejar el comando y a trasladarse a una finca en las sierras de Córdoba donde el clima sería más favorable, según los cirujanos del Regimiento.


Estando allí en agosto se lo designó gobernador intendente de Cuyo. Cuyo estaba por entonces formada por tres ciudades y sus jurisdicciones, San Luis, San Juan y Mendoza, en ese lugar, capital de la región cuyana, al pie de los Andes comenzó a bosquejar la realización de su gran empresa americana.


Había llegado el momento en que la expedición libertadora de Chile se haría  realidad, entonces el general San Martín decidió buscar un sitio apropiado para las tropas y con ese objetivo proyectó la construcción de un campo de acuartelamiento e instrucción.


A fines de 1815, el general concibió  evitar el contacto de su ejército con la ciudad, trasladando los regimientos a campos situados en los alrededores de Mendoza.


Para eso aceptó los terrenos que le cedió en préstamo el vecino Don Francisco de Paula de Larreta, a pocos más de una legua de la ciudad, a la derecha del camino a San Juan, en el paraje del Plumerillo, designación popular con que se conocía a esa región por la abundancia de una planta parecida a un plumero.


Fue una verdadera creación surgida de la nada, construyendo una maquinaria de guerra, armada pieza por pieza y donde sus componentes respondían a un fin: cruzar la cordillera.


El Libertador desplegó una actividad que excede a toda ponderación, y fue tanto más meritoria si consideramos los padecimientos físicos que padecía producidos por una grave afección gástrica.
 
Simultáneamente, solicitó la concentración de su regimiento de Granaderos, el que fue enviado a órdenes de su coronel Martínez Zapiola.


En marzo de 1816 comisionó al Brigadier Bernardo O´Higgins para que construyera los cuarteles definitivos, en los cuales se utilizaron en gran parte materiales facilitados por los vecinos.


El 30 de septiembre de ese año se dieron terminadas las obras del campamento, contando entonces con una línea de cuarteles al oeste de la plaza, donde se instalaron los batallones 8 y 11 de Infantería, el 1°de Cazadores y la artillería.


Por el lado Norte quedaban los cuatro galpones para el regimiento DE Granaderos a Caballo, y por el lado Sur el rancho del general en jefe, el Cuartel General y el Estado Mayor.


El 5 de enero de 1817 el ejército en pleno, en traje de parada, dejó por primera vez el campamento del Plumerillo y fue a la ciudad para rendir honores a su Virgen Patrona y asistir a la bendición de la Bandera.


Tuvo el Libertador la suprema virtud de exaltar el entusiasmo de todas las clases sociales.


Solía decir: “La guerra, se ha de hacer no sólo con las armas sino con la opinión pública”.


El día 18 partió la columna de Las Heras por la ruta de Uspallata.


Del 19 al 24 salieron Soler, O´Higgins, Zapiola y de la Plaza por el camino de los Patos, con el grueso del ejército.


El último en abandonar El Plumerillo fue el propio general San Martín. Tiempo después eran desarmados los cuarteles y devueltos a sus dueños los materiales,  y se obsequiaron a los pobres lo necesario para la construcción de sus ranchos.

A cinco kilómetros de la ciudad de Mendoza se encuentra “El Plumerillo” declarado  Lugar Histórico por Decreto N° 107.512 del 6 de diciembre de 1941.

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El Plumerillo, en Mendoza. Recuerda al campamento al campamento del Ejército de los Andes.

 

Bibliografía:
Gonzales Arrili: Historia de la Argentina. Según la biografía de sus hombres y mujeres. Capítulo: “Buscando el camino”. Buenos Aires 1980.

 EL Plumerillo,  Calle. Topografía:
Corre de Sureste a Noroeste entre las calles Siria y Escalada desde la calle Damas Mendocinas a la de Uspallata.
Se le impuso ese nombre por O. 763 del año 1951.
Recuerda el campamento donde el General San Martín hizo instalar un campo de adiestramiento militar.