DEÁN GREGORIO FUNES (1749 – 1829)

De la Universidad cordobesa salían por entonces (siglo XVIII) sólo eclesiásticos. Era un semillero de sacerdotes; un seminario en realidad.La fundó el obispo Trejo, y unida luego al Colegio de Monserrat ifluenciados ambos estsblecimientos or los jesuitas hasta su expulsión, pasando luego a los franciscanos, siempre estuvieron didpuestos a reclutar eclesiásticos. Se dictaban cinco cátedras de teología y el curso duraba año y medio.Gregorio Funes en 1773 salió doctorado en esas ciencias, con un certificado donde onstsba haber sido "el más aventajado entre sus compañeros.

Nacido el 25 de mayo de 1749; sobre esa fecha le escribiría años después a Bolívar: “ Sea casualidad, sea especial providencia del Cielo; lo cierto es que el 25 de mayo está señalado para mí de un modo singular; en él nací para el mundo y en él nací para la Patria." Su hogar era un ambiente de fuerte religiosidad cristiana, particularmente su madre, mujer de extrema devoción y como era de esperar Gregorio elegiría la carrera que prácticamente le habían destinado al nacer. Al ser expulsados los jesuitas de América por orden de Carlos III, intentó seguirlos más los franciscanos sabiamente lo prohijaron haciéndole culminar la carrera sacerdotal.

Ya ordenado daría múltiples misas en su tierra natal: Fue conciliar de Loreto, cura de Punilla y colector de rentas eclesiásticas, hasta emprender viaje a España donde se doctoraría en leyes en 1877.

Según dice Bernardo González Piñeiro: “Cura y abogado, no necesitaba más el hombre para volver a su ciudad hecho un personajón”. En la Catedral iría ocupando todos los cargos: Provisor, vicario general del obispado. Luego arcediano. En 1804 lo hicieron Deán”. Con esta última designación pasaría a la historia de la Patria.

En 1808 lo designan rector de la Universidad y establece nuevas cátedras como geometría, álgebra, geografía, derecho, idioma francés y música, con el objetivo de ampliar la cultura del alumnado y hacer la enseñanza más práctica y funcional para los tiempos que se avenían.

Al estallar la revolución de Mayo ya sexagenario sería designado diputado de su provincia ante la Junta porteña y allí simpatizaría con el secretario Moreno, fogoso, activo y temperamental. Juntos redactarían La Gaceta de Buenos Aires.

Al morir su amigo, previendo que la Primera junta no subsistiría impulsó la incorporación de diputados de las provincias del interior que fueran elegidos por los pueblos.

El Deán era un defensor a ultranza de la participación de las provincias en el destino del país, más la aparición de los caudillos sin ilustración y sin cultura, trayendo los rencores de quienes los seguían, lo mantuvieron alejado metido en un cuarto con centinela.

El caudillaje hizo desaparecer el Directorio y el Congreso no aceptando la redacción que hiciera de la Constitución de 1819.

Sabía bien que la lanza tenía la palabra, y la anarquía ahogaba sus predicciones - La anarquía abre la puerta a la tiranía y la tiranía forja los hierros de la esclavitud – por ello moldeaba con demorada sabiduría, cerebros y espíritus que fueran aptos para la defensa y engrandecimiento de la patria.

Igual situación se repetiría en 1824 y el Deán ducho en caminar entre abrojos, dejó la presidencia del Congreso para dedicarse a asuntos constitucionales .

Encerrado en su casa, pasaba la mayor parte del día en su despacho, rodeado de libros. A los setenta y dos años las penas, los contratiempos y los enojos de los últimos años lo habían debilitado y hasta había perdido su pensión como deán jubilado de la catedral de Córdoba, pues sus enemigos políticos , por venganza, se la habían quitado.

A ños después caído, con casi ochenta años y su vista muy débil le impedía estar entero para luchar contra el poder.

Apenas le quedaban amigos. Algún que otro abnegado admirador, procurando aprender la historia viva de la Patria.

En el 28 la tragedia de Navarro: la equivocación de Lavalle, el sacrificio de Dorrego, donde los hombres parecían instrumentos de la fatalidad, lo aniquillaron del todo ,moral y físicamente tanto que un año después, el 29 de enero moría de un ataque cardíaco (posiblemente como consecuencia lógica de los años y de los desaciertos de sus congéneres) .

Sus restos fueron inhumados en el cementerio de los frailes Recoletos.

Según Armando Alonso Piñeiro “El deán Funes tuvo una nerviosa actividad política, apasionada y vital, comprometida y dramática, que habla de una personalidad exigente para con el país, con los hombres, con la Iglesia, con el Estado y consigo mismo."

Como expresa el historiador Mariano de Vedia y Mitre: “Quedaría sancionado por primera vez en el Río de la Plata, el voto popular, la participación del pueblo en los negocios públicos y el sufragio universal”, gracias a sus objetivos y fundamentos contundentes."


Bibliografía:
La expuesta en el texto.
Sarmiento: “Recuerdos de provincia.”

Deán Funes. Calle. Topografía:
Corre de E. a O. desde 200Bis hasta 2100 –2500 – 8000.
Se le impuso ese nombre por Ord.3 del año 1905.
Recuerda al redactor de asuntos constitucionales, el deán Funes ( 1779 – 1829) defensor d
e las libertades del hombre.