DEL VALLE ARISTÓBULO (1845 – 1896)

Miguel Cané en “Vidas ejemplares de Alberto Castel” pinta a Del Valle así: “Nació pobre y sin alcurnia, con su esfuerzo cultivó su espíritu hasta darle, en materia de arte, el refinamiento más exquisito que, en medios más propicios, sólo alcanzan los privilegiados. Fue una gloria del parlamento argentino, sirvió a la patria con su brazo, con su cabeza, con su alma entera, y en los campos de batalla, en las luchas políticas y en la labor intelectual, usó siempre honestamente de las facultades extraordinarias con que la naturaleza le había dotado”.


Aristóbulo del Valle nació el 15 de marzo de 1845, en la localidad bonaerense de Dolores, en plena era rosista, cuando pagaban muy caro  aquellos que osaban levantar sus voces de liberación contra el régimen.
Su madre era Isabel Valdivieso Correa, su padre era el coronel Narciso del Valle, que había sido edecán de Juan Manuel de Rosas.


Al estallar la Guerra de la Triple Alianza, abandonó la carrera para ingresar en el ejército.
Al terminar esa contienda, retomó los estudios  recibiéndose de abogado.


Una vez graduado, se desempeñó hasta su muerte como destacado profesor de Derecho Constitucional en la mencionada Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.


Sus clases llegaron a hacerse famosas en la ciudad, pues congregaban a estudiantes, intelectuales y personas ajenas a esa  casa de estudios que querían oír sus reflexiones.


Definió a la asignatura como: “la parte del derecho público que se ocupa de la organización del gobierno y de las relaciones de éste con los individuos sometidos a su autoridad”.​


En sus exposiciones reverdecía el empuje emancipador de Mariano Moreno, las ideas progresistas de Belgrano para su época, las inaprovechadas videncias de Rivadavia, el optimista tenaz  y las lecciones de progresismo creadas por Sarmiento.


Agrega González Arrili: “Mimado por sus compañeros de juventud, admirado por sus contemporáneos, respetado por sus adversarios, es tarea fácil hallar elogiosas apreciaciones de su personalidad y actuación. Pocas figuras transitoriamente movidas en un escenario reducido como el de la política nacional adquirieron mayor volumen y más deslumbrante lucimiento”.

Ingresó en 1862 a la actividad  política siguiendo a Adolfo Alsina del Partido Autonomista de la Provincia de Buenos Aires, actuando íntimamente ligado a Leandro Alem, de quien era un amigo entrañable, y con quien buscó desde un principio impulsar un sistema político efectivamente democrático.


Diputado nacional en 1870, diputado provincial cuatro años más tarde, y senador en el 76, siempre su figura robusta, de estatura mediana, una cabeza magnífica, el cabello canoso le daban el aspecto de un personaje romano ocupando una silla en el Senado.


En 1889 fue uno de los fundadores de la Unión Cívica.
Un año después, el 29 de mayo de 1890, participó de los movimientos políticos para desprestigiar y derrocar al presidente Miguel Juárez Celman, denunciando desde su cargo de Senador Nacional por parte de la Provincia de Buenos Aires, la emisión de papel moneda clandestina por parte del Gobierno nacional, señalando que era ésta la causa principal de la gravedad que había alcanzado la crisis económica.


Poco después fue uno de los principales organizadores de la Revolución del Parque, de cuya Junta Revolucionaria fue miembro, junto con Leandro Alem.
Ante la derrota de la revolución, Del Valle se vio obligado a renunciar al Senado, pero fue reelegido el año siguiente.


En 1891, al dividirse la Unión Cívica, siguió a Leandro Alem para fundar la Unión Cívica Radical.


Durante la presidencia de Luis Sáenz Peña (1892-1895) fue convocado a desempeñar el Ministerio de Guerra con funciones extraordinarias cercanas a un Primer Ministro, con el fin de dar sustento a un gobierno débil.
El plan de Aristóbulo del Valle era, ante el levantamiento en armas de la Unión Cívica Radical, decretar la intervención de la provincia de Buenos Aires para garantizar elecciones libres, condiciones en las que era por demás conocido que triunfaría la UCR.


El plan falló debido a la resistencia del Congreso a aprobar la intervención y  Del Valle pudo entonces, debido a su posición en el gobierno, dar un golpe de estado y definir favorablemente el curso de la revolución, como le pedía Leandro Alem.


Pero sus fuertes convicciones legales lo llevaron a rechazar esa opción, aún a costa de un nuevo fracaso de la revolución.


Mantuvo también una estrecha relación personal y política con Lisandro de la Torre quien luego de la muerte de aquel se consideraría a sí mismo como su continuador, para fundar el Partido Demócrata Progresista.
A causa de su frágil estado de salud, afectado por la diabetes y la insuficiencia cardíaca, falleció en su oficina en la Facultad de Derecho el 29 de enero de 1896, a los 50 años.


Pocos meses después de su muerte, Leandro Alem se suicidó.
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Lo más valedero de su vida fue, sin duda su contribución al cumplimiento de la primera etapa de democratización de las instituciones, en procura del cumplimiento de la ley y de la libertad.

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Bibliografía:

La expuesta en el texto.

 

Del Valle  Aristóbulo. Avenida. Topografía:

Corre de E. a O. como prolongación  de la calle Rivadavia, desde la calle Rodríguez a la de Ricchieri, al sur de la estación Rosario Norte e instalaciones del F.F.C.C.Mitre.

Se le impuso el  nombre de Sarmiento por Ord.3 del año 1905. Al año siguiente por O. 28  el que lleva actualmente.

Primitivamente se conoció por Avda. Sunchales.

Recuerda  al tribuno Aristóbulo del Valle (1845 – 1896) uno de los dirigentes de la revolución radical de 1890.

 

NOTA CURIOSA PARA NUESTRA CIUDAD:

En la Avenida Aristóbulo del Valle en la intersección con la calle Callao, al norte de la ciudad en el Barrio Pichincha, se encuentra la Ex Estación Rosario Norte. Actualmente funciona la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Rosario.

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