DÍAZ EUDORO (1858 – 1896)

 


De todos los problemas de un pueblo, el de la educación es prioritario. Verdad dicha desde los maestros de la antigüedad y que los hombres del poder olvidan. Pasan por las instituciones sin tener en cuenta esta premisa.


Educar es desarrollar las potencialidades del hombre preparándolo para orientar su destino y poder cambiar el destino de su entorno y del mundo en el que está inserto.


Actuó en beneficio de la educación, que es hacerlo para los niños, jóvenes y para la sociedad, no sólo de la ciudad, sino del país, y porque no de la humanidad, porque “conocer es amar e ignorar es odiar”.


Este lema –válido en cualquier lugar del mundo– que los rosarinos tenemos grabados en las puertas del antiguo acceso a la sala de lectura de la Biblioteca Argentina, fue el tema de la disertación del jurisconsulto, filósofo, educador y político riojano, en ese entonces rector de la Universidad de la Plata, doctor Joaquín V. González, en oportunidad de la inauguración oficial de la biblioteca el 24 de julio de 1912.


A Eudoro Díaz le alcanzaron 38 años de vida para enriquecer el panorama cultural de los rosarinos.


Así lo entendió Eudoro Díaz cien años atrás, cuya preparación y capacidad lo llevaría a la rectoría del Colegio Nacional de Rosario.


Nació en Tucumán el 19 de agosto de 1958 en un hogar humilde pero preocupado por su formación.


Asistió a la escuela hasta los catorce años en que rindió primer curso preparatorio del colegio nacional. Como las finanzas eran escasas, tuvo que recurrir a las propias fuerzas para atender a su sustento, y se marchó a Córdoba, donde se empleó como dependiente en el almacén de un tío suyo.


Trabajaba y estudiaba a la vez, con el propósito de mejorar su posición en la vida.


Dos años después se trasladó a Rosario logrando ingresar al Colegio Nacional Nº 1, en doble condición: de celador y alumno.


Mientras cursaba el bachillerato logró demostrar sus dotes especiales para el cultivo de las letras. Así lo explica que para culminar sus estudios aprobara en un solo y brillante examen (semejante a una tesis), los tres años finales.


Eudoro Díaz fue uno de los grandes hombres de Rosario que llegó muy joven a la ciudad atraido por la pujanza que reinaba en ella, informándose sobre el tema a través de la lectura de diarios, actitud que podría considerarse excepcional para un joven de la época y claro indicativo del horizonte que pretendía.


Esperaba encontrar aquí las posibilidades de aprendizaje para poder realizarse como hombre de bien y hacer el bien. No se equivocó del lugar elegido y fue fiel a su ilusión.
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En 1879, pasó de celador a bibliotecario en la misma institución hasta 1880, en que se iniciaría en la cátedra como auxiliar. Se desempeñó en la enseñanza por espacio de diez y seis años, durante los cuales fue profesor, vice¬-rector y rector del Colegio Nacional . Establecimiento que un día lo viera llegar con muy bajo perfil.


La fundación de la Biblioteca Pedagógica significó la expresión de un anhelo y de una convicción. Sus palabras en el discurso inaugural son demostrativas de su empeño: “Breves días han bastado para que pocos maestros, ayudados por otro escaso número de personas, reúnan aquí 700 volúmenes de obras pedagógicas y didácticas en su mayor parte, es decir que cada maestro que ha depositado aquí cuatro volúmenes , ha visto multiplicarse repentinamente su capital intelectual por ciento setenta y cinco”. ¡Qué negocio honesto da tan abultada ganancia?”


Si como educador fue un ejemplo , como publicista no le fue a la zaga pues en 1877 se inició en el periodismo llegando hasta las editoriales.


Después de colaborar en “El Independiente” fundó “El Autonomista”, más la dirección de “El Mensajero” y en 1889, siendo redactor de “El Municipio” dejaría la función de columnista para dedicarse a la conducción del Colegio Nacional.


Nos dice Micaela Pereyra: “Orador fogoso y provocador empleaba un discurso economicista y positivista, propio de la época, para explicar un emprendimiento enmarcado en las humanidades , la educación, el mundo intelectual e insistir en la necesidad de educarse”.


Agrega Micaela Pereyra: ...Se centró en los docentes por su función propagadora del conocimiento y la cultura: “Cuando un maestro es quien no lee, no sólo se embrutece en razón directa multiplicada por dos, sino que embrutece a esa parte de la generación que se le confía en el aula.”


Tan multifacético sería su quehacer que en 1896 obtuvo la senaduría por departamento santafesino de Garay, más no alcanzó a incorporarse porque la muerte lo sorprendió en forma inesperada el 29 de abril de 1896.

 

 

Bibliografía:
Pereyra Micaela.” Obsesión por enseñar”. Art. en La Capital (1867 – 2007).

Díaz Eudoro. Cortada. Topografía:
Corre de E. a O. 3.100 hasta 3399 a la altura de Rivarola 7800.
Se le impuso ese nombre por D. 30 del año 1980.
Recuerda al educador por excelencia Eudoro Díaz (1858 – 1896).

Biblioteca Pedagógica Eudoro Díaz

 

Estandarte o pancarta institucional de la Biblioteca Pedagógica Eudoro Díaz, "Desde 1891 al servicio de la comunidad".
La Biblioteca Pedagógica “Eudoro Díaz”1 ubicada en la ciudad de Rosario, Argentina, fue fundada el 11 de septiembre de 1891 (127 años).
Es una institución pública de la provincia de Santa Fe, con orientación pedagógica, dependiente del Ministerio Provincial de Educaci
ón. ​
Se especializa en el área educativa, y cuenta también con una colección que abarca una colección de tipo general. Posee un fondo documental de aproximadamente 40000 volúmenes bibliográficos, y una hemeroteca con más de 500 títulos.
Además cuenta con una colección audiovisual de más 600 ítems con recursos en distintos formatos entre ellos: CD, DVD y VHS.