DORREGO MANUEL (1787 - 1828)

La historia argentina, tiene como toda historia que se precia, episodios de un dramatismo estremecedor, caracterizados por tremendas divisiones y tragedias humanas. un hecho repetido hasta la saciedad en libros, monografías y artículos sería inicialmente el alzamiento de Lavalle contra el gobernador de Buenos Aires, Manuel Dorrego , el 1° de diciembre de 1828.


Cinco días después se produciría el enfrentamiento armado en Navarro, donde el depuesto gobernador pudo zafarse de la persecución de Lavalle, más una semana después sería arrestado y ejecutado, por orden consciente y firmada de su vencedor, quien no vaciló en escribir a su ministro de Gobierno, José Miguel Díaz Vélez, el parte de la ejecución.


El fusilamiento de Dorrego curiosamente se convertiría en uno de los hechos más polémicos de la historia argentina.


Para Adolfo Saldías: "En principio, hechos como el fusilamiento de Dorrego no se discuten; se condenan en nombre de la libertad, a la que insultan, y en homenaje a la patria, a quien enlutan".


Arturo Capdevila, poeta, historiador y autor  de una Historia de Dorrego, escribió: "En rigor cualquiera hubiesen sido sus faltas y equivocaciones, Dorrego de modo alguno era un reo; de manera alguna un delincuente de la política, era, sí, un apasionado, el ciego apasionado de un ideal, o estamos por decir mejor de un vidente  a quien la viva imagen del futuro le cegaba para otra visión de un fulgor penetrante".


Según Adolfo Saldías:”Los verdaderos autores ofuscados por la pasión, se equivocaron en el cálculo de los efectos, abriendo esa catástrofe las puertas de la  tiranía".
Con su fatal destino contribuyó a iniciar una etapa dramática del pasado nacional.


En efecto Manuel Gálvez (escritor de tendencia federal) en su obra "El gaucho de los Cerrillos" hace referencia al homenaje que Rosas -  a poco de asumir protagonismo en el escenario gubernamental -  le rindiera  a Dorrego, con quien había compartido amistad e ideales políticos, describiendo su final: "Él iba inmutable y callado. Llevaba el traje de capitán. ni miraba a las gentes, que le contemplaban absortas. ni una sonrisa ni un gesto. Rígido, teatral, magnífico en sus galas y en su belleza, parecía despreciar el mundo entero. En su fuerte puño, el bastón de mando adquiría un terrible significado. Las gentes lo miraban sumisas, encandiladas, humildes. Algunos bajaban la cabeza. Otros se hubieran arrodillado a su paso. Su arrogancia espléndida  y todo su aspecto tenían algo de los Césares romanos".

 


Dorrego tuvo su origen porteño con la unión matrimonial de José Antonio de Orrego con doña María de la Ascensión Salas. Portugués él, de Buenos Aires, ella. Hogar de fortuna  y con visión de futuro, del que sería el hijo menor.


Hizo sus primeros estudios  en las Escuelas del Rey y después en el Colegio de San Carlos.


Al estallar las invasiones inglesas se vió privado de participar por la condición de portugués de su padre, y terminados sus estudios impuestos de Teología, se trasladó  a Chile para continuar la carrera de leyes.


Atravesó la cordillera  y llegó a Santiago soñando con el porvenir de su patria y desesperado de ver los pocos elementos con que contaban los patriotas para realizar sus justas esperanzas de emancipación.


En las aulas de Derecho  se enteró  del jubileo de la Revolución del "25 de Mayo, de donde volaron las chispas que incendiarían todo el continente.


Informado el gobierno de Buenos Aires de la popularidad lograda en Chile le comisionó para solicitar el permiso de reclutar tropas para engrosar el ejército del Perú.. Lograría reclutar más de 400 hombres que fueron conducidos personalmente hasta Mendoza pasando la cordillera cubierta de nieve.


Instado por sus amigos optó por regresar a su tierra, donde cambiaría las leyes por las armas.


Opositor al gobierno de Pueyrredón, sería desterrado por más de tres años por "la insubordinación y altanería con que el coronel Dorrego había manchado sus servicios en la carrera militar".


 Felipe Pigna en “Mujeres tenían que ser” hace referencia a su compañera Ángela Baudrix: En 1815 se había casado con Manuel Dorrrego, entonces un prominente joven oficial recientemente ascendido a coronel, pero que por razones de oposición a las políticas centralistas del Directorio en noviembre de 1816 fue arrestado y desterrado a Estados Unidos.


Señala Lucía Gálvez que en octubre de 1817, Ángela presentó un largo escrito al Congreso, donde protestaba porque no se le había hecho saber la causa del arresto  de su marido en vísperas de partir a Cuyo con su regimiento, ni el motivo de su injusto exilio. Dorrego recién pudo regresar en abril de 1820.


A su vuelta, se convirtió en uno de los hombres más destacados  del naciente partido federal porteño, hasta alcanzar, tras alcanzar la gobernación provincial tras la renuncia de Rivadavia, pero no eran tiempos pacíficos.

Brillante militar y frustrado estadista, mereció más elogios por la carrera castrense que por la política "Su bravura ha admirado nuestras tropas" expresaría Díaz Vélez. 


"Trabajaremos juntos y yo le acreditaré que soy su amigo sincero y que sé apreciar su valor y talento" Gral. José de San Martín).
 "Dorrego tenía el valor de las antiguas repúblicas griegas con quienes fue comparado en aquella época se le apellidó el Joven Temístocles por haber salvado a la Atenas del Plata de los bárbaros".

 

Bibliografía:

La expuesta en el texto.

Sosa de Newton Lily: "Dorrego". Edit. Plus Ultra. Buenos Aires 1967.

Piñeiro Alonso Armando: "Cronología Histórica Argentina". Editorial Depalma. Bs. As. 1981.

 

Dorrego. Calle Topografía:

Corre de N. a S.  desde  Av. Weelwright hasta Battle y Ordoñez, entre las calles Italia y Moreno.

Cuando se abrió llevó el nombre de Carril, sustituido más tarde por el de Dorrego, ratificado por Ord. 3 de 1905.

El tramo comprendido entre Av. Pellegrini y buolevard 27 de Febrero fue abierto en 1884.

Recuerda a Manuel Dorrego (1787 – 1828) guerrero de la Independencia, fusilado por orden del Gral. Lavalle.