DEMIDDI ALBERTO (1944 – 2000)

Fue el remero más ganador de la historia. Nació en Rosario en 1944 y representó al Club de Regatas de su ciudad natal.
Su especialidad era de remos cortos y a lo largo de su carrera deportiva fue campeón mundial y campeón europeo.

 

Obtuvo el primer en la mítica regata Haley. Participó en 3 finales olímpicas en 1964, 1968 y 1972, obteniendo medalla de bronce en México y de plata en Munich.


Después de tantos campeonatos triunfales, enfermó de depresión.


Por problemas físicos y el bote en mal estado salió lo mismo a torear en pista olímpica, siendo derrotado en Rusia.


Se mostró siempre molesto con la presencia periodística, no por altivo sino por exigente, se retiró en 1973 en el Luna Park con bombos y platillos.


Transcribiré el texto de Rodolfo Parody en publicación del diario  “La Capital 1867 – 2007”:


El verano  es impiadoso en aquellos años de principios de los 70. El vecino del barrio Alberdi maldice el momento en que decidió cortar el césped. De pronto por la calle José Hernández, la última asfaltada más próxima hacia el río Paraná, aparece una figura de aspecto extraño.


Llama la tención su vestimenta, impropia de u día infernal. El buzo cerrado hasta el cuello  y la capucha que le tapa la cabeza. Se acerca al trote y de a poco, el vecino parece reconocer ese rostro sudoroso. Hasta que distingue  a Alberto Demiddi. Concentrado, el mejor remero que surgió en estas tierras sigue su paso, indiferente a lo que ocurre a su alrededor.


El calor es extenuante, pero no piensa en detener su marcha. Obsesivo y esforzado, sabe que debe sacrificarse al máximo para llegar más lejos. Ningún resultado lo conforma. Ni medallas, ni podios son suficientes. Tampoco le bastan los elogios.


Al ocasional observador le cuesta entender cómo puede llegar un hombre a entregarse tanto. Se pregunta si vale la pena. No es capaz de comprender cuáles son las ambiciones que movilizan a Demiddi. No entiende que el remo es su vida. Vive por él y para él. Lo respira, lo imagina. Lo piensa.


Demiddi persigue un objetivo con tanta ambición que a veces  intransigente. Tampoco lo ayuda mucho su forma de ser. Es huraño, pero sabe reconocer los errores.


En el Mundial de Saint Catherine quiso usar un bote que le regalaron y terminó cediendo a los consejos del entrenador Mario Robert de correr con la embarcación  que utilizaba habitualmente.


Apenas conquistó el título mundial, en reconocimiento al acierto de su  maestro le arrojó la medalla dorada y con humildad le dijo:”Es suya”.


 Los pies no se detienen. El sol no perdona. Su historia continuará, conquistará todo, menos los Juegos Olímpicos, la gran frustración que, propio de su personalidad, nunca terminará de asimilar. Pero nadie discutirá jamás su inolvidable entereza…

 

Bibliografia:

Parodi Rodolfo: Demiddi Alberto. Todo a pulmón. Revista Diario La Capital 1867 – 2007.

 

Demiddi. Calle. Topografía:

Corre de SO – NE a la altura de Nansen 00. Parque Alem.

Carece de designación oficial.

Recuerda al remero rosarino talentoso, tenaz de gran decencia e integridad deportiva.