DE PINEDO FRANCISCO IV

1927…año de tragedias que conmovieron a la opinión pública, en distintas desgracias de nuestro país, como fuera la tragedia de Alpacatal, Mendoza, donde descarriló un tren proveniente de chile que conducía a una delegación de cadetes que venía a participar de la inauguración del monumento al General Bartolomé Mitre dejando un saldo de 21 muertos y más de 50 heridos.


Otra adversidad fue lo que ocurriera frente a las costas de Brasil, al hundirse un buque que conducía a Buenos Aires más, quien de trescientos inmigrantes falleciendo la totalidad de ellos y el valiente conscripto Anacleto Bernardi nacido en Entre Ríos quien  mientras cumplía el servicio militar en Marina, por su buen comportamiento, fue destinado a integrar la dotación de la Fragata Sarmiento que anualmente realizaba el viaje alrededor del mundo, con los cadetes egresados como oficiales de la  escuela naval. Por razones de salud Bernardi debía  volver a Argentina y lo embarcaron en el Principessa Mafalda , cuando al hundirse la nave, quien en una acción heroica, junto a su compañero argentino Juan Santoro salvó a un gran número de personas pero pereció al ser atacado por tiburones.  

    
 Otro siniestro se produjo en  ese año, cuando en Capital Federal grandes inundaciones en la zona del barrio  La Boca provocaron  numerosos desaparecidos por la fuerza de las aguas.


 En tanto, la fábrica de tabaco era volaba por una bomba atribuida al anarquista severo de Giovanni, que provocó daños y perjuicios materiales y muertos. en represalia cono denuncia de esa empresa fueron involucrados y ejecutados en Norteamérica, los anarquistas Sacco y Vanzetti.


 Más  el calendario también marcaría hechos trascendentes  a nivel mundial, cuando el  aviador italiano Francisco de Pinedo después de protagonizar un espeluznante vuelo uniendo dos hemisferios americanos, de norte a sur   en marzo de 1927  unió su patria con Brasil y de allí a Buenos Aires -travesía según el mismo expresara – “fue  la de   mayor peligro” – a su arribo  fue agasajado con grandes honores  por autoridades y público.


En efecto El 2 de marzo de 1927, el Conde Francisco de Pinedo unía Cagliari (Italia) con Buenos Aires con un hidroavión Savoia-Marchetti SM-55, después de una travesía de 17 días.

 

Había partido un 13 de febrero de 1927 desde Cagliari, capital de la isla de Cerdeña en Italia, en la nave que en muchos lugares sería conocida luego como “la carabela italiana”, y que le dio a la ITALIA de entonces, el orgullo de ser una de las naciones del globo que conquistara las rutas del aire, al unir por primera vez ese país con la Argentina.

Lo bautizaron el “SANTA MARIA”. Su piloto el Conde Francisco De Pinedo, (1890 – 1933) famoso piloto napolitano, aviador militar con origen en la Armada Italiana, que en años anteriores (1925) ya había concretado con éxito el raid ROMA-SYDNEY-TOKIO.

Componían su tripulación dos hombres más, el Teniente Carlos del Prete, copiloto y navegante y como mecánico y motorista el señor Vitale Zachetti.

El SANTA MARIA era un hidroavión doble casco del modelo Savoia-Marchetti SM-55, concebido como avión torpedero, poseía una gran autonomía y prestaciones muy aceptables en cuanto a carga útil y velocidad de crucero. Sus motores eran dos de la casa “ISOTTA FRASCHINI” del tipo ASSO 500 (12 cilindros en V y una potencia de 500 hp c/u).

 Fue bautizado en la fábrica SAVOIA en Sesto Calende, el 30 de enero de 1927, su madrina la señora, Alba Cella Gussi derramando la consabida botella de espumante, 15 días antes de la salida para Buenos Aires.

La directiva para el vuelo de parte del Jefe del Gobierno Italiano, Benito Mussolini, fijaba:

“ Lleve Ud. En una doble travesía del Atlántico, el saludo de la Madre Patria a los italianos que viven allende el océano. Así todo el mundo verá cuales son los progresos de la aviación italiana”.

Partieron como dije anteriormente, el 13 de febrero de 1927 y luego de 14 etapas acuatizando en Kenitra, Villa Cisneros, Bolama, Dakar, Porto Praia, Fernando de Noroña, Natal, Pernambuco, Bahía, Río de Janeiro, San Pablo, Santos, Porto Alegre, arribaron a Buenos Aires el 2 de marzo.

De Pinedo fue bautizado por la prensa mundial como el “Señor de las Distancias” y la recepción en la Capital Federal fue apoteótica.

Buenos Aires no iba a ser una parada más, era el destino elegido como final de la primera etapa de este “doble cruce del Atlántico”, que De Pinedo pretendía completar luego de cruzar toda la América del Sur por el Amazonas para luego llegar a los EE.UU y desde allí cruzar el Atlántico Norte de regreso a su punto de partida.

 

Sobre este breve (12 días) pero intenso período en la ARGENTINA, De Pinedo escribe profusamente en su libro” Mi Vuelo a través del Atlántico y la travesía por las dos Américas”, en el capítulo denominado: “Una tregua en Buenos Aires”  allí nos cuenta:

“La República Argentina es, indudablemente, una de las naciones más adelantadas de las dos Américas y merece que nosotros la consideremos con especial interés, pues acoge las actividades productivas de un gran número de italianos, que mantiene vivo el recuerdo y el amor de la Patria lejana…

…”Gracias a todo esto, es un país que está envidiablemente en primera línea para ocupar en el porvenir uno de los puestos más importantes del mundo en la producción de los productos de primera necesidad indispensables para la vida humana”…

Semanas después su avión fue arrasado por las llamas de un incendio.

 

 

 

Bibliografía:
Revista “Caras y Caretas”. Art. “mi momento de mayor peligro” por Francisco de Pinedo n°1511; 17 de setiembre de 1927.
Pinedo  Pasaje. Topografía:
Corre de E. a O. desde 1500 hasta 1899 a la altura de Mar del Plata 500bis, paralela a Rubén Darío 1700.
Carece de designación oficial.
Recuerda al aviador de ese apellido que atravesó el océano Atlántico en vuelo de Italia a nuestro país.